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sobre Muelas de los Caballeros
Pueblo de montaña con casas blasonadas que denotan un pasado noble; situado en un entorno boscoso ideal para el turismo rural
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En el corazón de la comarca de La Carballeda, donde los páramos zamoranos dibujan un paisaje de horizontes amplios y cielos muy abiertos, se encuentra Muelas de los Caballeros. Este pequeño pueblo de poco más de 180 habitantes se alza cerca de los 1.000 metros de altitud, y aquí el ritmo lo marcan las estaciones, no el reloj. Es un sitio tranquilo, de los de verdad: hay días de invierno en los que casi solo se escucha el ladrido de algún perro y las campanas de la iglesia.
El nombre del pueblo evoca tiempos medievales, cuando estas tierras formaban parte de rutas de comunicación importantes y los caballeros de las órdenes militares dejaron su huella en la zona. Hoy, Muelas de los Caballeros es un remanso de paz donde el silencio solo se rompe con el tintineo de las campanas de su iglesia y el murmullo del viento entre los robles y castaños que rodean el término municipal.
Llegar hasta aquí es adentrarse en la Zamora menos mediática, la de los pueblos pequeños, dispersos y silenciosos, donde casi todos se conocen por su nombre. No es un lugar de grandes monumentos ni de fotos espectaculares a cada paso, sino de detalles tranquilos: una pared de piedra bien encajada, un corral aún en uso, humo de chimenea al atardecer.
Qué ver en Muelas de los Caballeros
El patrimonio arquitectónico de Muelas de los Caballeros refleja siglos de historia en la comarca de La Carballeda. Su iglesia parroquial preside la plaza del pueblo, mostrando elementos constructivos que van del románico tardío al barroco popular, tan característico de las iglesias zamoranas. El interior alberga retablos de madera policromada que merece la pena mirar con calma; no es una gran catedral, pero sí una iglesia de pueblo con historia, de las que han visto pasar generaciones enteras. Conviene informarse antes si quieres verla por dentro, porque no siempre está abierta.
Pasear por sus calles, algunas todavía empedradas, es como retroceder en el tiempo. Las casas tradicionales de piedra y adobe, con sus portones de madera y corredores, constituyen un buen ejemplo de arquitectura popular castellana. Muchas conservan elementos originales como bodegas excavadas en la roca y hornos de pan comunales que dan testimonio de un modo de vida ancestral. No todo está restaurado ni reluce: se mezclan casas cuidadas con otras cerradas o medio caídas, como pasa en casi toda la España interior, y eso forma parte del paisaje real del pueblo.
El entorno natural que rodea Muelas de los Caballeros es uno de sus puntos fuertes. Los montes comunales reúnen extensiones de robledal y castañar donde es posible observar fauna autóctona como corzos, jabalíes y una buena variedad de aves rapaces, si se tiene paciencia y se sabe mirar. Los aficionados a la micología encuentran aquí un buen terreno durante los meses de otoño, cuando proliferan numerosas especies de setas (si no conoces la zona o las especies, conviene ir con gente experta o muy segura de lo que recolecta; aquí nadie te va a vigilar, pero el hospital queda lejos).
Desde el pueblo se divisan panorámicas amplias de la sierra de La Culebra al norte y los montes de Sanabria al oeste, formando un paisaje de media montaña que cambia radicalmente con las estaciones: verde intenso en primavera, dorado en verano y ocre en otoño. En invierno, cuando cae la niebla o la nieve, el ambiente se vuelve aún más recogido y conviene abrigarse bien para cualquier paseo, aunque sea corto.
Qué hacer
Muelas de los Caballeros es punto de partida para diversas rutas de senderismo que recorren la comarca de La Carballeda. Los caminos rurales que conectan con pueblos cercanos permiten disfrutar de caminatas de diferente dificultad, todas ellas marcadas por el silencio y la sensación de estar “lejos de todo”. La ruta hacia las zonas de monte alto es especialmente agradable en primavera, cuando los castaños y los prados empiezan a desperezarse. Conviene calcular bien tiempos y luz: aquí anochece pronto en invierno y no hay mucha iluminación fuera del casco urbano, así que mejor no apurar el regreso.
Los amantes del cicloturismo encontrarán carreteras secundarias poco transitadas, adecuadas para recorrer en bicicleta y enlazar con otros pueblos de La Carballeda. El desnivel de la zona plantea un reto interesante para ciclistas de nivel medio: no es alta montaña, pero las cuestas se notan si pretendes enlazar varios pueblos en una sola jornada. El firme de algunas carreteras menores no es perfecto, así que mejor ruedas anchas que bicicleta excesivamente delicada.
La gastronomía local tira de cocina tradicional zamorana, sin florituras: guisos de caza, legumbres de la tierra, embutidos artesanos y quesos de elaboración casera. En los hogares del pueblo aún se elabora pan en hornos de leña y se conservan recetas transmitidas de generación en generación. En temporada, las setas entran en la cocina sin grandes discursos, simplemente porque están ahí y forman parte de la despensa.
La observación astronómica tiene cada vez más sentido en pueblos como este: la escasa contaminación lumínica deja un cielo muy limpio. En noches despejadas de verano o de invierno, una simple tumbona o una manta en las afueras del pueblo basta para entender por qué aquí merece la pena quedarse a dormir, aunque sea una noche.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales se celebran a mediados de agosto, reuniendo a vecinos y emigrantes que regresan al pueblo para mantener viva la tradición. Durante estos días se organizan actividades populares, bailes tradicionales y comidas comunales. Es quizá el momento del año en que Muelas de los Caballeros se parece menos al pueblo tranquilo de invierno y más al que recuerdan quienes tuvieron que marcharse.
En enero, como en buena parte de Castilla y León, se mantiene la tradición de las hogueras en honor a San Antón, una celebración muy ligada al mundo rural. A lo largo del año, el calendario festivo se completa con romerías y celebraciones religiosas que marcan el ritmo de la vida local y sirven de excusa para que la gente se junte. No son fiestas pensadas para el turismo, así que conviene llegar con respeto y sin esperar grandes programaciones.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Zamora capital (a unos 65 kilómetros [VERIFICAR]), se accede por la N-525 en dirección a Puebla de Sanabria, desviándose después por carreteras comarcales. El trayecto ronda la hora en coche y permite ver cómo la meseta se va rompiendo en pequeñas sierras. Desde Benavente, otra opción es tomar la A-52 y después carreteras locales. Conviene revisar el estado de las carreteras menores en invierno, sobre todo si hay previsión de nieve o hielo, y no apurar la gasolina: no abundan las gasolineras en un radio corto.
Mejor época: La primavera (abril-mayo) y el otoño (septiembre-octubre) son los momentos más agradables para caminar por el entorno y ver el paisaje en su mejor punto. El verano trae días cálidos con noches frescas, que se agradecen para dormir. El invierno puede ser riguroso debido a la altitud: heladas, niebla y, algunos años, nieve. Si vienes entonces, trae ropa de abrigo de verdad, no solo una chaqueta ligera.
Consejos: Es recomendable llevar calzado cómodo para caminar por las calles y senderos, y algo de ropa de abrigo incluso en verano para las noches. Si buscas alojamiento en la zona, mejor organizarlo con antelación: la oferta es limitada y muchas veces está repartida entre varios pueblos. No esperes encontrar muchos servicios abiertos entre semana fuera del verano; aquí se vive a otro ritmo.
Errores típicos al visitar Muelas de los Caballeros
- Pensar que “hay mucho que ver” en el sentido clásico: Muelas es pequeño y se recorre rápido. El plan no es ir tachando monumentos, sino pasear despacio, mirar el paisaje y aceptar que el pueblo se vive más que se “consume”.
- Calcular mal los tiempos de luz: sobre todo en invierno, anochece pronto y los caminos rurales no están iluminados. Si sales a caminar o en bici, da la vuelta con margen.
- Subestimar el frío y la altitud: incluso en agosto refresca por la noche. En invierno, heladas serias y nieblas densas son normales. Mejor traer capas de ropa de sobra que quedarse corto.
Lo que no te cuentan
Muelas de los Caballeros es más una base tranquila o una parada dentro de una ruta por La Carballeda y Sanabria que un destino para varios días por sí solo. En unas horas puedes ver el pueblo con calma; el resto del tiempo se llena con paseos por el entorno o escapadas a otros núcleos cercanos.
Las fotos pueden engañar un poco: el entorno es bonito, pero no es un decorado de montaña alpina. Es paisaje de media montaña y monte bajo, con zonas repobladas, robledales y prados. La impresión real es más sobria y más auténtica que muchas imágenes filtradas que circulan por redes.
El transporte público es muy limitado o inexistente [VERIFICAR], así que, en la práctica, para moverte con libertad necesitarás coche propio. Si tu idea es venir sin coche y hacer vida de bar y terrazas, este no es el lugar más cómodo. Aquí el atractivo está fuera de las pantallas y lejos del ruido.
Si solo tienes…
Si solo tienes 1–2 horas
Paseo tranquilo por el casco: plaza, iglesia y un pequeño rodeo por las calles más antiguas, fijándote en puertas, dinteles y corrales. Añade un breve desvío hacia las afueras en dirección al monte para hacerte una idea del paisaje que rodea al pueblo; con ese tiempo no da para más, pero sí para captar el ambiente.