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sobre Torquemada
Villa histórica famosa por su puente de 25 ojos y sus pimientos; lugar de paso de reyes y corte; rica gastronomía.
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En el corazón de la comarca palentina de El Cerrato, a 740 metros de altitud, está Torquemada, un pueblo de apenas 950 habitantes que guarda entre sus calles un patrimonio histórico más interesante de lo que parece al pasar por la carretera y el sosiego de la Castilla más auténtica. Su nombre, que comparte con el célebre inquisidor que nació en estas tierras en el siglo XV, no debe eclipsar la realidad de esta villa: arquitectura popular, iglesias centenarias y un ritmo tranquilo que aquí no se ha ido del todo.
Pasear por Torquemada es asomarse al paisaje castellano de los páramos cerratenses, donde los campos de cereal se extienden hasta el horizonte y el silencio solo se rompe con el tañer de las campanas o el paso de algún tractor. Aquí no hay colas ni prisas: calles empedradas en algunos tramos, portones de madera que ya casi no se hacen y la sensación de que el tiempo corre distinto.
La villa se sitúa en una zona de transición entre la Tierra de Campos y El Cerrato, y eso se nota en el paisaje y en la construcción: casas de adobe y tapial, bodegas excavadas en la tierra y una gastronomía basada en lo que da el campo y el ganado, sin demasiados artificios.
Qué ver en Torquemada
El patrimonio monumental de Torquemada tiene como protagonista la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, un templo gótico de los siglos XV-XVI que domina la silueta del pueblo. Su torre, visible desde varios kilómetros a la redonda, sirve casi de faro cuando te acercas por las carreteras de la zona. En el interior, los retablos barrocos y la estructura del templo recuerdan la importancia que tuvo la villa en épocas pasadas. El edificio combina elementos góticos tardíos con añadidos renacentistas, testimonio de las diferentes etapas constructivas.
También merece una parada la ermita del Cristo del Humilladero, un pequeño templo que invita a la contemplación y que forma parte de ese patrimonio religioso menor tan típico en los pueblos castellanos. Es sencilla, sin grandes alardes, pero es de esos sitios donde se ve claramente la huella de la devoción popular durante siglos.
Recorrer el casco urbano permite descubrir la arquitectura tradicional cerratense: casas de adobe y tapial, portadas de piedra labrada y patios interiores que hablan de un modo de vida rural muy pegado a la tierra. Las bodegas subterráneas, excavadas en las laderas de los cerros, son otro de los elementos patrimoniales que conviene buscar con calma, aunque muchas permanezcan ya en desuso o sean de propiedad privada, así que no siempre se pueden visitar por dentro.
Qué hacer
Torquemada es un buen punto de partida para recorrer la comarca de El Cerrato a través de sus rutas de senderismo y cicloturismo. Los caminos rurales que conectan con localidades vecinas como Dueñas o Astudillo permiten adentrarse en los paisajes cerealistas, entre páramos y valles suaves donde la naturaleza se presenta con la austeridad propia de la meseta castellana. Conviene llevar agua y protección solar: hay pocas sombras y las distancias engañan.
Los aficionados a la fotografía rural encontrarán en Torquemada y su entorno motivos de sobra: atardeceres dorados sobre los campos de trigo, tejados de teja curva, chimeneas viejas, tapias de adobe medio vencidas y detalles arquitectónicos en piedra y madera. El contraste entre el cielo castellano, casi siempre despejado, y la tierra ocre de los páramos funciona muy bien en cualquier cámara, incluso en el móvil.
La gastronomía local es otro de los atractivos. Aunque el pueblo no cuenta con una amplia oferta hostelera, la zona es conocida por sus asados de cordero lechal, las legumbres de la tierra, la morcilla de Palencia y los quesos artesanos. Lo normal es combinar la visita con alguna comida en localidades cercanas o aprovechar para comprar producto en la zona y montarse luego el banquete por cuenta propia.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Torquemada mantiene vivas las tradiciones castellanas. Las fiestas patronales en honor a la Asunción se celebran en torno al 15 de agosto, con actos religiosos, verbenas y actividades tradicionales que congregan tanto a vecinos como a quienes regresan al pueblo durante el verano.
En septiembre tienen lugar las celebraciones en honor al Cristo del Humilladero, con una romería que refleja la devoción popular y que incluye procesión hasta la ermita. Estas fiestas menores mantienen un carácter más íntimo y cercano, donde prima la costumbre de toda la vida sobre el espectáculo.
La Semana Santa también se vive con recogimiento en Torquemada, con procesiones que recorren las calles del pueblo en un ambiente sobrio, muy en la línea de la religiosidad castellana.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Palencia capital, Torquemada se encuentra a unos 25 kilómetros por la carretera P-900, en dirección sureste hacia Dueñas. El acceso es sencillo y el trayecto sirve para hacerse una idea rápida de los paisajes cerratenses. Desde Valladolid, la distancia es de aproximadamente 50 kilómetros, tomando la A-62 y después carreteras comarcales.
Mejor época para visitar: La primavera (abril-mayo) y el otoño (septiembre-octubre) son buenos momentos, cuando las temperaturas son más suaves y los campos cambian de color casi cada semana. El verano puede ser caluroso durante el día, aunque las noches refrescan gracias a la altitud. En invierno, el frío y el viento pueden hacer el paseo menos agradable, pero el pueblo gana en calma.
Consejos prácticos: Torquemada se recorre a pie en poco tiempo, así que encaja bien como parada dentro de una ruta por otros pueblos de El Cerrato. Conviene llevar calzado cómodo para caminar por sus calles y, si se planea hacer senderismo, consultar previamente el estado de los caminos rurales. No esperes grandes servicios turísticos: mejor ir con lo básico resuelto (gasolina, efectivo, comida) y tomar el pueblo tal como es.
Si solo tienes…
Si solo tienes 1–2 horas
- Paseo por el centro, con parada en la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción.
- Vuelta tranquila por las calles con casas de adobe y tapial.
- Acercarte a la zona de bodegas para verlas al menos desde fuera.
Si tienes el día entero
- Mañana de paseo por el pueblo y visita pausada a la iglesia.
- Ruta a pie o en bici por los caminos rurales hacia alguno de los pueblos cercanos.
- Atardecer en los alrededores, buscando algún alto para ver el cambio de luz sobre los campos.
Lo que no te cuentan
Torquemada es pequeño y se ve rápido. Si vas con la idea de pasar aquí varios días sin moverte, al segundo te faltarán planes. Funciona mejor como base tranquila o como parada dentro de una ruta más amplia por El Cerrato y la provincia de Palencia.
Las fotos pueden engañar: el paisaje es amplio y bonito, pero muy sobrio. Si buscas montañas, bosques frondosos o ríos caudalosos, no es este el sitio. Aquí el atractivo está en lo sencillo: horizontes, silencio, adobe y campanarios. Y eso, o te gusta, o te aburre. Mejor saberlo antes de ir.