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sobre Tabanera de Cerrato
Pueblo del Cerrato conocido por su producción de miel y queso; entorno de colinas y valles con encinas.
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Hay pueblos que se visitan como quien marca una casilla en el mapa… y otros que aparecen de paso y te obligan a bajar la velocidad. Tabanera de Cerrato me dio esa sensación la primera vez que pasé por allí. Iba cruzando El Cerrato en coche, entre campos de cereal interminables, y de pronto apareció el pueblo, con sus casas de adobe y piedra asomando sobre una pequeña loma. Viven aquí poco más de un centenar de vecinos, así que el ritmo es el que imaginas: tranquilo, sin prisas y bastante ajeno a lo que entendemos por turismo.
Este rincón de la provincia de Palencia no juega la carta del gran monumento ni de la foto espectacular. Lo que funciona aquí es el conjunto: el silencio, el aire seco del campo y esa sensación tan castellana de espacio abierto alrededor. Caminar por sus calles estrechas, con portones de madera y corrales pegados a las casas, es más bien una forma de asomarse a la vida cotidiana de un pueblo pequeño.
Un pueblo pequeño en medio del paisaje del Cerrato
Tabanera de Cerrato está metida de lleno en ese paisaje ondulado tan propio de la comarca. Si has conducido por El Cerrato ya sabes de qué hablo: lomas suaves, campos de cereal que parecen no acabarse y carreteras secundarias donde a veces te cruzas más tractores que coches.
Desde las partes algo más altas del pueblo se ven bien esas ondulaciones. En primavera el campo suele estar verde todavía, con manchas de flores silvestres en los márgenes de los caminos. A principios de verano el color empieza a virar hacia el dorado del trigo maduro, y el paisaje cambia por completo. En otoño llegan los tonos ocres y pardos que aquí encajan bastante bien con la tierra arcillosa del Cerrato.
Si te gusta hacer fotos, merece la pena acercarse a primera hora o cuando cae la tarde. La luz rasante en estas lomas hace que todo tenga más relieve.
Calles cortas y arquitectura muy pegada a la tierra
El casco urbano se recorre rápido. En media hora has pasado por prácticamente todas las calles, pero lo interesante está en fijarse en los detalles.
Muchas casas conservan muros gruesos de adobe o tapial, pensados para aislar del frío en invierno y del calor en verano. También es habitual que tengan bodega subterránea; en esta zona era la forma tradicional de conservar vino y alimentos. Si miras con atención, todavía se ven respiraderos o pequeñas entradas que delatan lo que hay bajo tierra.
En los tejados aparecen también algunos palomares y, cerca de las casas, corrales donde antes se guardaban animales. Es el tipo de arquitectura que no se diseñó para lucirse, sino para que la vida diaria funcionara.
La iglesia del pueblo, dedicada a San Andrés, marca bastante el perfil de Tabanera. El edificio que se ve hoy tiene varios siglos —en esta zona muchas iglesias se levantaron o ampliaron entre los siglos XVI y XVII— y sigue siendo el punto más reconocible del casco urbano.
Caminos rurales para caminar sin complicaciones
Si te apetece estirar las piernas, alrededor del pueblo salen varios caminos agrícolas bastante fáciles de seguir. No esperes rutas señalizadas ni grandes desniveles. Aquí lo habitual es caminar entre parcelas de cereal, con algún arroyo estacional y manchas dispersas de encinas o retamas.
Es un terreno muy abierto, así que el cielo pesa bastante en el paisaje. A poco que te fijes, suelen aparecer rapaces planeando sobre los campos. Y no es raro que alguna liebre salga disparada cuando oye pasos o el ruido de una puerta de coche cerrándose.
Es más el típico paseo sin rumbo concreto que una ruta de senderismo de las de mapa y reloj.
Comer por la zona
En el propio pueblo no hay una oferta pensada para el visitante, así que lo normal es moverse por los alrededores. En varios pueblos cercanos sí se encuentran bares o casas de comidas donde siguen saliendo platos muy de la tierra.
Por esta parte de Palencia es fácil encontrar guisos contundentes, morcilla, platos con legumbre o recetas sencillas hechas con producto de matanza. Comida de la que pide pan y sobremesa larga.
Fiestas y vida local
Como en muchos pueblos pequeños, el calendario se anima sobre todo en verano. Suele ser cuando se concentran las fiestas patronales y cuando regresa gente que pasa el resto del año fuera. Entonces la plaza recupera algo de bullicio, con verbenas y actividades organizadas por los propios vecinos.
También se mantiene la celebración ligada a San Andrés, el patrón del pueblo, hacia finales de otoño. Son de esas fechas en las que vuelven familiares que viven en otras ciudades y el pueblo se llena un poco más de lo habitual.
¿Cuánto tiempo dedicar a Tabanera de Cerrato?
Si vienes solo a ver el pueblo, en una hora lo tienes recorrido sin problema. Dos, si te entretienes paseando y te acercas a algún camino de los alrededores.
Yo lo veo más como una parada dentro de una ruta por El Cerrato. Ese tipo de sitio donde paras, das una vuelta tranquila, miras el paisaje desde las afueras y sigues camino hacia otro pueblo cercano.
Porque al final Tabanera funciona así: no es un destino que se imponga por sí solo, pero encaja muy bien cuando te apetece entender cómo es de verdad esta parte de Castilla, lejos de carreteras grandes y de planes demasiado programados.