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sobre Villamor de los Escuderos
Municipio del sur con tradición agrícola y ganadera; destaca por su iglesia y la celebración de fiestas taurinas
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En el corazón de la comarca de La Guareña, donde la meseta zamorana dibuja un paisaje de horizontes amplios y cielos muy abiertos, se encuentra Villamor de los Escuderos. Este pequeño municipio de algo más de 300 habitantes conserva la esencia de la Castilla rural que va a su ritmo, sin grandes alardes, donde las cosas siguen funcionando más o menos como siempre.
A 835 metros de altitud, Villamor de los Escuderos se asienta sobre tierras de cereales y viñedos que durante siglos han configurado su economía y su carácter. El nombre apunta a un pasado nobiliario, cuando familias hidalgas controlaban estas tierras y dejaban su huella en algunos escudos de piedra. Hoy es un pueblo tranquilo, más de vida diaria que de turismo, al que se viene a ver campo, construir poco plan y bajar revoluciones.
Pasear por sus calles es asomarse a un libro de historia rural, con casas tradicionales de adobe y piedra que conviven con palomares y construcciones agrícolas. La luz de la meseta, especialmente al atardecer, da juego para la fotografía: tonos ocres, tejados viejos y una sensación de amplitud que cuesta encontrar en otros paisajes.
¿Qué ver en Villamor de los Escuderos?
El principal elemento patrimonial de Villamor de los Escuderos es su iglesia parroquial, un templo de origen medieval que ha sido testigo de la vida del pueblo durante generaciones. Su arquitectura combina elementos de distintas épocas, fruto de las remodelaciones que ha experimentado a lo largo de los siglos. En su interior se conservan retablos y tallas de interés local que merece la pena ver con calma si está abierta; no siempre lo está, así que conviene preguntar.
El casco histórico se recorre rápido, pero aún se encuentran casas señoriales con escudos heráldicos en las fachadas, recordatorio de ese pasado hidalgo que da nombre al municipio. Las construcciones de adobe, piedra y tapial no son decorado: son las técnicas constructivas tradicionales de la comarca, pensadas para el clima duro de la meseta y, en muchos casos, todavía en uso cotidiano.
Los palomares dispersos por el término municipal son otro elemento reconocible del paisaje. Algunos están en mejor estado que otros, pero todos hablan de una época en la que la palomina era un recurso valioso para abonar los campos. Merece la pena fijarse en ellos desde los caminos, sin acercarse demasiado a los que están ruinosos.
El entorno natural permite pasear por caminos rurales que enlazan con otras localidades de La Guareña, atravesando campos de cultivo que cambian de color según la estación: verdes en primavera, dorados en verano, pardos tras la cosecha. No son rutas de montaña ni senderos técnicos: son caminos de trabajo, anchos, de tierra, por los que aún pasan tractores y todoterrenos.
Qué hacer
La actividad más lógica en Villamor de los Escuderos es el senderismo suave por los caminos tradicionales que rodean el municipio. Estas rutas permiten conocer el paisaje agrícola de La Guareña, observar aves esteparias y disfrutar del silencio, roto de vez en cuando por maquinaria agrícola o algún coche de los vecinos. Los caminos se pueden recorrer a pie o en bicicleta, especialmente en primavera y otoño, cuando el sol aprieta menos y el viento suele ser más llevadero.
La gastronomía local se basa en los productos de la tierra. Asados de cordero lechal, legumbres, pan de horno tradicional y embutidos caseros forman parte de una cocina sencilla, contundente y pensada para el frío del invierno. Los vinos con Denominación de Origen Tierra del Vino de Zamora, producidos en la comarca, acompañan bien este tipo de platos; conviene tener en cuenta que la oferta hostelera es limitada y que no siempre hay servicio continuo.
Villamor de los Escuderos funciona también como punto de partida para moverse por otros pueblos de la comarca de La Guareña y por la zona sur de la provincia de Zamora, combinando varios núcleos en un mismo día.
Para quien tenga paciencia y prismáticos, la observación de aves puede resultar interesante en los campos cercanos, con presencia de especies propias de ambientes esteparios como avutardas, sisones o aguiluchos cenizos en determinadas épocas del año [VERIFICAR]. No hay miradores específicos ni infraestructuras para ello: se hace desde los caminos y cunetas, con discreción y sin molestar a la fauna ni a los agricultores.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales se celebran en verano, cuando el pueblo multiplica su población. Es el momento en que regresan muchos hijos del pueblo y se organizan verbenas, comidas populares y actividades que sirven de reencuentro anual. El ambiente es muy de pueblo: gente que se conoce, horarios alargados y actividad concentrada en la plaza.
En septiembre suele haber celebraciones vinculadas a la vendimia, ligadas a la tradición vitivinícola de la comarca. Estas fechas son apropiadas para ver el ambiente de bodega y el trajín del campo, más que para buscar grandes actos festivos organizados.
Las celebraciones religiosas del calendario litúrgico, como la Semana Santa o las procesiones en honor a diferentes advocaciones, mantienen vivas tradiciones antiguas que se siguen más por costumbre y apego al pueblo que por interés turístico.
Cuándo visitar Villamor de los Escuderos
La primavera (abril-mayo) es probablemente el momento más agradecido: los campos están verdes, los días alargan y todavía se puede caminar a cualquier hora sin achicharrarse.
El otoño (septiembre-octubre) tiene su interés por la vendimia y por los tonos dorados del paisaje, aunque los días empiezan a acortar. Es buena época para enlazar varios pueblos en una misma jornada.
En verano el calor puede ser intenso durante las horas centrales del día, con cielo despejado casi asegurado y muy poca sombra fuera del casco urbano. Las noches refrescan algo, pero conviene organizar los paseos a primera hora o ya a última.
El invierno es frío, con heladas frecuentes y nieblas algunos días. Puede tener su interés para quien conozca ya la zona y sepa a lo que viene, pero no es la mejor estación para una primera visita salvo que se busque expresamente la meseta invernal.
Lo que no te cuentan
Villamor de los Escuderos es un pueblo pequeño que se ve rápido. El paseo por el casco urbano y el entorno inmediato no da, por sí solo, para llenar una jornada completa a no ser que se combine con otros pueblos, se hagan rutas largas por caminos o se venga expresamente a observar aves.
Las fotos de atardeceres sobre campos de cereal pueden engañar un poco: el paisaje es amplio y bonito en su sobriedad, pero muy homogéneo. Si alguien espera bosques, ríos o miradores espectaculares, este no es el lugar. Es meseta agrícola, con lo bueno y lo monótono que eso tiene.
No hay una infraestructura turística desarrollada al estilo de otras zonas rurales más conocidas. Eso significa tranquilidad, pero también que conviene venir con cosas básicas resueltas (combustible, algo de comida y agua, y la idea de que aquí la vida va a horarios de pueblo). Entre semana, a mediodía, es fácil encontrar todo cerrado durante varias horas.
Errores típicos al visitar Villamor de los Escuderos
- Pensar que da para un día entero por sí solo: el pueblo se recorre en poco tiempo. Lo razonable es integrarlo en una ruta por La Guareña o por el sur de Zamora.
- Llegar a deshora esperando vida de calle: fuera de fiestas y fines de semana, los ritmos son tranquilos y muy marcados por el calendario agrícola. A media tarde, en invierno, puede dar sensación de estar “todo parado”.
- Subestimar el sol y el viento: en la meseta, incluso con temperaturas moderadas, el sol castiga y el viento reseca. Sombras pocas y casi siempre ligadas al casco urbano.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Zamora capital, situada a unos 40 kilómetros, se accede por la carretera N‑630 en dirección sur, desviándose después hacia el este por carreteras comarcales. El trayecto discurre entre campos de cereal, con tráfico generalmente tranquilo. Conviene venir con algo de margen de tiempo si se enlazan varios pueblos, porque los adelantamientos no siempre son cómodos y se suele coincidir con vehículos agrícolas.
Consejos:
- Llevar calzado cómodo para caminar por caminos de tierra.
- Consultar previamente los horarios de apertura de la iglesia (si los hay) o preguntar en el pueblo; no siempre está abierta.
- Respetar propiedades privadas durante los paseos por el campo: hay fincas valladas, cultivos y zonas de trabajo.
- En verano, evitar las horas centrales del día para andar por los caminos: hay poca sombra y el calor se acumula.
- Si se viene a ver aves, usar prismáticos y mantener distancia, sin salirse de los caminos ni meterse con el coche por zonas de cultivo.