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sobre Noceda del Bierzo
Municipio del Bierzo Alto conocido por sus aguas medicinales y rutas de senderismo entre robles
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Hay pueblos que parecen sacados de una postal de Navidad, y Noceda del Bierzo juega un poco en esa liga. Pero no te quedes solo con las casas de pizarra y los castaños. Aquí también hay historia de minas, de vino y de un ídolo prehistórico que acabó en un museo de Madrid. Es un poco como cuando en una familia alguien se hace famoso y el resto sigue viviendo en el mismo barrio de siempre.
La Suiza que no esperas
Subes hacia la sierra de Gistredo pensando que vas a encontrar otro pueblo berciano más y, de repente, el valle se abre y cambia la sensación. Por algo a esta zona a veces la llaman la Suiza berciana. Suena grandilocuente, sí, pero cuando ves el valle lleno de verde entiendes de dónde sale la comparación.
Noceda ronda los 600 habitantes, repartidos entre el núcleo principal y Robledo de las Traviesas, que queda un poco más arriba y donde vive más o menos un centenar de vecinos repartidos en varios barrios.
La primera vez que paré por aquí aparqué cerca de la plaza y me crucé con un señor regando unas macetas. Llevaba una camiseta vieja de la mina. “Aquí antes había trabajo”, me dijo señalando hacia la montaña. Hoy lo que hay son rutas y gente que viene a caminar. Es un cambio curioso: como cuando alguien deja los bares nocturnos y se apunta a senderismo. Distinto ritmo, pero tampoco suena mal.
Cuando el agua manda en el paisaje
Si hay algo que mueve a la gente a hacer turismo en Noceda del Bierzo es la Ruta de las Fuentes Medicinales. Es un recorrido largo, algo más de once kilómetros, que enlaza varias fuentes tradicionales del valle.
Los nombres ya te dan pistas: Fuente del Rubio, Fuente de la Salud, Fuente del Azufre… Durante años la gente del pueblo y de los alrededores subía a por agua porque se le atribuían propiedades diferentes a cada una.
El camino discurre entre castaños y robles, con ese olor a bosque húmedo que en verano se agradece bastante. En un punto aparece la cascada de la Gualta, un salto de agua bastante alto que después de épocas de lluvia baja con fuerza. No es de esas cascadas que ves desde el coche: aquí hay que caminar un poco, pero el entorno compensa.
Desde el Mirador de la Gualta el valle se abre entero. En otoño, con los castaños cambiando de color, el paisaje tiene algo hipnótico. De esos sitios donde acabas haciendo más fotos de las que pensabas.
Eso sí: no es un paseo urbano. Mejor llevar calzado cómodo, agua y algo de comida.
El ídolo que acabó en Madrid
A Noceda le pasa una cosa curiosa: una de sus piezas arqueológicas más conocidas no está en el pueblo. El llamado Ídolo de Noceda del Bierzo, una figura prehistórica encontrada en la zona, se conserva hoy en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid.
Aquí lo que queda es la historia del hallazgo y el orgullo local de haber sacado algo así de la tierra. Es como cuando alguien del pueblo acaba jugando en primera división: el mérito se sigue comentando durante años.
En el propio pueblo sí se mantiene la iglesia de San Juan Bautista, con origen medieval. No es un edificio monumental, pero tiene esa piedra antigua que te recuerda que el lugar lleva muchos siglos habitado.
Vino, carbón y lo que vino después
El Bierzo es tierra de vino, y Noceda no vive al margen de eso. En la zona se consume sobre todo vino de la Denominación de Origen Bierzo, muy ligada a la uva mencía. No es raro que en cualquier comida de la zona aparezca una botella en la mesa.
Pero durante mucho tiempo lo que realmente marcó el ritmo del valle fue el carbón. En los pueblos de alrededor hubo actividad minera y todavía se nota en muchas historias que cuentan los vecinos. No hay grandes instalaciones visitables ni museos en el propio municipio, pero la memoria sigue ahí.
Ahora el pueblo se mueve más en torno al campo, al monte y a la gente que llega a caminar por la sierra. No es un cambio raro en esta parte de León: muchos lugares han pasado de la mina al sendero casi sin darse cuenta.
Mi consejo de amigo
Te lo digo como se lo diría a cualquiera que me pregunte: Noceda no es un sitio al que vengas a ver monumentos uno detrás de otro.
Aquí la gracia es otra. Aparcar, caminar por la ruta de las fuentes, subir hacia Robledo de las Traviesas, comer tranquilo y pasar unas horas sin prisa.
En otoño el valle se llena de colores con los castaños. En verano suele refrescar más que en el fondo del Bierzo. Y en invierno, cuando aparece la niebla, el paisaje tiene ese aire de montaña tranquila que parece sacado de otra época.
Trae calzado cómodo, una botella para llenar en alguna fuente y tiempo para caminar. No porque haya mil cosas que ver, sino porque este tipo de pueblos funcionan mejor cuando bajas un poco el ritmo.