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sobre Peque
Pequeño municipio rodeado de bosques en la Carballeda; destaca por su tranquilidad y la riqueza micológica de sus montes
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En el corazón de la comarca de La Carballeda, donde Zamora enseña su cara más alta y forestal, está Peque, una aldea pequeña de verdad, de las que se cruzan en dos minutos andando. Con poco más de un centenar de habitantes y a unos 850 metros de altitud, este rincón de Castilla y León es un refugio tranquilo para quien quiere escuchar campanas, ganado y poco más.
El paisaje que rodea Peque es un mosaico de dehesas, montes de roble y castaño, y praderas donde el ganado pace con la misma parsimonia con la que transcurre el tiempo en estas tierras. Estamos en la Zamora más occidental, en esa comarca que mira hacia Galicia y Portugal, donde la arquitectura tradicional de piedra encaja de forma natural en un entorno que invita a caminar y a tomarse el día sin prisas.
Llegar hasta aquí es adentrarse en una Castilla y León menos conocida, más dispersa y envejecida, donde cada rincón cuenta historias de pastores, canteros y labriegos que han ido manteniendo el territorio como han podido, con más trabajo que recursos.
Qué ver en Peque
El patrimonio de Peque es humilde pero representativo de la arquitectura tradicional zamorana. La iglesia parroquial preside el núcleo urbano con su espadaña de piedra, típica de las construcciones religiosas de la zona. Aunque de dimensiones modestas, merece la pena observar su construcción en mampostería y los detalles que hablan de siglos de devoción rural. No es una iglesia de grandes obras de arte, pero encaja con el tamaño del pueblo y con su historia.
Pasear por las calles de Peque es como hojear un libro de arquitectura popular en pequeño formato. Las casas de piedra con sus portones de madera, los corredores tradicionales y las cuadras integradas en las viviendas muestran cómo era la vida en estas aldeas serranas. Algunos hórreos y construcciones auxiliares completan este conjunto etnográfico que, sin grandes monumentos, explica bastante bien la forma de vivir en esta zona hasta hace cuatro días.
El verdadero tesoro de Peque es su entorno natural. Los alrededores están surcados por arroyos que bajan de las sierras, creando pequeños valles de bastante belleza. Los bosques de roble rebollo y los castaños centenarios lucen especialmente en otoño, cuando el paisaje se tiñe de ocres, dorados y rojizos y apetece más caminar que hacer fotos.
Qué hacer
La ubicación de Peque lo convierte en un punto de partida interesante para rutas de senderismo por La Carballeda. Los caminos tradicionales que conectaban las aldeas son ahora senderos por los que se puede caminar entre naturaleza, descubriendo fuentes, molinos abandonados y miradores naturales desde donde se entiende mejor lo aisladas que han estado siempre estas tierras. No hay grandes infraestructuras ni señalización exhaustiva: aquí se sigue caminando “como antes”, con mapa, sentido común y preguntando en el pueblo si hace falta.
La observación de fauna es otra actividad con sentido aquí. La zona alberga una importante población de aves rapaces, corzos y jabalíes. Con paciencia y respeto, es posible avistar algunas de estas especies en su hábitat natural, especialmente al amanecer o al atardecer. No hay hides ni estructuras específicas: se mira al campo como se ha hecho siempre, con prismáticos y calma, y aceptando que algunos días se ve mucho y otros casi nada.
Para los aficionados a la micología, los bosques cercanos son un buen terreno en otoño. Boletus, níscalos y otras especies de setas aparecen en las temporadas húmedas, aunque siempre es recomendable ir acompañado de gente que conozca la zona o recoger solo lo que se identifica con total seguridad. Conviene informarse también de las posibles normativas de recolección en el municipio o la comarca [VERIFICAR].
La gastronomía tradicional de La Carballeda se basa en productos de la matanza, carnes de ternera de la zona, legumbres y castañas. Es una cocina de invierno, de combustible barato y platos contundentes, pensada para quien trabajaba en el campo muchas horas. Si llegas buscando “tapas creativas”, te estás equivocando de tipo de destino.
Fiestas y tradiciones
Como muchas aldeas de la España interior, Peque mantiene vivas algunas de sus tradiciones festivas, aunque adaptadas al reducido número de habitantes. Las fiestas patronales suelen celebrarse durante el verano, generalmente entre julio y agosto, cuando los emigrantes regresan al pueblo y la población se multiplica. Ese es el momento en que hay más ambiente en la calle, más gente en la plaza y más ruido también.
La matanza del cerdo sigue siendo un acontecimiento social importante durante los meses de invierno, manteniendo viva una tradición que va más allá de lo gastronómico y representa una forma de vida comunitaria, aunque hoy se haga con menos gente y más normas que antes.
En el entorno comarcal se celebran diversas romerías y encuentros tradicionales a lo largo del año, que permiten conocer las costumbres de La Carballeda y la manera de relacionarse de unos pueblos muy pequeños entre sí. Conviene consultar calendarios locales actualizados, porque las fechas pueden variar [VERIFICAR].
Lo que no te cuentan de Peque
Peque es muy pequeño y se ve rápido. El núcleo urbano se recorre en menos de una hora, parando a hacer fotos. La visita tiene sentido si te interesa la vida rural tal y como es hoy, con casas cerradas, huertos aún en uso y un ritmo muy lento, o si lo combinas con rutas por la comarca y otros pueblos cercanos. Si buscas “cosas que hacer” en plural, te quedarás corto.
Las fotos que aparecen en redes o folletos suelen centrarse en la iglesia, algún rincón de casas de piedra y los bosques en otoño. Todo eso existe, pero conviene venir sabiendo que no hay un casco histórico monumental ni una lista larga de sitios “que ver”: el peso aquí está en el paisaje, el silencio y la escala del lugar.
Cuándo visitar Peque
Primavera (mayo-junio): buenos días de luz, campos verdes y temperaturas suaves. Los caminos pueden estar algo embarrados si ha llovido, pero el campo está en su mejor momento y los arroyos aún llevan agua.
Otoño (septiembre-octubre): quizá la época más agradecida para el bosque, con colores fuertes y temporada de setas si ha habido lluvias. Los días son más cortos, así que conviene madrugar si se quieren hacer rutas largas y llevar frontal si se apura la tarde.
El verano suele ser más llevadero que en la meseta baja gracias a la altitud, pero en las horas centrales del día el sol cae igual, y la sombra depende de los árboles, no de terrazas ni paseos urbanos. El invierno es frío y puede haber heladas y nieblas; si te gustan los pueblos tranquilos de verdad, con humo saliendo de las chimeneas y poco movimiento, este es tu momento, pero hay que venir con ropa seria y mentalizado de que anochece pronto.
Errores típicos al visitar Peque
- Pensar que hay “mucho que ver” en el propio pueblo: Peque no es un destino urbano ni monumental. Tiene sentido como parte de una ruta por La Carballeda o como base tranquila para caminar por los alrededores.
- Confiar en encontrar servicios al llegar: no hay prácticamente servicios turísticos. Conviene venir con el combustible del coche controlado, algo de comida y agua, y tener claro dónde vas a dormir, normalmente en otra localidad.
- Subestimar distancias y tiempos por carretera: los kilómetros desde Zamora o desde otras capitales parecen pocos, pero las carreteras son secundarias, con curvas y pueblos, y se tarda más de lo que marcan los mapas si no conoces la zona.
- No revisar la meteorología: nieblas, heladas o tormentas de verano pueden cambiar bastante la experiencia. Aquí, si se tuerce el tiempo, no hay muchos planes “bajo techo” para rellenar la jornada.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Zamora capital hay aproximadamente 70 kilómetros hasta Peque. La ruta suele seguir la N-525 en dirección a Galicia y después enlazar con carreteras comarcales hacia La Carballeda. El trayecto suele rondar la hora y cuarto, según tráfico y estado de la vía [VERIFICAR].
Servicios: Es un pueblo pequeño, con lo justo para el día a día de sus habitantes. No des por hecho que habrá siempre bares abiertos, tienda o cajero automático. Mejor traer efectivo, algo de comida y el depósito de combustible razonablemente lleno.
Si solo tienes un rato: En una visita corta, lo más sensato es dar una vuelta pausada por el núcleo, acercarse a la iglesia, salir hasta las afueras para tener una vista del pueblo en conjunto y, si el tiempo acompaña, seguir un tramo de alguno de los caminos que parten hacia los prados o el monte. Con eso ya te haces una idea bastante fiel de lo que es Peque hoy.