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sobre Cabizuela
Localidad rodeada de pinares y campos de cultivo; ideal para la recolección de setas en temporada
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Deja el coche en la entrada. Las calles son de tierra y estrechas. El pueblo tiene 89 habitantes, lo recorres andando en poco tiempo.
Aparcar y moverse
No hay aparcamiento señalizado. Dejas el vehículo donde no estorbe, normalmente junto a las primeras casas. Dentro no circulan coches. Es silencio, a veces roto por un tractor a lo lejos.
No busques un plano. Las tres o cuatro calles se ven de un vistazo.
El núcleo del pueblo
La construcción es la de siempre en esta zona: muros de piedra y adobe, portones altos, tejas viejas. Algunas viviendas tienen bodegas bajo el patio, algo habitual aquí.
La iglesia de San Juan Evangelista es el punto más alto. Es pequeña, sin ornamentos. Si encuentras la llave con algún vecino, entras y sales rápido.
Los alrededores
Puro campo de cultivo. La tierra es plana, sin árboles que corten la vista. No hay rutas marcadas para caminar, pero los caminos de tractor sirven.
Vas a ver pájaros de campo: perdices, cogujadas, a veces un cernícalo encima de un poste.
Cómo encaja en la comarca
Cabizuela no es un destino por sí solo. Se visita de paso hacia Arévalo o Madrigal de las Altas Torres, que tienen más actividad e historia mudéjar.
Aquí la vida va con el ritmo del campo: lento y pendiente del tiempo.
Para terminar
No le dediques medio día. Vienes, paseas por las calles vacías, miras el horizonte desde el límite del pueblo y sigues camino. Eso es todo