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sobre Madrigal de las Altas Torres
Cuna de Isabel la Católica; villa amurallada con impresionante patrimonio mudéjar y conventos históricos
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Una hora y media es tiempo suficiente. Aparca fuera del recinto amurallado, en las calles anchas junto a la muralla. La mejor hora es a primera o última del día, cuando el sol bajo calienta el ladrillo y el paseo es más llevadero. En verano, a mediodía, no hay sombra y el calor de La Moraña aprieta.
Aparcar y moverse
El coche se queda fuera. El casco histórico está cerrado al tráfico, pero hay sitio junto a los tramos de muralla. Es plano, se camina bien.
La muralla es lo que importa
El pueblo gira alrededor de estos dos kilómetros de ladrillo. No está rehecha para decorar; se ve su edad. Quedan varias puertas, como la de Cantalapiedra o el Arco. Caminar junto a ella es lo principal que hacer aquí: entiendes que esto fue un lugar con peso en la Castilla medieval. Ahora está tranquilo.
Palacio de Juan II
Lleva siglos como hospital. Dentro hay una sala pequeña dedicada a Isabel la Católica, que nació aquí. Lo notable es el claustro mudéjar, sencillo y bien conservado. Mira antes los horarios; no siempre están abiertos cuando deberían.
Iglesias de ladrillo
Hay varias para un pueblo de este tamaño. San Nicolás de Bari tiene un ábside que mezcla románico y mudéjar. Por dentro es sobria, como tantas en esta tierra. Santa María del Castillo tiene una torre que sirve de referencia desde lejos. Se ve bien caminando.
Convento de Agustinas
Guarda un museo sacro con algunas piezas. Las visitas suelen ser concertadas; pregunta antes de acercarte. Quedan restos o menciones de otras ermitas y conventos por el pueblo. No esperes encontrarlos abiertos, pero ayudan a entender la densidad religiosa que hubo.
Dar una vuelta completa
Se puede rodear casi todo el recinto amurallado por fuera. El paseo es llano y sencillo. Desde fuera se aprecia mejor la línea de torres contra el cielo plano de los campos cerealistas. Al atardecer, gana.
El paisaje alrededor
Es La Moraña: llano, cereal, caminos rectos y palomares dispersos. Hay paseos por pistas agrícolas si quieres estirar las piernas. No son rutas espectaculares; son para ver cómo es el terreno.
Comer por aquí
Cocina castellana: legumbres, asados, guisos contundentes. Algunos dulces vienen de tradición conventual: galletas o empanadillas con piñones. En sitios pequeños puede que prefieran efectivo.
Fiestas y fechas
Las patronales son por San Nicolás, alrededor del 10 septiembre. Hay procesiones y el pueblo se anima. En primavera suele haber algo con la Virgen de las Angustias (abril/mayo), con romería. De vez en cuando organizan actos sobre Isabel la Católica; no todos los años son iguales.
No vengas buscando mucho más allá del paseo entre murallas e iglesias antiguas. Si te interesa la historia medieval castellana, tiene sentido parar. Si no, lo habrás visto rápido