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sobre Collado de Contreras
Pueblo de la Moraña con una interesante iglesia y entorno de llanura cerealista
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En el corazón de La Moraña abulense, donde las llanuras cerealistas de Castilla se encuentran con las primeras elevaciones que anuncian el Sistema Central, se encuentra Collado de Contreras. Este pequeño municipio de apenas 147 habitantes conserva la esencia de la España rural más auténtica, esa que se resiste al paso del tiempo y mantiene vivas tradiciones ligadas al campo. A unos 900 metros de altitud, el pueblo se asienta en un paisaje de horizontes amplios, donde el color dorado de los campos de trigo en verano contrasta con el verde intenso de la primavera.
Visitar Collado de Contreras es entrar en la tranquilidad absoluta de la meseta castellana, donde el silencio solo se rompe con el canto de las aves, algún tractor y el murmullo del viento entre los campos. Aquí no hay monumentos espectaculares ni largas listas de visitas: se viene a lo que es, un pueblo pequeño de La Moraña, con su ritmo propio y vida agrícola.
La comarca de La Moraña, conocida por su riqueza agrícola y su gastronomía tradicional, se conoce bien en pueblos como Collado de Contreras: vida sencilla, poco ruido y mucho campo alrededor, lejos de las multitudes y de los planes organizados.
Qué ver en Collado de Contreras
El patrimonio religioso es lo poco que se puede llamar monumental en el pueblo. La iglesia parroquial preside la plaza principal, como es habitual en las localidades castellanas, y sigue siendo el punto de encuentro clásico del pueblo. El templo es sobrio, sin grandes alardes, pero refleja bien esa mezcla de épocas y arreglos que se han ido haciendo según las posibilidades de cada momento.
Un paseo corto por el casco urbano permite fijarse en la arquitectura popular de La Moraña, con viviendas que muestran los materiales tradicionales de la zona: muros de adobe, zócalos de piedra y portones de madera que dan acceso a antiguos corrales y patios interiores. Muchas casas están reformadas, otras se caen; el conjunto cuenta más de cómo se ha vivido y se vive aquí que cualquier panel informativo.
Los alrededores del municipio son, básicamente, paisajes agrícolas. Especialmente durante los meses de mayo y junio, los campos se tiñen de diversos tonos de verde, y en julio y agosto el dorado del cereal maduro se extiende hasta el horizonte. Desde algunos puntos ligeramente elevados del término municipal se pueden divisar vistas panorámicas de La Moraña y, en días despejados, apreciar la silueta de la Sierra de Ávila al sur. No hay miradores acondicionados ni carteles: es terreno de andar y mirar.
Qué hacer
El senderismo y las rutas a pie son la forma más lógica de explorar el entorno de Collado de Contreras. Los caminos rurales que conectan con localidades vecinas permiten realizar paseos tranquilos descubriendo el paisaje cerealista y los pequeños arroyos que atraviesan la comarca. No hay senderos de montaña ni rutas técnicas: son pistas y caminos agrícolas, llanos y sin pérdida, más para caminar y conversar que para acumular desnivel.
Para los aficionados a la observación de aves, la zona permite, con paciencia, avistar especies propias de ambientes agrícolas como la avutarda, la cogujada o el aguilucho cenizo. Conviene ir pronto por la mañana o al atardecer y, si se puede, llevar prismáticos. Los atardeceres en la llanura moraña, con el cielo abierto en todas direcciones, suelen ser el mejor momento del día.
La gastronomía local es la habitual de esta parte de Ávila: cocina de producto, contundente y sin florituras. Legumbres como las judías del Barco o los garbanzos de la zona, cordero asado, patatas revolconas y productos derivados del cerdo son lo más típico. Los hornos tradicionales aún producen pan artesano que mantiene el sabor “de antes”, aunque muchas veces hay que acercarse a pueblos cercanos para encontrar más variedad y servicios.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales se celebran durante el verano, generalmente en agosto, y son el momento del año en que el pueblo vuelve a llenarse con el regreso de los emigrantes y la gente que tiene casa aquí. Durante estos días se organizan actos religiosos, verbenas y celebraciones populares sencillas, pero muy vividas por quienes tienen vínculo con el pueblo.
Como en buena parte de la provincia de Ávila, las celebraciones en torno a San Antón, a mediados de enero, suelen incluir la tradicional bendición de animales y hogueras, una costumbre que se conserva en muchos pueblos de la comarca.
Las fechas del calendario agrícola también marcan el ritmo de vida del municipio, con momentos especialmente significativos durante la siembra y la cosecha, cuando la actividad en los campos alcanza su punto álgido y el paisaje cambia casi de una semana a otra.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Ávila capital, Collado de Contreras se encuentra a aproximadamente 45 kilómetros por carretera, siguiendo dirección hacia Arévalo. El acceso es sencillo por carreteras comarcales señalizadas. En la práctica, es casi imprescindible utilizar vehículo propio, ya que las conexiones de transporte público son limitadas y pueden no ajustarse bien a una visita de un solo día.
Consejos útiles: Lleva calzado cómodo para caminar por el campo y ropa adecuada según la estación. En verano el sol pega fuerte y hay poca sombra, así que conviene protección solar, gorra y agua. En invierno el frío se nota, sobre todo con el viento. Es recomendable consultar previamente el alojamiento en la zona, ya que la oferta es muy escasa en el propio municipio, aunque hay opciones en localidades cercanas de mayor tamaño.
Cuándo visitar Collado de Contreras
La primavera (abril-mayo) suele ser el momento más agradecido: campos verdes, días más largos y temperaturas suaves. El verano es cálido y seco, con días largos y con el campo en plena producción, pero las horas centrales pueden hacerse pesadas si quieres caminar. El otoño (septiembre-octubre) trae tonos ocres y un ambiente más tranquilo tras la cosecha; el paisaje se vuelve más sobrio, pero sigue teniendo su interés.
El invierno puede ser frío, con temperaturas que a menudo bajan de cero grados y sensación de más dureza en la llanura abierta. Si hace mal tiempo, la visita se limita prácticamente al paseo por el pueblo y poco más: aquí todo gira en torno al exterior y a los caminos.
Lo que no te cuentan
Collado de Contreras es pequeño y se recorre rápido: en menos de una hora puedes haber dado una vuelta completa por el casco urbano. El tiempo extra se aprovecha mejor caminando por los caminos agrícolas o combinando la visita con otros pueblos de La Moraña, donde sí encontrarás más patrimonio y servicios.
Las fotos de campos infinitos al atardecer son reales, pero dependen mucho de la época: si vas en invierno o con niebla, el paisaje cambia y puede parecer más áspero y algo monótono. Tampoco esperes una gran infraestructura turística: no hay una larga lista de servicios, y conviene llegar sabiendo que estás viniendo a un pueblo agrícola de poco más de un centenar de habitantes, no a un destino preparado para grupos grandes.
Si solo tienes…
Si solo tienes 1–2 horas
Paseo por el pueblo, parada en la plaza e iglesia y pequeña vuelta por los alrededores para asomarte a los campos. Con eso te haces una idea bastante fiel de lo que es Collado de Contreras y de cómo se vive en esta parte de La Moraña.