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sobre Manzanal de Arriba
Municipio de la Sierra de la Culebra con paisajes espectaculares; incluye pedanías como Santa Cruz de los Cuérragos de gran valor arquitectónico
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En el corazón de la comarca zamorana de La Carballeda, a unos 885 metros de altitud, se encuentra Manzanal de Arriba, un pueblo pequeño donde todavía manda el ritmo del campo. Con algo más de 300 habitantes, este núcleo de piedra se asienta sobre las últimas estribaciones montañosas que anuncian la cercanía de la Sierra de la Culebra, y funciona más como base tranquila para recorrer la zona que como “gran destino” en sí mismo.
El paisaje que rodea Manzanal de Arriba combina prados, jaras, robles y algún castaño suelto, con horizontes amplios donde la vista se va hacia la Sierra. En días de viento se oye más el murmullo del monte que el ruido de coches, y fuera del verano lo normal es cruzarse con poca gente por la calle, más allá de algún vecino que va y viene de la huerta o del corral.
Visitar Manzanal de Arriba es asomarse a una Zamora rural que muchos apenas ubican en el mapa, donde la arquitectura popular se mezcla con un entorno natural bien conservado y una tranquilidad que, según a lo que estés acostumbrado, puede resultar un descanso o “demasiado silencio”.
¿Qué ver en Manzanal de Arriba?
El patrimonio de Manzanal de Arriba se aprecia sobre todo caminando despacio por el pueblo. Las casas de piedra, con balcones y corredores de madera, recuerdan que aquí el clima es serio en invierno y que la vida ha girado mucho tiempo en torno al ganado y a las huertas. Fíjate en los portones anchos, los pajares y las viejas cuadras, muchos reconvertidos pero aún reconocibles. Si vas con tiempo, asómate también a los detalles: dinteles con fechas grabadas, chimeneas antiguas, huecos tapiados donde antes hubo hornos o cuadras.
La iglesia parroquial, en una posición algo elevada, preside la vida del pueblo. Como en muchos pueblos de La Carballeda, el templo ha sido centro de la vida comunitaria durante generaciones y merece una visita tranquila para apreciar su sobriedad, más funcional que monumental. Suele estar cerrada fuera de actos religiosos, así que si te interesa entrar, conviene preguntar en el pueblo.
Más allá del núcleo urbano, el entorno natural es el verdadero punto fuerte de Manzanal de Arriba. Los robledales y las manchas de vegetación autóctona ganan interés en otoño, cuando los tonos ocres y dorados tiñen las laderas. No esperes grandes cumbres ni un paisaje de alta montaña, sino suaves lomas, zonas de pasto y arroyos discretos que en verano pueden bajar con poco caudal. Es un paisaje más de andar y observar que de “foto rápida y seguir”.
Desde varios puntos del término municipal se obtienen vistas amplias sobre La Carballeda y, en días claros, hacia las montañas que marcan la frontera con Portugal. Son miradores informales: no hay pasarelas ni carteles, solo pistas y claros entre el arbolado. A veces la mejor vista está simplemente al final de un camino por el que sube un todoterreno o pasa el tractor.
Qué hacer
El senderismo es la actividad más lógica en Manzanal de Arriba. Hay caminos rurales y senderos tradicionales que conectan con pueblos vecinos y atraviesan zonas de monte bajo, robledales y pastizales. Son rutas usadas de toda la vida por pastores y gente del pueblo, así que conviene llevar mapa o track en el móvil y no fiarlo todo a la intuición: algunos cruces no están señalizados y es fácil alargar más de la cuenta un paseo que pensabas corto.
A ritmo tranquilo, en una mañana puedes enlazar un paseo por el pueblo con una ruta corta por los alrededores, sin prisas. En esas salidas es relativamente fácil ver aves rapaces sobrevolando las lomas y, con algo de suerte y silencio, corzos. La fauna más esquiva de la cercana Sierra de la Culebra está ahí, pero lo normal es ver rastros antes que animales: huellas, excrementos, alguna cama entre el matorral.
Para quienes disfrutan con la fotografía, tanto el caserío como los alrededores dan juego: muros de piedra, tejados viejos, nieblas bajas en otoño y atardeceres largos en verano desde las zonas altas del término. No esperes composiciones “de postal” ya hechas: aquí toca buscar encuadres, callejas y ese rincón donde aún se ven el pajar, la era y la huerta en una sola mirada.
La gastronomía local se apoya en lo que da la comarca: carnes, embutidos, guisos contundentes y quesos de oveja. En otoño, la micología cobra peso y los bosques de la zona se llenan de buscadores de níscalos y boletus. Conviene recordar que muchos montes son privados o tienen regulación específica para la recogida de setas: infórmate antes y respeta siempre normas y cupos, porque aquí la gente está muy pendiente de cómo se entra al monte.
La observación de estrellas es otra opción interesante. La ausencia de grandes núcleos urbanos alrededor se nota: en noches despejadas el cielo está muy limpio, y basta alejarse un poco del casco urbano para disfrutarlo mejor. Lleva ropa de abrigo incluso en verano; parado en mitad del campo refresca más de lo que parece.
Fiestas y tradiciones
Manzanal de Arriba celebra sus fiestas patronales en verano, cuando el pueblo se anima con el regreso de la gente que vive fuera. Esos días hay actos religiosos, verbenas y comidas comunitarias que se organizan casi tanto en la plaza como en las casas y peñas. El ambiente es más de reencuentro que de gran evento turístico.
Las tradiciones ligadas al campo siguen presentes, aunque más espaciadas y, en algunos casos, ya casi como recuerdo. La matanza del cerdo, por ejemplo, se mantiene en algunas casas durante el invierno, más como reunión familiar que como necesidad. El calendario rural —siembra, siega, cuidados del ganado— todavía marca conversaciones y ritmos, incluso para quienes ya no viven de ello. Si te cruzas con la gente mayor, es fácil que te sitúen el año por “cuando la nevada aquella” o “el verano de los incendios” más que por fechas exactas.
Información práctica
Manzanal de Arriba se encuentra a unos 60 kilómetros al noroeste de Zamora capital. La forma más sencilla de llegar es en coche, tomando la carretera N-525 en dirección a Puebla de Sanabria y desviándose después por carreteras comarcales que atraviesan La Carballeda. El trayecto suele rondar la hora desde Zamora, algo más si vas sin prisas o paras en pueblos intermedios. Conviene venir con el depósito de combustible razonablemente lleno.
No esperes grandes servicios: es un pueblo pequeño, con lo justo para el día a día. Para compras más específicas, gasolina o cajeros, lo normal es desplazarse a localidades mayores de la zona. Si viajas en invierno, ten presente que puede helar y que por las mañanas las carreteras secundarias van más despacio.
Cuándo visitar Manzanal de Arriba
La mejor época para visitar el municipio depende de lo que busques:
- Primavera: campos más verdes, temperaturas suaves y caminos aún frescos. Buen momento para pasear y hacer rutas sin calor, aunque según el año puede haber barro en las pistas.
- Verano: días largos y más ambiente por la presencia de veraneantes y fiestas. También más calor a mediodía; las noches, en cambio, refrescan, así que una chaqueta fina no sobra.
- Otoño: quizá el momento más agradecido para el monte, con colores cambiantes, menos gente y temporada de setas. Si vienes por micología, consulta siempre la normativa vigente.
- Invierno: frío y, a veces, nieblas persistentes. Más duro para pasear largo rato, pero con una atmósfera muy tranquila. Recomendable solo si aceptas el clima tal y como viene y no te importa adaptar los planes al tiempo del día.
Lo que no te cuentan
- Manzanal de Arriba se ve rápido: el casco urbano se recorre en menos de una hora si vas a paso lento. El interés está en combinarlo con rutas por el entorno o con otros pueblos de La Carballeda, no en quedarse varios días sin moverse.
- Las distancias en el mapa engañan: los pueblos parecen cerca, pero las carreteras son comarcales y el ritmo de conducción es más lento. Calcula algo más de tiempo del que diría un navegador para ir relajado y evitar apuros al anochecer.
- Muchos caminos rurales no están señalizados de forma “turística”. Si no conoces la zona, descarga los tracks o pregunta a la gente del pueblo antes de meterte monte a través. Aquí los senderos tienen nombre para los de casa, pero no para Google Maps.
Si solo tienes…
Si solo tienes 1–2 horas
Pasea por el pueblo con calma, acércate a la iglesia y sube a alguno de los puntos algo más altos del casco para ver el entorno. Es tiempo de sobra para hacerte una idea del lugar y del tipo de paisaje que lo rodea.
Si tienes el día entero
Combina la visita al pueblo con una ruta a pie por los alrededores (mañana) y una escapada en coche por La Carballeda por la tarde, enlazando con otro pueblo o alguna zona de monte cercana. A un ritmo tranquilo, te da para caminar, parar a sacar fotos y sentarte un rato a escuchar el silencio sin ir mirando el reloj.