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sobre Magaz de Pisuerga
Importante nudo de comunicaciones y localidad residencial; destaca por su castillo-cementerio y la proximidad a Palencia y Venta de Baños.
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La llanura del Cerrato, en Palencia, es un paisaje de páramos abiertos y horizontes largos. Magaz de Pisuerga se asienta en ese terreno, pero con una variante: la cercanía del río. Esta proximidad al Pisuerga marca la diferencia entre los campos de cereal y el valle, un contraste que ha condicionado la forma del pueblo y su historia agraria.
Su trazado es el de un núcleo que creció alrededor del trabajo en el campo. Las calles son estrechas y muchas fachadas muestran la piedra, el adobe y el ladrillo típicos de la arquitectura popular cerrateña, sin grandes ornamentos.
La iglesia de San Pedro en su contexto
La silueta de la iglesia de San Pedro sobresale en el perfil bajo del pueblo. Su construcción principal data del siglo XVI, con el estilo renacentista propio de la época, aunque reformas posteriores añadieron elementos barrocos. Lo que importa aquí no es tanto su valor artístico, que es moderado, como su función: en una llanura tan extensa, la torre servía de referencia visual para orientarse desde los caminos y los campos de labor.
Las bodegas subterráneas, un paisaje excavado
En las laderas que rodean Magaz se distingue un paisaje de pequeños montículos con chimeneas. Son las bodegas tradicionales del Cerrato, cavadas en la tierra para aprovechar su temperatura constante. Aquí se guardaba el vino, una producción que tuvo peso en la economía local. Muchas siguen siendo de uso privado; otras permanecen como testimonio de una forma de construir ligada al terreno.
El río y el páramo: dos paisajes en uno
A poca distancia del casco urbano, el curso del Pisuerga crea una franja distinta: chopos, vegetación de ribera y un ambiente más húmedo. Es el límite con el páramo. Al alejarse del río, vuelven los campos de cereal y la llanura despejada. Este cambio se aprecia bien en los caminos que unen Magaz con pueblos vecinos, un recorrido que muestra la dualidad del territorio.
Recorrer los caminos del cereal
Los senderos y vías rurales que parten de Magaz atraviesan la zona de cultivo. El paisaje cambia radicalmente con las estaciones: verde en primavera, dorado y luego segado en verano, abierto en otoño. Son paseos sin sombra, característicos de la meseta, más aconsejables a primera hora de la mañana o al atardecer en los meses de calor.
Cómo visitar Magaz de Pisuerga
La proximidad a Palencia capital hace que el acceso en coche sea sencillo. El pueblo se recorre a pie en poco tiempo. Para entender la arquitectura de la zona, conviene observar los materiales de las casas más antiguas y fijarse en las entradas a las bodegas en las afueras. Los caminos del entorno empiezan en las últimas calles, sin necesidad de tomar el vehículo.