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sobre Páramo del Sil
Villa minera con rico patrimonio etnográfico; destaca por su museo y arquitectura tradicional bien conservada
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En el corazón de El Bierzo leonés, donde las montañas aprietan el valle del Sil y las aldeas se esparcen como pueden por las laderas, se encuentra Páramo del Sil. Este municipio de montaña, encaramado a unos 867 metros de altitud, es un lugar tranquilo para quien quiere cambiar asfalto por pista y calle por camino. Con algo más de mil habitantes repartidos en varias localidades, aquí todavía mandan los ritmos del campo, del frío en invierno y de las fiestas en verano.
El territorio de Páramo del Sil se extiende por un paisaje de contrastes, donde las laderas cubiertas de castaños y robles alternan con prados de uso ganadero y pequeñas huertas que mantienen viva la tradición agrícola. El río Sil, auténtico protagonista de la comarca, ha modelado durante milenios un relieve accidentado que ofrece panorámicas amplias y rincones muy recogidos. Es un destino para viajeros que disfrutan más del camino que del postureo: menos cascos pulidos y más botas con barro.
La historia minera de la zona, con sus antiguas explotaciones de carbón ya clausuradas, ha dejado una huella profunda en la identidad cultural del municipio. Chimeneas, castilletes, escombreras integradas (o no tanto) en el paisaje… forman parte del decorado diario. Hoy, Páramo del Sil mira hacia el futuro apostando por un turismo pausado que pone en valor su patrimonio natural, arquitectónico y etnográfico, y que deja ver una cara menos conocida de El Bierzo, más dura pero también más auténtica.
¿Qué ver en Páramo del Sil?
El patrimonio arquitectónico de Páramo del Sil se reparte entre sus diferentes núcleos poblacionales, cada uno con su propio carácter. La arquitectura tradicional berciana se deja ver en casas de piedra con tejados de pizarra, corredores de madera y hórreos, aunque conviven con construcciones más recientes, fruto sobre todo de la época minera. Pasear por aldeas como Añilares, Primout o Susañe es como dar un pequeño salto en el tiempo, siempre que uno salga de la calle principal y se meta por las callejas, donde aún se ve vida de pueblo y no solo segundas residencias arregladas para el verano.
En cuanto al patrimonio religioso, varias iglesias parroquiales merecen una visita tranquila. Hay construcciones de origen medieval con reformas posteriores, que conservan elementos artísticos como retablos barrocos y tallas antiguas. La arquitectura religiosa popular se complementa con ermitas y cruceiros que jalonan caminos y encrucijadas; algunos se encuentran casi por sorpresa, al hacer una ruta o al entrar en el pueblo por la carretera vieja.
Pero el mayor atractivo de Páramo del Sil es su entorno natural. Los montes que rodean el municipio ofrecen paisajes cambiantes según la estación, especialmente en otoño cuando los bosques de castaños se tiñen de ocres y dorados y los prados empiezan a amarillear. Las vistas sobre el valle del Sil son amplias desde varios miradores naturales; no esperes barandillas y paneles interpretativos por todas partes, aquí muchos “miradores” son claros del bosque o collados que conocen bien los vecinos. Los aficionados a la geología disfrutan observando las formaciones rocosas y los estratos que asoman en taludes y cortados.
Qué hacer
Las rutas de senderismo son la actividad principal en Páramo del Sil. Existen diversos caminos y senderos que conectan las aldeas entre sí, atravesando bosques autóctonos, prados de siega y áreas de montaña. Una de las experiencias más gratificantes es recorrer los antiguos caminos que utilizaban los vecinos para desplazarse entre pueblos, muchos de ellos todavía empedrados en tramos y bastante bien conservados. No son paseos urbanos: hay cuestas, barro si ha llovido y zonas donde conviene mirar bien dónde se pisa.
Para los amantes del cicloturismo de montaña, las pistas forestales y caminos rurales permiten recorridos de diferente dificultad, con desniveles serios que pondrán a prueba la resistencia de los ciclistas más experimentados. Aquí no hay carriles bici ni fuentes cada pocos kilómetros: hay pistas anchas, silencio y subidas largas. El paisaje compensa, pero conviene venir con algo de forma física y el track preparado.
La gastronomía local es otro de los puntos fuertes. Aunque el municipio es pequeño, mantiene vivas las tradiciones culinarias bercianas. El botillo, los guisos potentes de cuchara, las castañas en sus múltiples preparaciones, las carnes de caza y los embutidos artesanales son productos que podrás probar en la zona o comprar para llevar. En otoño, la recolección de setas es una actividad muy popular entre locales y visitantes conocedores, siempre con cuidado y respetando las normas y limitaciones de cada momento [VERIFICAR].
La observación de fauna también tiene su hueco, especialmente para avistar aves rapaces, corzos y jabalíes. La tranquilidad de la zona favorece ver especies que en áreas más transitadas resultan esquivas, siempre que se tenga paciencia y se madrugue un poco.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Páramo del Sil mantiene vivas tradiciones centenarias. Durante el verano, entre julio y agosto, las diferentes localidades celebran sus fiestas patronales con verbenas populares, procesiones y comidas de hermandad que reúnen a vecinos que vuelven al pueblo y a algún visitante despistado que se anima a quedarse. No esperes grandes escenarios ni carteles de moda: aquí lo importante es el reencuentro.
En otoño, hacia finales de octubre o principios de noviembre, se celebra el Magosto, una fiesta tradicional donde las castañas asadas y el vino nuevo son los protagonistas. Es una celebración muy arraigada en toda la comarca, aquí también, y una buena excusa para entender la relación casi sentimental que hay con el castaño en El Bierzo.
Las romerías a ermitas cercanas durante la primavera son otro elemento importante del calendario festivo. Son ocasiones tranquilas, nada masificadas, para conocer las tradiciones locales en un ambiente cercano, donde es fácil acabar compartiendo mesa o conversación si uno se deja caer con respeto.
Información práctica
Para llegar a Páramo del Sil desde León capital, hay que tomar la A-6 dirección Ponferrada y, posteriormente, desviarse por carreteras comarcales. El trayecto completo ronda los 115 kilómetros y se hace por una combinación de autovía y carretera secundaria, con su buen tramo de curvas al final. Desde Ponferrada, cabecera de la comarca de El Bierzo, la distancia se reduce a unos 25 kilómetros por carretera convencional.
La mejor época para visitar el municipio depende de lo que busques. La primavera trae paisajes verdes y temperaturas suaves, buenas para salir a caminar. El verano concentra las fiestas y la vida al aire libre, aunque las noches pueden ser frescas por la altitud. El otoño regala colores muy potentes en los castañares y es temporada de setas y castañas. El invierno es frío y puede nevar, pero a quien le guste la soledad y los paisajes duros, le encaja.
Es recomendable llevar calzado adecuado para caminar por terrenos de montaña y ropa de abrigo, especialmente fuera de los meses de verano. La sudadera de ciudad se queda corta en cuanto se va el sol, incluso en agosto.
Errores típicos al visitar Páramo del Sil
- Pensar que “es solo un pueblo más”: el municipio es extenso y las aldeas están bastante separadas. Ver algo más que el núcleo principal requiere tiempo y coche.
- Calcular mal los tiempos de ruta: los desniveles son serios. Una caminata que en llano te lleva dos horas aquí se alarga fácil una hora más.
- Confiarse con el tiempo: el cambio de temperatura entre Ponferrada y Páramo se nota. Puede hacer sol abajo y estar cubierto o incluso nevando arriba según la época.
- Llegar tarde a las fiestas: aquí todo se organiza pensando en la gente del pueblo. Si quieres ver procesiones, romerías o comidas, conviene preguntar antes y no dar por hecho horarios “de ciudad”.
Lo que no te cuentan
Páramo del Sil no es un parque temático rural: es un municipio minero y de montaña que todavía está digiriendo cambios fuertes. Hay casas arregladas y rincones muy fotogénicos, pero también cicatrices de la minería y edificios a medio gas. Esa mezcla forma parte de su interés.
Tampoco es un sitio para llenar tres días sin moverse del término municipal, salvo que vengas a caminar o pedalear en serio. Funciona mejor como base tranquila para explorar esta parte alta de El Bierzo y la vecina Laciana, o como parada de uno o dos días dentro de una ruta más amplia por la comarca.