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sobre Ponferrada
Capital del Bierzo y ciudad templaria; centro administrativo y turístico con su imponente castillo
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En el corazón de la comarca de El Bierzo, donde la meseta castellana comienza a despedirse para dar paso a las montañas gallegas, se alza Ponferrada, una ciudad que ha sabido convertir su estratégica posición en el Camino de Santiago en un patrimonio cultural muy particular. Con más de 63.000 habitantes, esta localidad leonesa situada a 543 metros de altitud es mucho más que una parada en la ruta jacobea: es un lugar que se vive a un ritmo propio, muy de barrio y muy de plazas llenas al caer la tarde.
El nombre de Ponferrada evoca inmediatamente la imagen de su castillo templario, pero la ciudad va más allá de la postal. Rodeada de viñedos que producen algunos de los vinos más conocidos de la Denominación de Origen Bierzo y con un casco antiguo que invita al paseo tranquilo, Ponferrada se ha consolidado como el centro neurálgico de una comarca que fusiona tradiciones leonesas, gallegas y asturianas en una identidad muy reconocible para quien pasa aquí unos días.
Pasear por Ponferrada es ver cómo una ciudad industrial ha sabido preservar su alma medieval mientras mira al futuro. Sus calles comerciales conviven con plazas señoriales, y el rumor del río Sil acompaña a peregrinos y visitantes que encuentran aquí un respiro antes de adentrarse en las montañas del oeste. No es un decorado turístico: hay colegios, tráfico, zonas nuevas… y precisamente eso hace que el casco antiguo se sienta más auténtico. Si te mueves un poco, vas a pasar de la foto del castillo a barrios muy cotidianos en cuestión de minutos.
Qué ver en Ponferrada
El Castillo de los Templarios es, con diferencia, el emblema de la ciudad. Esta fortaleza del siglo XII, una de las mejor conservadas de España, fue ampliándose con los siglos sobre estructuras anteriores. Más que una visita rápida para hacer cuatro fotos, conviene dedicarle un rato largo: murallas, torres, patios y algún rincón menos transitado desde el que se ve bien el río y los tejados del casco antiguo. Desde lo alto se entiende mejor la posición estratégica de Ponferrada en el valle. Calcula, como mínimo, una hora si quieres verlo con un poco de calma.
El casco antiguo merece una exploración pausada, sin prisas. La Basílica de la Encina, patrona de la ciudad, es un templo renacentista del siglo XVI que alberga la imagen mariana más venerada de la comarca. La Torre del Reloj, antigua puerta de acceso a la villa medieval, y la iglesia de San Andrés, con su mezcla de estilos románico y barroco, completan el recorrido por el patrimonio religioso en apenas unas calles.
Conviene recorrer sin apuro la Calle del Reloj y llegar a la Plaza del Ayuntamiento, donde los edificios con soportales crean rincones que se disfrutan más si uno se sienta y observa un rato el ir y venir de la gente. El Museo del Bierzo, ubicado en varios espacios históricos, ofrece un recorrido por la historia y tradiciones de la comarca, desde la época romana hasta nuestros días. Es útil para entender que Ponferrada no es solo templarios y Camino: también es carbón, huertas, vino y emigración.
Para los aficionados a la ingeniería, la Fábrica de Luz – Museo de la Energía es una antigua central térmica reconvertida en museo interactivo que explica la historia energética de la cuenca minera berciana. Está algo apartada del casco antiguo, así que conviene calcular el desplazamiento si vas andando o en coche y consultar horarios antes de plantarse en la puerta.
Qué hacer
Ponferrada es un buen punto de partida para explorar el Bierzo. En la propia ciudad, seguir el Camino de Santiago a su paso por las calles históricas permite mezclarse con peregrinos de todo el mundo en plazas y rincones muy cotidianos para los vecinos. No hace falta ser caminante para disfrutar ese ambiente: basta con dejarse llevar por la ruta señalizada y dejar pasar un par de grupos para notar el flujo constante.
Los aficionados al senderismo pueden adentrarse en rutas cercanas como las que llevan al valle del Silencio o a localidades como Molinaseca, a escasos kilómetros, que se visitan cómodamente en una excursión de medio día desde Ponferrada. El río Sil ofrece también zonas de paseo agradables, especialmente en el área del Campus Universitario y sus alrededores, donde el ambiente es más tranquilo y menos turístico.
La gastronomía berciana merece toda la atención. El botillo, embutido típico de la comarca, es el plato estrella junto con la cecina de León, las castañas y los pimientos asados. Los vinos de la D.O. Bierzo, especialmente los elaborados con la variedad mencía, maridan bien con estos platos de cocina contundente. En el casco antiguo los bares sirven tapas generosas donde probar estos productos sin necesidad de sentarse a un menú largo, aunque conviene tener en cuenta que los horarios de cocina pueden ser muy estrictos, sobre todo entre semana.
Las bodegas de la zona organizan visitas y catas, permitiendo descubrir los secretos de una viticultura que se remonta a la época romana. El enoturismo se ha convertido en uno de los grandes atractivos de la comarca, así que conviene informarse con algo de antelación, sobre todo en temporada alta o en vendimia.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Ponferrada arranca con fuerza en Semana Santa, cuando las procesiones recorren las calles del casco antiguo con especial fervor. En esas fechas el ambiente cambia por completo: más gente en la calle, más ruido y, también, más dificultad para aparcar y encontrar alojamiento.
En mayo, las Jornadas Templarias recrean el pasado medieval de la ciudad con mercados, combates y actividades ambientadas en la época de los caballeros templarios. El casco antiguo se llena de puestos y es un buen momento para ver la ciudad en modo festivo, aunque resulta menos cómodo si buscas una visita tranquila o te agobian las aglomeraciones.
La gran cita del año son las fiestas de la Virgen de la Encina, que se celebran en torno al 8 de septiembre. Durante una semana, la ciudad se vuelca en celebraciones que incluyen conciertos, verbenas, actividades deportivas y la tradicional ofrenda floral a la patrona. Son días muy animados y con mucho movimiento tanto de gente de la zona como de quienes vuelven al pueblo por vacaciones, así que la sensación de “ciudad tranquila” se pierde un poco.
En septiembre u octubre también tiene lugar la Noche Templaria, un evento que convierte el castillo en escenario de espectáculos nocturnos con luz y sonido. Es un ambiente más de espectáculo que de visita patrimonial, tenlo en cuenta para ajustar expectativas.
Cuándo visitar Ponferrada
La mejor época para visitar Ponferrada suele ser primavera y otoño, cuando las temperaturas son suaves y el paisaje berciano cambia de color casi semana a semana. En otoño, además, los viñedos de los alrededores se tiñen de rojos y ocres y el ambiente en las bodegas se anima con la vendimia.
El verano es generalmente agradable, con noches frescas y días algo más calurosos en las horas centrales. En invierno las nieblas y el frío son habituales, pero la ciudad sigue funcionando a su ritmo y el ambiente se concentra más en bares y locales que en las terrazas. Si no te importa el abrigo, es una forma más tranquila de ver la ciudad.
Si llueve, el casco antiguo se recorre igual de bien con un chubasquero y se aprovechan mejor los museos y la visita al castillo (siempre que no haya restricciones puntuales). Las rutas de senderismo, en cambio, conviene dejarlas para días más estables: los caminos embarran rápido y algunas zonas se vuelven resbaladizas.
Errores típicos al visitar Ponferrada
Pensar que el casco antiguo es enorme: en realidad es compacto. Se recorre con calma en unas pocas horas. Si vas con la idea de una ciudad monumental inabarcable, te puede saber a poco. Lo normal es combinar la visita al casco histórico con el castillo y algún museo, y dejar la tarde para pasear por el río o acercarse a algún pueblo cercano.
Olvidar que es una ciudad viva: hay tráfico, rotondas, zonas nuevas y centros comerciales. No todo es piedra y muralla. Si solo te mueves entre el castillo y la plaza del Ayuntamiento te llevarás una imagen parcial.
No calcular los tiempos de desplazamiento por la comarca: desde Ponferrada se sale a muchos puntos de interés del Bierzo, pero las carreteras son comarcales y se tarda más de lo que parece en el mapa. Mejor no encadenar demasiadas visitas en un mismo día si quieres disfrutar un poco de cada sitio.
Si solo tienes…
Si solo tienes 1–2 horas
Centra la visita en el castillo (aunque sea por fuera) y un paseo rápido por la Calle del Reloj, la Basílica de la Encina y la Plaza del Ayuntamiento. Es un recorrido muy asumible a pie, sin necesidad de coche, y te llevas una idea bastante clara del núcleo histórico.
Si tienes el día entero
Puedes combinar castillo, casco antiguo y algún museo por la mañana, comer en la ciudad y dedicar la tarde a un paseo por la zona del Sil o a una escapada corta a algún pueblo cercano del Camino de Santiago. A ritmo tranquilo, con paradas, es un plan razonable sin ir mirando el reloj a cada paso.