Vista aérea de Castellanos de Zapardiel
Instituto Geográfico Nacional · CC-BY 4.0 scne.es
Castilla y León · Cuna de Reinos

Castellanos de Zapardiel

Pequeña localidad en la ribera del Zapardiel; zona de cultivos y arquitectura tradicional de la llanura

106 habitantes · INE 2025
783m altitud

Por qué visitarlo

Montaña Iglesia de la Asunción Paseos fluviales

Mejor época

verano

Fiestas de la Asunción (agosto) agosto

Qué ver y hacer
en Castellanos de Zapardiel

Patrimonio

  • Iglesia de la Asunción
  • Ribera del río

Actividades

  • Paseos fluviales
  • Turismo rural

Fiestas y tradiciones

Fecha agosto

Fiestas de la Asunción (agosto)

Las fiestas locales son el momento perfecto para vivir la autenticidad de Castellanos de Zapardiel.

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sobre Castellanos de Zapardiel

Pequeña localidad en la ribera del Zapardiel; zona de cultivos y arquitectura tradicional de la llanura

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En el corazón de La Moraña abulense, donde los campos de cereal se extienden hasta el horizonte creando un mar dorado en verano, se encuentra Castellanos de Zapardiel. Este pequeño municipio, con algo más de un centenar de habitantes, representa bien la esencia de la Castilla interior, esa que conserva el pulso tranquilo de lo rural y donde el tiempo parece transcurrir a otro ritmo. A 783 metros de altitud, esta aldea es sobre todo un lugar silencioso y pausado, más para ir sin prisas que para “ver cosas”.

Castellanos de Zapardiel forma parte de esa red de pequeños pueblos que vertebran el territorio abulense, alejado de las rutas turísticas masificadas y, precisamente por ello, más auténtico en su día a día. Aquí no encontrarás grandes monumentos ni infraestructuras turísticas, pero sí la arquitectura tradicional castellana, conversaciones de portal y la posibilidad de caminar entre campos hasta que la vista se pierde en el horizonte.

La vida en esta aldea transcurre al ritmo de las estaciones, marcada por los ciclos agrícolas que han sostenido a estas tierras durante siglos. Es un lugar que encaja con quienes practican el turismo lento, ese que valora la conversación con los lugareños, el paseo sin prisas y el descubrimiento de los pequeños detalles que conforman la identidad de un lugar. A un ritmo tranquilo, en una o dos horas has visto el casco urbano y puedes dedicar el resto a caminar por los alrededores.

Qué ver en Castellanos de Zapardiel

El patrimonio de Castellanos de Zapardiel es el propio de los pequeños núcleos rurales de Castilla y León. La iglesia parroquial preside el pueblo como eje de la vida comunitaria, tal como ha sucedido durante generaciones. Su arquitectura sencilla responde a los cánones de las construcciones religiosas rurales de la zona, con detalles que se aprecian mejor si se mira con calma y sin expectativas de gran monumento. Conviene comprobar horarios de misa o apertura, porque no siempre está accesible al interior entre semana.

El principal interés del municipio está en su arquitectura tradicional. Paseando por sus calles puedes observar construcciones en adobe y tapial, materiales sacados de la propia tierra que han demostrado su eficacia durante siglos. Algunas casas conservan elementos como bodegas subterráneas, palomares y corrales que hablan de un modo de vida ligado a la agricultura y la ganadería. No hay un “casco histórico” como tal: lo interesante es fijarse en cómo se mezcla lo viejo con lo reformado, y en esos rincones un poco al margen de la calle principal.

El paisaje de La Moraña que rodea Castellanos de Zapardiel es, en realidad, el gran protagonista. Los campos de cultivo crean un mosaico de colores cambiantes según la estación: verdes intensos en primavera, dorados en verano y ocres en otoño. El cielo amplio y despejado, característico de la meseta castellana, regala amaneceres y atardeceres muy abiertos, con esa luz limpia que agradecen quienes hacen fotografía de paisaje o simplemente les gusta ver cómo cae la tarde. La sensación de amplitud es real: aquí el horizonte manda.

Qué hacer

La zona de Castellanos de Zapardiel se presta a practicar senderismo tranquilo por caminos rurales y vías pecuarias. Más que rutas señalizadas, aquí hay caminos de labor y pistas agrícolas, de esas por las que pasa el tractor de siempre. Permiten adentrarse en el paisaje cerealista de La Moraña, observar aves esteparias y disfrutar del silencio. Conviene llevar en mente el tiempo de regreso: las distancias engañan porque el terreno es llano y abierto, y es fácil seguir andando más de la cuenta. En verano, mejor evitar las horas centrales del día: la sombra es escasa.

La observación de aves es otra opción en la comarca. Las llanuras cerealistas de La Moraña acogen especies como la avutarda, el aguilucho cenizo y diversas alondras, convirtiendo la zona en un punto interesante para ornitólogos y amantes de la naturaleza. No hay hides ni estructuras específicas; es más un territorio para venir ya sabiendo lo que se busca, con prismáticos, algo de paciencia y respeto por los cultivos y las pistas agrícolas.

Para los interesados en el turismo enológico y gastronómico, la comarca cuenta con productos tradicionales como las legumbres de La Moraña, el lechazo asado y los embutidos artesanales. Aunque Castellanos de Zapardiel es una aldea muy pequeña y con servicios limitados, en los municipios cercanos de la comarca podrás encontrar asadores y mesones donde degustar la cocina castellana tradicional.

Una buena manera de entender el lugar es simplemente pasear por el pueblo conversando con los vecinos, que suelen ser generosos compartiendo historias sobre la vida en la aldea y las tradiciones que se mantienen vivas. En verano, a última hora de la tarde, las sillas a la puerta de casa dicen más del pueblo que cualquier folleto. El ritmo es otro: aquí las prisas sobran y en una mañana tranquila te haces una idea bastante clara de cómo se vive.

Fiestas y tradiciones

Como en muchos pueblos de Castilla y León, las fiestas patronales son el momento álgido del año. En Castellanos de Zapardiel, estas celebraciones suelen concentrarse en verano, cuando muchos emigrantes regresan al pueblo y la población se multiplica. Estos días festivos incluyen procesiones, misas y verbenas populares que reúnen a toda la comunidad.

Las tradiciones ligadas al ciclo agrícola todavía marcan el calendario local, aunque de forma más discreta que antaño. Las fiestas de la cosecha, que se celebran aproximadamente a finales de julio o principios de agosto [VERIFICAR], son un buen momento para visitar el pueblo y conocer las costumbres locales, siempre que se entienda que son celebraciones pensadas para la gente del lugar, no espectáculos turísticos. Lo habitual es que la programación cambie según el año, así que conviene preguntar con antelación en el ayuntamiento o en la comarca.

Información práctica

Cómo llegar: Desde Ávila capital, Castellanos de Zapardiel se encuentra a unos 50 kilómetros dirección norte. La ruta más habitual pasa por Arévalo, tomando después carreteras locales que atraviesan la comarca de La Moraña. El viaje dura aproximadamente 45 minutos en coche y es prácticamente imprescindible disponer de vehículo propio, ya que las conexiones de transporte público son muy limitadas o inexistentes según el día.

Mejor época para visitar: La primavera (abril-mayo) y el otoño (septiembre-octubre) encajan bien por las temperaturas suaves y los colores del paisaje. El verano puede ser caluroso, típico de la meseta castellana, aunque tiene más ambiente si coincides con las fiestas. El invierno tiene su interés para quienes disfrutan de los paisajes despejados y los cielos limpios, pero hay que venir preparado para el frío y el viento.

Consejos: Lleva calzado cómodo para caminar, agua y protección solar si visitas en verano: hay pocas sombras tanto en el pueblo como en los caminos. Respeta el entorno rural y las propiedades privadas, especialmente fincas y cultivos. Si deseas alojamiento, lo más práctico es buscar en municipios cercanos de la comarca, donde encontrarás casas rurales y pequeños hoteles. Para una visita serena, cuenta con una mañana o una tarde completa, sin apurar.

Errores típicos

  • Esperar “mucho que ver” en el sentido clásico: Castellanos de Zapardiel no es un pueblo monumental. El interés está en el paisaje, el ritmo de vida y los detalles, no en una lista larga de puntos de interés.
  • Subestimar el sol y el viento: En la meseta el calor pega fuerte en verano y el aire corta en invierno. Si sales a caminar por los caminos rurales, lleva agua, gorra y algo de abrigo según la época.
  • Querer hacerlo todo sin coche: La comarca es amplia y el transporte público justo. Para enlazar varios pueblos de La Moraña en un día, el vehículo propio casi no es opcional.

Lo que no te cuentan

Castellanos de Zapardiel es pequeño y se ve rápido. No es un destino para pasar varios días, sino más bien una parada tranquila dentro de una ruta por La Moraña o una escapada de medio día para quien ya está por la zona. Las fotos de campos infinitos son reales, pero no hay grandes equipamientos turísticos detrás: aquí el plan es pasear, mirar el horizonte, hablar con quien te cruces y poco más.

Si buscas bares animados, actividades organizadas o tiendas de recuerdos, este no es tu sitio. Si lo que quieres es sentir cómo suena el silencio de la meseta, notar cómo cambia la luz a lo largo del día y entender por qué tantos pueblos de Castilla siguen vivos a su manera, entonces Castellanos de Zapardiel encaja bien en la ruta. Aquí el turismo se parece bastante a pasar el día en el pueblo, sin artificios.

Datos de interés

Comunidad
Castilla y León
Comarca
La Moraña
Código INE
05056
Costa
No
Montaña
Temporada
verano

Habitabilidad y Servicios

Datos clave para vivir o teletrabajar

2024
Conectividad5G disponible
SaludHospital a 15 km
Vivienda~5€/m² alquiler · Asequible
Fuentes: INE, CNMC, Ministerio de Sanidad, AEMET

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