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sobre Villazala
Municipio agrícola del Páramo; destaca por la modernización de regadíos y la vida rural
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Villazala está en mitad de El Páramo, a unos 30 km de León. Se llega por la LE‑115 en dirección a Santa María del Páramo. Aparcar no tiene misterio, pero tampoco sobra espacio. En la calle principal caben unos pocos coches. Si vienes entre semana a media mañana, mejor; cuando coinciden recados y campo en marcha se llena rápido.
La iglesia de San Pedro es lo único que llama la atención. Piedra y ladrillo, obra del siglo XVI. Nada especialmente elaborado en el interior. Cumple su papel: misas, fiestas del pueblo y poco más. Es el punto donde se reúne la gente cuando toca.
Las casas mezclan adobe, ladrillo visto y reformas recientes. Portones grandes de madera, patios cerrados, alguna nave agrícola pegada a la vivienda. No hay conjunto histórico como tal. Son casas que se han ido adaptando con los años. Lo normal en esta parte del Páramo.
Alrededor todo es llano. Parcelas largas de cereal, acequias rectas y pocos árboles. En primavera el campo se pone verde durante unas semanas. Luego llega el verano y el trigo domina el paisaje. Cuando sopla aire, las espigas se mueven todas a la vez y poco más cambia en kilómetros.
Los caminos agrícolas sirven para andar o ir en bici sin complicaciones. No hay cuestas. Cruzas tractores, remolques y alguna balsa de agua cuando ha llovido. Si buscas montaña o sombra, aquí no la vas a encontrar.
La comida en la zona sigue la línea de la comarca. Embutido, legumbres y guisos contundentes. El cocido leonés aparece muchas veces en invierno. También patatas preparadas de varias formas y queso curado de la provincia. Es cocina de casa, sin adornos.
Si necesitas más movimiento, Santa María del Páramo queda a unos 8 km. Allí hay comercios y servicios que Villazala no tiene.
Por la noche el cielo se ve limpio. Hay poca luz artificial alrededor. Cuando el día ha estado despejado aparecen muchas estrellas sin esfuerzo. Eso sí, incluso en verano refresca en cuanto cae el sol.
Las fiestas de San Pedro suelen celebrarse a finales de junio. Procesión, música y reuniones de vecinos durante varios días. En agosto a veces se organizan más actividades ligadas al calendario agrícola. No están pensadas para atraer gente de fuera. Si caes por allí en esas fechas, lo normal es mezclarse sin llamar demasiado la atención.