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Castilla y León · Cuna de Reinos

Villaescusa

Municipio del sur de la provincia con una iglesia renacentista; destaca por su monte de encinas y la tranquilidad

237 habitantes · INE 2025
827m altitud

Por qué visitarlo

Iglesia de Santa María Senderismo

Mejor época

verano

Santa María (mayo) mayo

Qué ver y hacer
en Villaescusa

Patrimonio

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Fiestas y tradiciones

Fecha mayo

Santa María (mayo)

Las fiestas locales son el momento perfecto para vivir la autenticidad de Villaescusa.

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sobre Villaescusa

Municipio del sur de la provincia con una iglesia renacentista; destaca por su monte de encinas y la tranquilidad

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En el corazón de la comarca de La Guareña, donde la meseta zamorana dibuja paisajes de horizontes infinitos y cielos despejados, se encuentra Villaescusa. Este pequeño municipio de apenas 235 habitantes se alza a 827 metros de altitud, con el sosiego real de los pueblos donde todavía se oye quién pasa por la calle y se saluda por el nombre. Aquí el tiempo parece transcurrir a otro ritmo, marcado por el ciclo de las estaciones, las campañas del campo y el resonar de las campanas de su iglesia parroquial.

Villaescusa representa bien la esencia de esa España rural que aguanta como puede: menos gente que hace unas décadas, pero tradiciones y maneras de hacer que siguen ahí. Sus calles, más bien de tierra y firme irregular que “empedradas de postal”, están flanqueadas por construcciones de adobe y piedra que cuentan historias de siglos de vida agrícola y ganadera. El municipio forma parte de ese entramado de pequeñas localidades que conforman el paisaje humano de Zamora, una provincia que atesora más arte románico que ninguna otra en Europa.

La tranquilidad de este enclave lo convierte en una escapada honesta para quienes necesitan desconectar de la vorágine urbana y, sobre todo, bajar revoluciones. Rodeado de campos de cereal que se extienden hasta donde alcanza la vista, Villaescusa invita a redescubrir los ritmos pausados y esa hospitalidad castellana que al principio parece seria y luego te sienta en la mesa, si cuadran las cosas y hay confianza.

¿Qué ver en Villaescusa?

El patrimonio de Villaescusa, aunque modesto, refleja la historia común de muchos pueblos castellanos. La iglesia parroquial preside el núcleo urbano como elemento arquitectónico principal, un templo que ha sido testigo de generaciones de vecinos y que conserva ese sabor tradicional de las construcciones religiosas rurales de la provincia zamorana. No es una catedral en miniatura ni falta que hace: es la referencia del pueblo y el punto de encuentro en fiestas y celebraciones.

Recorrer las calles del pueblo permite apreciar la arquitectura popular característica de la comarca de La Guareña. Las casas tradicionales, construidas con materiales del entorno como el adobe, la piedra y la madera, muestran soluciones constructivas adaptadas al clima continental de la zona: muros gruesos, pocas aperturas y sobriedad. Convive lo antiguo con reformas más recientes, así que no esperes un casco histórico “de exposición”, sino un pueblo que se usa y se vive, con sus casas nuevas, sus chapuzas y sus arreglos prácticos.

Los alrededores de Villaescusa ofrecen paisajes agrarios de gran interés, especialmente al atardecer, cuando la luz dorada baña los campos de cereal. En primavera la meseta se tiñe de verdes intensos y en verano domina el ocre de las tierras segadas. Las tierras de labor se alternan con pequeños bosquetes y zonas de pastizal, configurando un mosaico paisajístico típicamente castellano, con la vista siempre puesta en el cielo por si cambia el tiempo.

Qué hacer

La ubicación de Villaescusa lo convierte en un buen punto de partida para practicar senderismo y cicloturismo por los caminos rurales de la comarca. No son rutas balizadas ni “de catálogo”, sino caminos de servicio entre fincas, pistas anchas y fácilmente ciclables que permiten adentrarse en el paisaje agrario de La Guareña. Conviene llevar mapa o aplicación de rutas y algo de previsión: las distancias engañan en un terreno tan abierto y el sol en verano no perdona.

Estas rutas permiten descubrir rincones de gran tranquilidad y observar la fauna asociada a estos ecosistemas, especialmente aves esteparias que encuentran aquí su hábitat. No es un safari fotográfico organizado: hay que tener paciencia, prismáticos y, si puede ser, algo de costumbre en moverse por el campo.

La gastronomía tradicional constituye uno de los atractivos claros de la zona. Los productos de la tierra, como las legumbres, el cordero y los embutidos artesanales, forman la base de una cocina contundente y sabrosa, muy pensada para quienes trabajan al aire libre. Los quesos de oveja de la zona y el pan cocido en horno de leña completan una despensa en la que importa más la materia prima que la floritura en el plato. Aquí se viene a comer como en casa de pueblo, no a hacer fotos al emplatado.

Desde Villaescusa se pueden organizar excursiones a otros pueblos de la comarca y de la provincia, siguiendo una ruta tranquila de pueblos pequeños y patrimonio disperso. La capital provincial, con su catedral y su casco histórico, se encuentra a una distancia razonable para una visita de medio día, combinando campo y ciudad en la misma jornada.

Fiestas y tradiciones

Como todo pueblo castellano que se precie, Villaescusa mantiene vivas sus celebraciones tradicionales, momentos en los que el pueblo recupera su animación y los vecinos que emigraron regresan para el reencuentro. Las fiestas patronales, que suelen celebrarse durante los meses de verano, concentran verbenas, actos religiosos y las típicas comidas de cuadrilla, con las mesas alargadas y la sobremesa que se lía.

La Semana Santa se vive con recogimiento y devoción, manteniendo procesiones y actos religiosos que forman parte de la tradición secular del municipio. No se trata de grandes pasos ni multitudes, sino de una religiosidad más doméstica, muy ligada a la comunidad.

En otoño, la celebración de los Santos y otras festividades del ciclo agrario marcan el cierre del año festivo, momentos en los que la comunidad se reúne para mantener vivas las costumbres heredadas de generaciones anteriores. El calendario aquí sigue girando, en buena medida, alrededor del campo.

Cuándo visitar Villaescusa

La primavera y el otoño son, en general, las épocas más agradecidas para visitar Villaescusa: temperaturas más suaves, días largos y el paisaje en transición. En primavera, los campos están verdes y el ambiente es más vivo; en otoño, el tono es más melancólico pero muy fotogénico, con esa luz baja que en Castilla lo hace todo más rotundo.

Los meses de verano, especialmente durante las fiestas patronales, permiten conocer el pueblo en su momento de mayor animación, pero también con más calor y menos sombra. En invierno, el ambiente es más duro: frío, noches largas y poca gente en la calle. Puede tener su punto si buscas tranquilidad total y eres de abrigo serio, pero conviene venir abrigado y con las expectativas ajustadas.

Lo que no te cuentan

Villaescusa es pequeño y se ve rápido. Con un paseo tranquilo te haces una idea del núcleo urbano en menos de una hora. Tiene más sentido como parada dentro de una ruta por La Guareña o como base tranquila para moverte por la comarca que como destino para pasar varios días sin salir del pueblo.

Las fotos de campos infinitos y cielos limpios son reales, pero no hay monumentos espectaculares ni una lista interminable de “puntos de interés”. Aquí el atractivo está en el conjunto: el ritmo pausado, la vida de pueblo y el paisaje agrario. Si buscas un casco histórico monumental, es mejor combinar la visita con Zamora capital u otras villas de la provincia.

Errores típicos al visitar Villaescusa

  • Esperar “mucho que ver” en el propio pueblo: en un rato lo habrás recorrido. Planifica la jornada pensando en la comarca, no solo en el municipio.
  • Subestimar el clima: en verano el sol cae a plomo y no hay demasiada sombra; en invierno el aire corta. Trae gorra, agua o buen abrigo según toque.
  • Confiarse con los caminos rurales: parecen todos iguales. Si te sales del asfalto, lleva batería en el móvil, algo de agua y cierto sentido de la orientación.

Información práctica

Cómo llegar: Desde Zamora capital, situada a unos 50 kilómetros, se accede a Villaescusa por carreteras comarcales que atraviesan la campiña de La Guareña. El trayecto permite hacerse una idea clara del paisaje de la zona: rectas largas, pueblos dispersos y esa sensación de que la meseta no se acaba nunca.

Datos de interés

Comunidad
Castilla y León
Comarca
La Guareña
Código INE
49241
Costa
No
Montaña
No
Temporada
verano

Habitabilidad y Servicios

Datos clave para vivir o teletrabajar

2024
Conectividad5G disponible
TransporteTren a 14 km
EducaciónInstituto y colegio
Vivienda~5€/m² alquiler · Asequible
Fuentes: INE, CNMC, Ministerio de Sanidad, AEMET

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