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sobre Laguna de Negrillos
Villa paramesa famosa por su castillo y la fiesta del Corpus Christi con sus danzantes
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En pleno corazón de la comarca leonesa de El Páramo, Laguna de Negrillos se extiende sobre la llanura castellana como un remanso de tranquilidad y tradición. Este municipio de poco más de mil habitantes, situado a 778 metros de altitud, permite adentrarse en una España rural muy viva todavía, donde el ritmo pausado de la vida ayuda a desconectar del bullicio urbano y a descubrir un patrimonio modesto pero cargado de historia, sin grandes monumentos pero con mucha cotidianeidad.
El pueblo debe su nombre a las antiguas lagunas estacionales que caracterizaban esta zona de El Páramo, tierras de arcillas impermeables donde el agua se acumulaba formando humedales que hoy en gran medida han sido desecados para uso agrícola. Recorrer sus calles es sumergirse en la arquitectura popular leonesa, con casas de adobe y teja que hablan de siglos de adaptación al clima continental de la meseta, aunque mezcladas ya con construcciones más modernas. Si miras con calma, verás fachadas rehechas, anexos de bloque y naves agrícolas que recuerdan que aquí se vive y se trabaja, no es un decorado.
La ubicación de Laguna de Negrillos, entre los ríos Órbigo y Esla, la convierte en un punto estratégico para explorar la comarca paramesa, una región a menudo olvidada en las rutas turísticas pero que guarda sorpresas para quien se acerca con espíritu curioso y con ganas de entender cómo se vive realmente en estos pueblos. No esperes una estampa de montaña ni un casco histórico monumental: esto va más de paisaje agrícola, horizontes abiertos y vida diaria.
¿Qué ver en Laguna de Negrillos?
El principal referente monumental del municipio es su iglesia parroquial de San Millán, templo que preside la plaza central del pueblo. De origen medieval, aunque reformada en épocas posteriores, conserva elementos arquitectónicos de interés para los amantes del patrimonio religioso rural. Su torre y su interior merecen una visita pausada para apreciar los retablos y el ambiente de recogimiento típico de estas iglesias rurales leonesas. Conviene informarse en el pueblo sobre horarios de apertura, porque pueden variar según la época del año [VERIFICAR], y no siempre la vas a encontrar abierta si vas “de pasada”.
Paseando por el casco urbano, es posible ver ejemplos bien conservados de arquitectura popular paramesa, con construcciones de adobe, tapial y ladrillo que muestran las técnicas constructivas tradicionales de la zona. Algunas casonas antiguas mantienen elementos originales como portones de madera, corrales y bodegas excavadas, testimonios de una forma de vida que pervive en la memoria del lugar y que aún se intuye en ciertas calles. Entre medias se cuelan reformas más recientes, cierres de aluminio y hormigón: el típico pueblo que se ha ido adaptando según venían los tiempos.
El entorno natural de Laguna de Negrillos, aunque llano y dedicado fundamentalmente a la agricultura de regadío, tiene su punto si te gusta el paisaje abierto: amplios horizontes, cielos grandes y esa sensación de que el pueblo se recorta en medio del páramo. Los caminos rurales que circundan el pueblo permiten realizar paseos tranquilos entre campos de cereales, remolacha y patata, cultivos característicos de esta tierra fértil. Es un paisaje repetitivo, sí, pero también muy honesto: lo que se ve es lo que hay.
Qué hacer
Laguna de Negrillos es un buen sitio para el cicloturismo y el senderismo suave. Los caminos agrícolas que conectan el municipio con las localidades vecinas de Valdefuentes del Páramo, Laguna Dalga o San Pedro de las Dueñas ofrecen rutas llanas, asumibles incluso si no estás muy en forma. Eso sí, aquí no hay sombras generosas ni fuentes cada dos kilómetros: conviene prever agua y gorra. Estos recorridos permiten observar la avifauna asociada a los cultivos de regadío, especialmente durante las épocas de paso migratorio.
La gastronomía local merece una atención especial, aunque aquí lo normal es comer cocina casera sin grandes florituras. Como en toda la comarca de El Páramo, se encuentran productos típicos como el cocido leonés, el lechazo asado y la cecina, aunque también son habituales platos más propios de la zona como las sopas de ajo y las patatas con chorizo. La repostería tradicional incluye los amarguillos y las mantecadas, buenos acompañantes para un café en alguno de los bares del pueblo, donde la conversación suele ir de cosechas, riego y cómo viene el año.
Para los interesados en el turismo enológico, la cercana comarca del Bierzo y los viñedos de Valdevimbre, ya hacia la zona de León, permiten organizar catas y visitas a bodegas en un radio razonable en coche. En ese sentido, Laguna de Negrillos funciona más como base tranquila o parada intermedia que como destino exclusivo de enoturismo: aquí verás más pivotes de riego que viñas.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Laguna de Negrillos gira en torno a varias celebraciones tradicionales. Las fiestas patronales en honor a San Millán se celebran en agosto, con verbenas, procesiones y actos populares que congregan tanto a vecinos como a emigrantes que retornan al pueblo durante el verano. Es el momento del año en que Laguna de Negrillos cobra más vida y en el que se entiende mejor la relación del pueblo con sus tradiciones y con la gente que se tuvo que marchar.
En primavera tiene lugar la celebración de San Isidro Labrador (15 de mayo), patrón de los agricultores, con bendición de campos y actos religiosos que mantienen viva la vinculación del pueblo con su actividad agrícola tradicional. Durante la Semana Santa, aunque de forma más modesta que en otras localidades leonesas, se realizan procesiones que siguen los ritos castellanos más ancestrales, con un ambiente más vecinal que turístico.
Información práctica
Cómo llegar: Desde León capital, Laguna de Negrillos se encuentra a unos 40 kilómetros por la carretera LE-420 en dirección a La Bañeza, desviándose posteriormente por carreteras comarcales. El trayecto en coche suele rondar los 40 minutos, dependiendo del tráfico. También es posible llegar desde Benavente por la LE-512, atravesando la comarca del Páramo en un recorrido de unos 50 kilómetros. El transporte público es limitado [VERIFICAR], así que lo más habitual es moverse en coche propio.
Mejor época para visitar: La primavera (abril-junio) y el otoño (septiembre-octubre) son las estaciones más agradables, con temperaturas suaves que permiten caminar y moverse por los caminos sin achicharrarse ni helarse. El verano, especialmente agosto, sirve para vivir las fiestas patronales, aunque el calor de la meseta puede ser intenso a ciertas horas y el paisaje está más seco. El invierno es frío, con días cortos y viento que se nota, pero tiene su interés si buscas soledad y paisajes desnudos, de esos en los que se oye más el aire que a las personas.
Consejos: Laguna de Negrillos es un destino de turismo tranquilo, sin grandes infraestructuras turísticas ni una oficina de turismo al uso [VERIFICAR]. Se recomienda llevar calzado cómodo para caminar, agua y protección solar si se visita en verano. Lo más sensato es plantear la visita como parte de una ruta más amplia por otros pueblos de El Páramo para obtener una visión más completa de esta comarca leonesa. Ten en cuenta que muchos servicios funcionan con horarios muy de pueblo: comidas pronto, cierres a mediodía y poco movimiento a última hora de la tarde fuera del verano.
Si solo tienes…
Si solo tienes 1–2 horas
Paseo por el centro del pueblo, visita a la iglesia de San Millán (si está abierta) y vuelta rápida por alguna de las calles con casas de adobe para hacerse a la idea del tipo de construcción tradicional. Con eso ya te llevas una imagen bastante realista del lugar y de lo que es El Páramo más cotidiano.
Si tienes el día entero
Mañana de paseo o bici por los caminos rurales, comida tranquila en el pueblo y, por la tarde, combinar con otras localidades del Páramo o acercarte hacia Valdevimbre o La Bañeza. Forzar más tiempo en el propio pueblo, salvo que tengas familia allí o algún plan muy concreto, se puede hacer un poco largo.
Lo que no te cuentan
Laguna de Negrillos se ve rápido: es un pueblo pequeño, bastante llano y con un núcleo urbano sencillo. Las fotos pueden dar la sensación de que hay más patrimonio del que luego hay realmente; lo interesante aquí no es “cuántas cosas hay que ver”, sino hacerse a la idea de cómo funciona un pueblo agrícola de la meseta, con sus ritmos y sus silencios.
El acceso es cómodo por carretera, pero una vez allí te moverás andando sin problema. Eso sí, el viento y el sol del Páramo no son broma: en días de calor o de cierzo fuerte, un paseo que en el mapa parece corto se hace bastante más largo. Y conviene saberlo antes de lanzarse a “dar una vuelta” por los caminos sin previsión de agua ni gorra.