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sobre Rionegro del Puente
Importante hito en el Camino de Santiago con un santuario espectacular; cruce de caminos y ríos con gran patrimonio
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En el corazón de La Carballeda zamorana, donde las montañas de Sanabria empiezan a levantarse al fondo, se encuentra Rionegro del Puente, un municipio de poco más de doscientas personas que conserva bastante entera la vida de la Castilla rural. A 796 metros de altitud, el pueblo se asienta en un paisaje de praderas y valles que cambian de color con cada estación, y que se disfrutan más caminando que mirando desde el coche.
El topónimo de Rionegro del Puente nos habla de su historia: un río de aguas oscuras y un puente que fue durante siglos paso obligado de caminos y trajinantes, sobre todo para quienes iban y venían de Sanabria. Hoy, lejos del bullicio de las rutas turísticas masificadas, este rincón zamorano funciona como refugio tranquilo para quien quiere desconectar, caminar sin prisas por senderos viejos y fijarse en la arquitectura popular de piedra y pizarra que caracteriza a la comarca.
La vida aquí transcurre al ritmo pausado de las estaciones, entre el humo de las chimeneas en invierno y el verdor intenso de los prados en primavera. Es un pueblo sin artificios: si buscas animación continua o mucha oferta de ocio, te vas a quedar corto; si lo que quieres es calma y campo alrededor, encaja mejor.
Qué ver en Rionegro del Puente
El patrimonio de Rionegro del Puente es el típico de los pueblos serranos zamoranos: arquitectura tradicional adaptada al entorno y a las necesidades de la vida agrícola y ganadera. Pasear por sus calles, más de tierra y asfalto que de piedra, permite descubrir casas construidas en piedra de granito con tejados de pizarra, muchas de ellas con corredores de madera que servían como secadero y almacén.
La iglesia parroquial, dedicada a San Juan Bautista, preside el núcleo urbano y es el principal elemento patrimonial del municipio. Su arquitectura refleja las distintas épocas constructivas propias de los templos rurales, donde se fueron añadiendo elementos según las posibilidades de cada generación.
Pero el verdadero protagonista de Rionegro es su entorno natural. El paisaje de La Carballeda ofrece un mosaico de prados de siega, pequeños bosques de robles y castaños, y arroyos que serpentean entre valles. Los caminos tradicionales que conectaban los pueblos de la comarca son hoy buenos senderos para explorar un territorio donde la intervención humana se ha mantenido en equilibrio relativo con la naturaleza durante siglos.
Qué hacer
La naturaleza de media montaña de la zona invita a calzarse las botas y explorar los senderos que rodean el municipio. Desde Rionegro se pueden realizar caminatas de distinta dificultad, siguiendo antiguas veredas ganaderas que comunican con pueblos vecinos como Ungilde, Vega del Castillo o Camarzana de Tera. Estos recorridos permiten tener buenas panorámicas de La Carballeda y, con algo de suerte y paciencia, observar la fauna característica: corzos, jabalíes y una buena variedad de aves rapaces.
Para los aficionados a la micología, el otoño transforma la comarca en un territorio de níscalos, boletus y otras especies que crecen entre los robledales. La recolección responsable de setas está muy arraigada y cada año atrae a gente de fuera; conviene informarse bien de normativas y cupos antes de entrar al monte.
La gastronomía local se basa en productos de la tierra: carnes de ternera y cordero criadas en las explotaciones de la zona, embutidos artesanos, quesos y las legumbres que desde siempre han sido base de la dieta serrana. Las truchas de los ríos cercanos también forman parte del recetario tradicional, junto con guisos contundentes que se agradecen cuando refresca.
Fiestas y tradiciones
Como en buena parte de Castilla, el calendario festivo de Rionegro del Puente marca los ritmos del año. Las fiestas patronales en honor a San Juan Bautista se celebran en torno al 24 de junio, coincidiendo con el solsticio de verano. Estas fechas reúnen a vecinos y emigrantes retornados en jornadas de convivencia que mantienen vivas las tradiciones, más allá del programa de verbenas y actos religiosos.
En agosto, el pueblo vuelve a llenarse con las fiestas de verano, momento en el que la población se multiplica con el regreso de los que marcharon en busca de oportunidades pero mantienen sus raíces bien arraigadas en La Carballeda.
Las tradiciones carnavalescas también tienen su espacio en el calendario, con costumbres ancestrales que se han mantenido en la comarca y que se entienden mejor si se visitan varios pueblos y no solo uno.
Lo que no te cuentan
Rionegro del Puente es pequeño y se ve rápido. El casco urbano se recorre en menos de una hora si vas a tiro hecho, algo más si te paras a hacer fotos y hablar con la gente. Como destino de varios días se queda corto si no lo combinas con otros pueblos de La Carballeda o con escapadas hacia Sanabria.
Las fotos que circulan suelen centrarse en el entorno y en alguna vista concreta del pueblo; es fácil imaginar algo más monumental de lo que luego es. Aquí lo interesante es el conjunto paisaje–pueblo y la vida tranquila, no un catálogo de monumentos.
Al ser un municipio pequeño, los servicios son limitados y algunos solo funcionan con regularidad en temporada alta. Conviene llegar con el depósito del coche razonablemente lleno y con la compra básica hecha.
Cuándo visitar Rionegro del Puente
La mejor época para visitar la zona depende de lo que busques, pero el clima de media montaña condiciona:
- Primavera: campos verdes, agua en los arroyos y temperaturas suaves para caminar. Todavía hay poca gente y se agradece.
- Verano: más movimiento, sobre todo en agosto con las fiestas y la vuelta de la gente del pueblo. Días calurosos, pero noches frescas.
- Otoño: muy buen momento si te interesan las setas y los colores del bosque. Hay que asumir posibilidad de lluvias y días más cortos.
- Invierno: puede ser duro por frío, heladas y niebla. A cambio, la sensación de pueblo serrano en calma es muy marcada. Con previsión de nieve, conviene revisar el estado de las carreteras.
Si hace mal tiempo, las rutas largas pierden interés, pero el entorno sigue teniendo su punto para pasear cerca del pueblo, escuchar el río y recogerse temprano.
Información práctica
Rionegro del Puente se encuentra a unos 60 kilómetros de Zamora capital, accesible por la carretera N-525 en dirección a Puebla de Sanabria. Desde Zamora se toma dirección hacia Mombuey, desviándose después hacia La Carballeda. El trayecto atraviesa paisajes amplios y permite hacer paradas en otros pueblos de la comarca.
Es recomendable llevar calzado apropiado para caminar por terrenos irregulares y ropa de abrigo incluso en verano, ya que las noches de montaña refrescan. La ausencia de servicios comerciales continuados hace aconsejable proveerse de lo necesario antes de llegar.
Si solo tienes…
- 1–2 horas: paseo tranquilo por el casco, vuelta hasta el río y el puente, y algo de tiempo para sentarte a mirar el paisaje sin prisa. Da más juego si encaja como parada en ruta que como excursión aislada.
- El día entero: combina el pueblo con una ruta a pie por los caminos tradicionales hacia algún núcleo cercano y una parada en otro pueblo de La Carballeda o camino de Sanabria.
Errores típicos
- Pensar que es un “destino de fin de semana largo” por sí solo: el pueblo da para unas horas o un día tranquilo.
- Llegar tarde en invierno confiando en encontrar servicios abiertos: con poca población estable, fuera de temporada muchos horarios se reducen al mínimo.
- Venir solo por las setas sin informarse: hay normativas, cupos y zonas reguladas; entrar al monte “como toda la vida” puede traerte una multa.