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sobre Antigüedad
Pueblo del Cerrato con historia ligada a la aviación militar; entorno de páramos y valles ideal para el senderismo y el contacto con la naturaleza.
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En el corazón de la comarca de El Cerrato palentino, a 830 metros de altitud, se encuentra Antigüedad, un pueblo pequeño (unos 340 vecinos) donde el ritmo lo marcan las cosechadoras y las campanas, no el reloj. Su nombre ya da una pista: aquí las cosas cambian despacio. Páramos que se alargan hasta el horizonte, aire limpio y ese silencio amplio que solo se rompe con el viento entre los campos de cereal… y algún perro que ladra a cualquier coche “forastero”.
El paisaje de Antigüedad responde al patrón clásico del Cerrato: lomas suaves, valles encajados y encinas salpicadas entre los cultivos de secano. Cambia mucho según la estación: dorado en verano, verde intenso en primavera, tonos ocres y marrones en otoño. Si lo que buscas es ver cómo se vive en un pueblo castellano de verdad, sin florituras, aquí lo tienes bastante a la vista: tractores a la puerta de casa, corrillos en la plaza y vida sencilla, con su mezcla de vecinos de siempre y gente que vuelve solo en vacaciones.
La arquitectura popular de piedra y adobe, las bodegas excavadas en los cerros y el patrimonio religioso forman un conjunto que conviene recorrer con calma. No porque haya mil cosas, sino porque lo que hay ayuda a entender cómo se ha vivido siempre en estos pueblos de meseta: casas pensadas para aguantar el aire, el frío y el sol, más que para la foto de Instagram.
Qué ver en Antigüedad
El principal referente patrimonial de Antigüedad es su iglesia parroquial, como pasa en la mayoría de los pueblos cerratenses. Muchos de estos templos vienen de época románica o gótica y luego se han ido reformando, así que lo normal es encontrar mezcla de estilos, añadidos y reformas de varias épocas. Es el típico edificio alrededor del cual ha girado la vida del pueblo durante generaciones: misa, bautizos, funerales y fiestas se han organizado siempre en torno a ella.
Un paseo corto por el casco urbano permite ver bien las construcciones tradicionales: muros de adobe y piedra, portones de madera, corrales, casas que no buscan salir guapas en la foto sino aguantar los inviernos. Fíjate también en los pajares y en los cierres de huertas, que cuentan casi más de la economía del pueblo que cualquier panel informativo. Las pequeñas plazas siguen siendo lugar de reunión, sobre todo en verano, cuando vuelve la gente que vive fuera y las tardes se alargan en la calle.
Uno de los elementos más característicos del paisaje de Antigüedad son las bodegas subterráneas excavadas en las laderas cercanas al pueblo. Durante siglos se usaron para elaborar y conservar el vino para consumo propio y de la zona. Muchas están ya en desuso o se usan solo en fiestas y reuniones familiares, pero el conjunto de zarceras y respiraderos que asoman en los cerros tiene su punto y recuerda la fuerte cultura del vino que tuvo el Cerrato. No todas son visitables ni están acondicionadas, así que mejor ir con respeto: son propiedades privadas y, en muchos casos, siguen en uso.
Los alrededores del municipio animan a salir por los caminos rurales que cruzan páramos y valles. Desde las zonas altas se obtienen vistas amplias de la comarca, especialmente al atardecer, cuando la luz baja dibuja bien las ondulaciones del terreno. Si te fijas un poco, no es raro ver aves esteparias y rapaces: el entorno es bueno para cernícalos, milanos y compañía. No esperes carteles ni miradores “de postal”: aquí se trata más de caminar, parar y mirar.
Qué hacer
El senderismo sencillo y las rutas a pie o en bicicleta son lo más lógico en Antigüedad. Más que grandes rutas de montaña, aquí hablamos de pistas agrícolas y caminos entre fincas que unen el pueblo con otras localidades del Cerrato, permitiendo recorridos circulares sin mucha dificultad ni pérdida, pero con la sensación de estar “en medio de todo y de nada” a la vez. Eso sí, el paisaje es muy abierto: en verano el sol pega fuerte y hay pocas sombras, así que conviene llevar gorra, agua y protección solar, y madrugar un poco si puedes.
La gastronomía tradicional del Cerrato merece una mención propia. El lechazo asado en horno de leña es el plato estrella, acompañado de vinos de la comarca. A eso se suman los productos de la matanza, el queso de oveja y las legumbres de la zona. No es cocina ligera, es cocina de invierno y de trabajo en el campo, así que mejor planear bien cuándo y cuánto comer, sobre todo si luego quieres salir a caminar o coger la bici y no arrastrarte toda la tarde.
Como base, Antigüedad funciona bien para recorrer otros pueblos del Cerrato palentino, que están relativamente cerca unos de otros. En pocos kilómetros te plantas en localidades con buen románico, conjuntos de bodegas más grandes o más servicios. Tiene más sentido entender Antigüedad como parte de una ruta por la comarca que como destino único de varios días: un lugar donde parar, pasear un rato y seguir enlazando pueblos.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales se celebran en agosto, como en muchos pueblos castellanos, cuando la población se multiplica con el regreso de quienes emigraron. En esos días el ambiente cambia por completo: verbenas, juegos tradicionales, actividades para todas las edades y comidas populares. Es cuando más fácil es ver el pueblo “a pleno rendimiento”, por así decirlo, con las peñas montadas y las calles más llenas de lo habitual.
A lo largo del año se mantienen las celebraciones religiosas habituales, con procesiones y romerías que conservan las devociones populares. No son grandes eventos turísticos, pero sí una buena forma de ver la vida comunitaria sin maquillaje: quién se implica, cómo se organizan, cómo se mezclan tradición y costumbre. Si coincides con alguna, acércate con discreción y deja que te expliquen ellos de qué va, suele ser la mejor guía posible.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Palencia capital, Antigüedad está a unos 30 kilómetros por carretera cruzando el Cerrato. El acceso se hace por carreteras comarcales, con tráfico tranquilo y buenas vistas de los páramos. Lo razonable es ir en coche propio: el transporte público existe, pero las frecuencias suelen ser escasas y los horarios no siempre cuadran con una visita de un día. Comprueba los horarios actualizados antes de confiar en el autobús.
Mejor época para visitar: La primavera (abril-mayo) y el otoño (septiembre-octubre) son las épocas más agradecidas, con temperaturas suaves y el paisaje en su mejor momento de color. En verano hace calor y el sol cae a plomo, aunque refresca por la noche gracias a la altitud. El invierno es frío, con posibilidad de heladas y nieve ocasional, pero ayuda a entender por qué las casas son como son y por qué aquí se come como se come. Eso sí, en días de niebla o ventisca la sensación de aislamiento se multiplica.
Consejos: Conviene llevar calzado cómodo para caminar por pistas y caminos de tierra, algo de ropa de abrigo incluso en verano por las noches y prismáticos si te interesa la observación de aves. No esperes oficinas de turismo ni grandes infraestructuras, así que es buena idea llevar la información preparada de casa. Antes de ir, revisa dónde vas a comer y, si quieres dormir por la zona, mira alojamiento en varios pueblos cercanos, no solo en Antigüedad.
Lo que no te cuentan
Antigüedad es pequeño y se ve rápido. Si vas con la idea de encontrarte un casco histórico monumental o una larga lista de visitas, te vas a frustrar. La gracia está más en pasear sin prisas, asomarse a las bodegas, hablar con la gente si se tercia y usar el pueblo como parte de una ruta por el Cerrato, no como único objetivo del viaje.
Las fotos pueden engañar un poco: el paisaje es bonito, pero muy abierto y muy austero. Si te gustan los bosques frondosos y los ríos caudalosos, aquí no vas a encontrar eso. Aquí hay cereal, cielo y horizonte, y muchos días también viento. Si conectas con ese tipo de paisaje, repetirás; si no, con una parada tendrás bastante.
Si solo tienes…
Si solo tienes 1–2 horas
Te da tiempo a dar una vuelta por el casco urbano, acercarte a la iglesia, subir a la zona de bodegas y salir por algún camino cercano para ver el pueblo desde fuera y hacerte una idea del paisaje. Con ese rato te llevas una imagen bastante fiel de lo que es Antigüedad en el día a día.
Si tienes el día entero
Puedes combinar el paseo por Antigüedad con una ruta a pie o en bici por los caminos agrícolas, parar a observar aves y dedicar la tarde a visitar otros pueblos del Cerrato con más patrimonio románico o conjuntos de bodegas más extensos. Así el día cunde y entiendes mejor la comarca en conjunto.