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Castilla y León · Cuna de Reinos

Grandes y San Martín

Municipio compuesto por dos pequeños núcleos; destaca por su iglesia románica y entorno rural

34 habitantes · INE 2025
1005m altitud

Por qué visitarlo

Montaña Iglesia románica de San Martín Visitas culturales

Mejor época

verano

Fiestas de la Virgen del Pilar (octubre) octubre

Qué ver y hacer
en Grandes y San Martín

Patrimonio

  • Iglesia románica de San Martín
  • Entorno de berrocales

Actividades

  • Visitas culturales
  • Senderismo

Fiestas y tradiciones

Fecha octubre

Fiestas de la Virgen del Pilar (octubre)

Las fiestas locales son el momento perfecto para vivir la autenticidad de Grandes y San Martín.

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sobre Grandes y San Martín

Municipio compuesto por dos pequeños núcleos; destaca por su iglesia románica y entorno rural

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En el corazón de La Moraña abulense, donde la meseta castellana se estira en líneas rectas de cereal y cielo, se encuentra Grandes y San Martín, un municipio mínimo: 34 habitantes y mucha tierra alrededor. A poco más de 1000 metros de altitud, este rincón de Castilla y León es de esos sitios donde, si apagas el coche, de repente no suena nada. Y eso, hoy, es bastante.

Formado por dos núcleos de población que comparten ayuntamiento, Grandes y San Martín tiene sentido para quien disfruta de la Castilla llana tal y como es: viento, horizontes abiertos, adobe, piedra y un ritmo de vida que va a la suya. Aquí no hay plazas atestadas ni rutas marcadas con paneles bonitos, sino calles sencillas, corrales, pajares medio caídos y vecinos que, si llegas con calma y respeto, te cuentan cosas o, como mínimo, te saludan al pasar.

La comarca de La Moraña, "el granero de Ávila", se entiende bien desde aquí: tierras amplias, pueblos pequeños y una vida muy pegada al campo. Es un lugar para pasear sin prisas, para mirar cómo cambia la luz sobre los trigales y para recordar que el turismo rural no siempre va de casonas rehabilitadas, sino de ver cómo se sostiene un pueblo diminuto en mitad de la meseta.

¿Qué ver en Grandes y San Martín?

El patrimonio de este municipio es modesto, pero tiene su interés si sabes a lo que vienes. Las iglesias parroquiales de ambos núcleos conservan elementos de varias épocas, desde trazas medievales hasta reformas de los siglos XVII y XVIII. No son templos espectaculares, pero sus torres campanario marcan el perfil del pueblo desde lejos, en una llanura donde cualquier volumen vertical llama la atención y sirve un poco de faro entre los campos.

La arquitectura popular es quizá lo más característico. Las construcciones tradicionales de adobe, con muros gruesos y colores terrosos, son el típico ejemplo de casa pensada para el frío del invierno y el calor seco del verano antes de que existiera la palabra “bioclimático”. Siguen en pie porque funcionan. Entre ellas, alguna casona con escudo en la fachada recuerda tiempos de más movimiento económico ligado al campo y a la propiedad de la tierra.

El entorno natural es, más que “paisaje de postal”, un paisaje honesto: campos de cereal por todas partes, que van del verde intenso de primavera al dorado de julio y al marrón labrado del otoño. Aquí la belleza es austera: un camino, una encina solitaria, un cielo enorme y poco más. En días claros, al sur, se llega a ver la sierra de Ávila recortada en el horizonte, recordando que, aunque todo parezca llano, la provincia es más variada de lo que parece desde aquí.

Las sendas rurales que comunican Grandes y San Martín con las localidades vecinas no son rutas señalizadas al uso, sino caminos agrícolas y antiguas vías de paso. Sirven para caminar durante horas con muy poca compañía más allá del viento, las alondras y, de vez en cuando, algún tractor.

Qué hacer

El senderismo aquí es muy de andar por casa: pistas de tierra, nada de grandes desniveles, pero sí distancias largas si te vienes arriba. Desde Grandes y San Martín parten caminos que enlazan con otros pueblos de La Moraña, una buena opción para quien busca caminar o pedalear sin coches alrededor y sin complicarse con tracks y aplicaciones. Eso sí, casi no hay sombra: en verano, madrugar ayuda y conviene tomarse muy en serio el agua y la gorra.

La observación de aves tiene bastante sentido en esta llanura. La Moraña acoge especies esteparias como avutardas, sisones o aguiluchos cenizos, especialmente en primavera y verano, además de aves ligadas a los cultivos y, en épocas de lluvia, a pequeños humedales temporales. No esperes observatorios ni equipamientos: son prismáticos, paciencia, ir en silencio y saber mirar.

En lo gastronómico, aquí mandan los clásicos castellanos: legumbres, asados de cordero y cabrito, productos de matanza… En el propio municipio no hay restaurantes, así que hay que desplazarse a otros pueblos de la comarca para sentarse a la mesa. Lo sensato es organizar la jornada contando con el coche para comer fuera o llevando algo preparado si quieres pasar aquí varias horas.

Venir a Grandes y San Martín es, sobre todo, asomarse a la vida de un pueblo muy pequeño: ver cómo el calendario agrícola sigue marcando el año, charlar un rato si se da la ocasión y entender que estos sitios se mantienen a base de mucha rutina y poco ruido.

Fiestas y tradiciones

Las fiestas patronales de cada núcleo se celebran en verano, entre julio y agosto, cuando buena parte de la gente que emigró vuelve unos días. No son grandes eventos, sino fiestas de pueblo: misa, procesión, algo de música y comidas compartidas, más pensadas para el reencuentro que para atraer forasteros.

En la memoria del lugar siguen muy presentes las labores agrícolas tradicionales: la trilla, la siega, la vendimia de los pequeños majuelos familiares. Hoy casi todo está mecanizado, pero el calendario del campo sigue marcando conversaciones y horarios.

Información práctica

Cómo llegar:
Desde Ávila capital, Grandes y San Martín se sitúa a unos 30 kilómetros, y se llega combinando la N‑VI en dirección a Adanero con carreteras locales. El viaje ronda la media hora larga en coche, según el tráfico y el tramo final. El vehículo propio es prácticamente obligatorio: el transporte público regular es muy limitado o inexistente [VERIFICAR].

Mejor época:
Primavera (abril-mayo) y otoño (septiembre-octubre) son buenos momentos por el clima más suave y por cómo cambia el color de los campos. En verano el calor aprieta durante el día, pero por la altitud refresca algo por la noche. El invierno es frío y ventoso; si cae alguna nevada, el paisaje se vuelve más fotogénico, pero también más duro para pasear y conducir por caminos de tierra.

Consejos útiles:
No hay tiendas ni bares en el municipio, así que conviene llevar agua, algo de comida y todo lo necesario desde Ávila o desde pueblos mayores de la zona. Es importante no apurar gasolina, porque las distancias engañan y las gasolineras no están a la vuelta de la esquina. Calzado cómodo para caminar por caminos de tierra y, si te gusta la ornitología, prismáticos. Importante también respetar los cultivos y las propiedades privadas: muchos caminos discurren entre fincas de uso agrícola.

Si solo tienes…

Si solo tienes 1–2 horas
– Pasea por los dos núcleos, fíjate en las casas de adobe, en las iglesias y en los detalles de las fachadas: portones antiguos, dinteles, corrales.
– Acércate a los caminos que salen del pueblo para tener esa panorámica continua de campos y cielo. No hace falta ir muy lejos para entender el paisaje.

Si tienes el día entero
– Combina Grandes y San Martín con otros pueblos de La Moraña, encadenando varios núcleos en coche o en bici.
– Dedica la mañana a caminar o ir en bici por las pistas agrícolas, y deja la tarde para visitas más “urbanas” en alguna localidad cercana con más servicios y algo de patrimonio más elaborado.

Lo que no te cuentan

– Grandes y San Martín es muy pequeño y se ve rápido. No esperes una lista larga de “cosas que hacer”: el interés está en el conjunto, en el paisaje y en el ritmo del lugar.
– Las fotos de campos verdes de primavera engañan un poco: muchos meses del año el paisaje es más seco y áspero. Si te atrae la idea de Castilla como terreno llano y sobrio, te encajará; si buscas bosques y ríos, no es aquí.
– Es más una parada dentro de una ruta por La Moraña que un destino para pasar varios días seguidos, salvo que tengas un motivo muy concreto para quedarte.
– Si vienes desde ciudad y esperas “animación rural”, te puede parecer que aquí “no pasa nada”. Algo de eso hay: precisamente esa calma es lo que muchos vienen a buscar, aunque cueste un rato bajar revoluciones.

Datos de interés

Comunidad
Castilla y León
Comarca
La Moraña
Código INE
05088
Costa
No
Montaña
Temporada
verano

Habitabilidad y Servicios

Datos clave para vivir o teletrabajar

2024
TransporteTren cercano
SaludHospital a 24 km
Vivienda~5€/m² alquiler · Asequible
CostaPlaya cercana
Clima enero4°C media
Fuentes: INE, CNMC, Ministerio de Sanidad, AEMET

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