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sobre Venta de Baños
Importante nudo ferroviario e industrial; alberga la joya visigoda de San Juan de Baños
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En el corazón de la comarca de El Cerrato palentino, donde los páramos se suavizan en onduladas lomas de cereal, se encuentra Venta de Baños, una villa que durante décadas ha sido sobre todo nudo de comunicaciones y pueblo ferroviario antes que destino turístico al uso. Con sus unos 6.300 habitantes y situada a unos 720 metros de altitud, esta localidad combina un patrimonio histórico llamativo para su tamaño con la vida cotidiana de un municipio trabajador, muy pegado a la realidad industrial y agraria de la zona.
El nombre de Venta de Baños evoca antiguos caminos reales y posadas donde los viajeros hacían alto en su ruta. Hoy, sigue siendo punto de cruce entre el Campo de Palencia y Tierra de Campos, un lugar donde la historia visigoda dejó huellas muy serias y donde la tradición cerealista se mezcla con la tranquilidad de los pueblos del interior castellano… salpicada por el trasiego de trenes y camiones.
Pasear por sus calles es descubrir una villa relativamente reciente en su trazado moderno, que ha crecido a la sombra del ferrocarril y la industria, con algunos rincones históricos concretos pero sin un casco antiguo monumental al estilo de otros pueblos del Cerrato. Conviene ir con esa idea: aquí el gran peso del patrimonio está algo apartado del núcleo urbano.
¿Qué ver en Venta de Baños?
La pieza clave del patrimonio de Venta de Baños es la Basílica de San Juan de Baños, uno de los templos visigodos mejor conservados de la Península Ibérica y motivo real para desviarse hasta aquí. Tradicionalmente se atribuye su construcción al año 661 por el rey Recesvinto [VERIFICAR], y esta pequeña basílica representa un testimonio excepcional del arte visigodo, con su planta de cruz griega, arcos de herradura y capiteles decorados con motivos vegetales. La inscripción fundacional sobre el arco triunfal constituye uno de los textos visigodos más importantes que se conservan.
Hay que tener en cuenta que la basílica no está en pleno centro del pueblo, sino en el entorno de Baños de Cerrato, hoy integrado en el municipio pero con su propia entidad. Se llega en pocos minutos en coche o dando un paseo algo más largo, y conviene mirar antes los horarios de visita, que no son siempre amplios [VERIFICAR].
En el casco urbano, la Iglesia Parroquial de San Pedro merece también una visita, con su estructura que combina elementos de diferentes épocas, reflejando las sucesivas intervenciones a lo largo de los siglos. El templo guarda obras de arte sacro que dan testimonio de la devoción popular de la zona, aunque no estamos ante una gran iglesia monumental sino ante una parroquia de pueblo con piezas interesantes. No suele requerir demasiado tiempo: es más una visita de echar un rato tranquilo que de ir con prisas.
El entorno natural de Venta de Baños, aunque predominantemente cerealista, permite asomarse a los amplios horizontes característicos de El Cerrato, con sus paisajes de tonalidades doradas en verano y ocres en otoño. Los paseos por los alrededores permiten apreciar la arquitectura tradicional de bodegas subterráneas excavadas en las laderas, testimonio de una antigua vocación vitivinícola que hoy queda más en la memoria y en construcciones dispersas que en producción a gran escala. No esperes viñedos extensos: aquí el protagonismo lo tiene el cereal.
Qué hacer
Venta de Baños es un buen punto de partida logístico para explorar la comarca de El Cerrato. No es un pueblo de postal, pero tiene servicios, estación de tren y buenas comunicaciones por carretera, lo que facilita usarlo como base para moverse por la zona o como parada en un viaje más largo.
Los aficionados al senderismo encontrarán rutas sencillas que conectan la villa con otros pueblos cercanos, atravesando campos de cultivo y pequeños valles donde aún se conservan palomares tradicionales, muy característicos de esta zona de Castilla. No esperes grandes desniveles ni bosques cerrados: aquí el paisaje es abierto, de cereal y cielo, y el viento en invierno se nota.
La gastronomía local se basa en los productos de la tierra: el cordero lechal asado, las lentejas pardinas, las morcillas y el pan tradicional. Los bares y restaurantes del municipio trabajan una cocina castellana directa, sin florituras, donde los guisos de cuchara cobran especial protagonismo durante los meses fríos. También tienen peso los embutidos artesanales y los quesos de oveja de la zona, que suelen encontrarse en tiendas y comercios locales.
Para quienes busquen ampliar su ruta cultural, Venta de Baños se sitúa a escasa distancia de otros puntos de interés del Cerrato palentino, permitiendo diseñar rutas de un día que combinen naturaleza, patrimonio románico y tradiciones rurales. La villa también cuenta con espacios verdes acondicionados para el descanso y el esparcimiento familiar, que se agradecen si se viaja con criaturas o si se está haciendo una ruta en coche larga y se necesita parar.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Venta de Baños refleja las tradiciones castellanas más arraigadas, aunque con el tono propio de un pueblo que ha crecido alrededor del ferrocarril y la industria.
Las fiestas patronales en honor a San Roque se celebran en torno al 16 de agosto [VERIFICAR], con verbenas, procesiones y actividades para todos los públicos que reúnen a vecinos y gente de los alrededores en un ambiente muy de pueblo, sin grandes artificios pero con bastante participación.
En junio, las celebraciones en honor a San Juan Bautista tienen especial significado, vinculadas a la advocación de la histórica basílica visigoda. Durante estos días, los actos religiosos se complementan con actividades culturales que ponen en valor el patrimonio local y recuerdan que, aunque el día a día sea muy contemporáneo, aquí hay un sustrato histórico potente.
Como en buena parte de Castilla, la Semana Santa se vive con recogimiento, con procesiones que recorren las calles principales del municipio, manteniendo vivas tradiciones heredadas de generaciones anteriores. No es una Semana Santa de grandes cofradías famosas, pero sí de comunidad pequeña y reconocible.
Cuándo visitar Venta de Baños
La primavera (abril-mayo) y el otoño (septiembre-octubre) son los momentos más agradecidos para caminar, visitar la basílica y asomarse al paisaje cerealista, que en esas fechas está más vivo y soporta mejor el paseo.
El verano puede ser caluroso, con jornadas centrales del día poco amables para ir de un lado a otro a pie. En invierno hace frío y el viento se nota, pero quienes disfrutan de la Castilla seca y silenciosa encuentran aquí un buen ejemplo, acompañado por los platos de cuchara de la zona.
Si llueve, el plan pasa casi por completo a ser cultural: basílica, parroquia, algún café tranquilo y poco más. No es un pueblo de meterse en muchos sitios, así que en días muy malos puede quedarse corto.
Errores típicos al visitar Venta de Baños
- Esperar un casco antiguo monumental: el gran atractivo histórico-artístico es la Basílica de San Juan de Baños, no un centro histórico lleno de palacios. El pueblo tiene vida y servicios, pero la visita se concentra en puntos concretos.
- Pensar que la basílica está “en el mismo pueblo”: está en Baños de Cerrato, dentro del municipio pero algo apartada. Conviene ir con tiempo, sobre todo si vas andando o con personas con movilidad reducida.
- Dejar la visita para las horas de más calor en verano: tanto el paseo hasta la basílica como las rutas por el entorno son más llevaderas a primera hora de la mañana o última de la tarde.
- Querer alargar demasiado la estancia sin planificar alrededores: Venta de Baños se recorre rápido. Para más de medio día, lo normal es combinarla con otros pueblos o con Palencia capital.
Si solo tienes…
Si solo tienes 1–2 horas
- Acércate directamente a la Basílica de San Juan de Baños y dedica la mayor parte del tiempo allí.
- Si te sobra un rato, breve paseo por el centro y vistazo exterior a la Iglesia de San Pedro.
Si tienes el día entero
- Mañana: basílica con calma, paseo por Baños de Cerrato y entorno.
- Mediodía: comida en el pueblo.
- Tarde: vuelta por el casco urbano, iglesia parroquial y paseo por los alrededores para ver bodegas y paisajes cerealistas, o combinarlo con alguna salida cercana por el Cerrato (románico, miradores, otros pueblos).
Si vas con niños
- La basílica se ve bien con criaturas, no requiere mucha caminata si vas en coche.
- Los parques y zonas verdes del pueblo sirven para que desfoguen un rato entre desplazamientos.
- Las rutas por pistas entre campos son sencillas, pero en verano mejor evitar las horas centrales por el sol.