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sobre Muñomer del Peco
Pueblo de la Moraña con una laguna estacional interesante para aves
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En el corazón de La Moraña abulense, donde los campos de cereal dibujan un mar dorado que ondula hasta el horizonte, se encuentra Muñomer del Peco, una pequeña aldea de poco más de cien habitantes que conserva bastante bien la esencia de la Castilla rural. A 895 metros de altitud, este municipio es, sobre todo, silencio, horizonte y vida pausada.
Muñomer del Peco es uno de esos pueblos que no aparecen en las guías convencionales, y tiene lógica: es pequeño, discreto y sin grandes reclamos monumentales. Aquí no hay infraestructuras turísticas ni visitas guiadas, pero sí arquitectura popular, ritmo tranquilo y la vida diaria de un pueblo agrícola de La Moraña.
La comarca de La Moraña, conocida históricamente como el "granero de Ávila", ofrece un paisaje aparentemente sencillo pero muy reconocible: llanuras extensas, cielos amplios y pueblos de piedra y ladrillo que asoman entre los campos.
¿Qué ver en Muñomer del Peco?
El principal interés de Muñomer del Peco está en su conjunto urbano tradicional, con casas de piedra y adobe y portones de madera, típico de la construcción popular castellana. El paseo es corto: en menos de una hora se puede recorrer todo el caserío con calma, parando donde apetezca y sin prisas.
La iglesia parroquial preside el pueblo como en casi todas las localidades de la zona, con una torre visible desde la llanura. Su construcción, aunque modesta en dimensiones, muestra elementos que recuerdan al románico tardío y al mudéjar, muy presentes en las iglesias de La Moraña. No es una iglesia de grandes filigranas, pero encaja bien con el paisaje y el tamaño del pueblo.
El entorno rural de Muñomer del Peco ofrece buenas vistas, especialmente al atardecer, cuando el sol tiñe de oro los campos de trigo y cebada. Los caminos agrícolas que rodean el pueblo ayudan a entender la relación directa entre estos pueblos y la tierra que los sostiene. En primavera predominan los verdes; en verano, el amarillo del cereal lo inunda todo. En días despejados, el cielo se lleva casi la mitad del protagonismo.
Qué hacer
Muñomer del Peco funciona bien como punto de partida para paseos tranquilos por caminos rurales de baja dificultad. Los senderos agrícolas que conectan el pueblo con otras localidades de La Moraña permiten recorridos sencillos, casi siempre llanos, entre campos de cereal. Son caminos pensados para tractores, no para senderistas, así que conviene apartarse si pasa alguna máquina.
El cicloturismo encaja bien aquí si te gusta pedalear por carreteras secundarias con poco tráfico. Se pueden encadenar varios pueblos de la comarca en una jornada, combinando paisaje y algún alto para ver iglesias y plazas. Eso sí, el viento puede hacer el recorrido más duro de lo que parece en el mapa.
La observación de aves es otro aliciente si sabes lo que buscas: en estos campos viven especies esteparias como avutardas, sisones y aguiluchos cenizos. Las primeras horas de la mañana y el atardecer suelen ser los mejores momentos para intentarlo; conviene llevar prismáticos y mantenerse siempre en los caminos, sin meterse en las parcelas.
En cuanto a gastronomía, en el propio pueblo no hay restauración comercial, así que toca desplazarse a núcleos mayores de la zona. La comarca es tierra de legumbres, cordero, embutidos tradicionales y judías de la zona de El Barco, que se suelen encontrar en restaurantes y tiendas de pueblos más grandes. Lo razonable es organizar la comida fuera y usar Muñomer del Peco como parada de paseo.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales se celebran en torno a mediados de agosto, cuando regresan muchos hijos del pueblo y se llena de gente. Son celebraciones sencillas: misa, procesión y verbenas, con ambiente de pueblo chico y caras conocidas. No esperes grandes programas ni actividades para turistas; es una fiesta pensada para la propia gente del pueblo.
Durante el año se mantienen las celebraciones religiosas habituales en el calendario castellano: Semana Santa sobria, festividades de invierno y actos vinculados al calendario agrícola, aunque cada vez con menos peso y más concentrados en momentos muy concretos.
La matanza tradicional, aunque ya no se hace como antes en todas las casas, sigue presente en algunas familias durante los meses fríos, más como reunión familiar y recuerdo de otras épocas que como necesidad. Si coincides, lo normal es que sea algo privado.
Lo que no te cuentan
Muñomer del Peco se ve rápido. Si vas solo por el pueblo, el paseo te llevará poco tiempo; el interés real está en sumarlo a una ruta por más pueblos de La Moraña o a una jornada de bici o coche tranquilo por la comarca.
Las fotos de campos infinitos y cielos espectaculares corresponden más a primavera y finales de verano. En otros momentos del año el paisaje puede parecer más sobrio y apagado, sobre todo con niebla o cielo gris.
Si buscas museos, bares y mucho movimiento, este no es tu sitio: es más bien una parada tranquila dentro de un recorrido por la comarca que un destino para pasar varios días. Aquí el plan es pasear un rato, mirar el paisaje y seguir ruta.
Cuándo visitar Muñomer del Peco
La primavera (abril-junio) suele ser el mejor momento: campos verdes, temperaturas razonables y días largos para caminar o pedalear.
En verano, los campos dorados son muy fotogénicos, pero el calor aprieta en las horas centrales del día. Si vas entonces, organiza las salidas a primera hora de la mañana o última de la tarde y asume que al mediodía lo suyo es estar bajo techo.
En invierno el paisaje es más duro y los días cortos; puede tener interés si conoces bien la zona o te gusta la sensación de campo abierto en solitario, pero no es la época más amable para una primera visita. Con niebla, la visibilidad baja y todo se vuelve bastante monótono.
Errores típicos
- Ir con expectativas de "pueblo monumental": Muñomer del Peco es rural y sencillo. El atractivo está en el conjunto y el entorno, no en una gran iglesia ni en un casco histórico muy desarrollado.
- Pensar que habrá de todo: no hay bares, tiendas ni alojamiento. Hay que llegar con agua, algo de comida y el alojamiento ya pensado en otro pueblo.
- Planear demasiadas cosas en un día: las distancias parecen cortas, pero si vas enlazando pueblos, paradas y fotos, el tiempo se va. Mejor elegir 3–4 pueblos de La Moraña y hacerlos con calma.
- Contar con sombra donde casi no la hay: en los caminos y en buena parte del casco urbano el sol pega directo. En verano, esto marca el ritmo de la visita.
Si solo tienes…
Si solo tienes 1–2 horas
- Paseo por el casco urbano, sin prisa, fijándote en las casas de adobe y los detalles de puertas y corrales.
- Visita a la iglesia (aunque esté cerrada, merece rodearla) y pequeño rodeo por los caminos más cercanos para asomarte al paisaje.
Si tienes el día entero
Muñomer del Peco encaja mejor dentro de un recorrido por La Moraña que como plan único de día:
- Combínalo con otros pueblos de la zona y organiza una ruta en coche o en bici por carreteras secundarias.
- Deja Muñomer del Peco para última hora de la tarde si te interesa el juego de luces sobre los campos.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Ávila capital, Muñomer del Peco está a unos 30 kilómetros en dirección noreste. Se accede por la N-501 hacia Arévalo y después por carreteras provinciales. El trayecto ronda la media hora en coche, según el tráfico y el punto de partida.
Consejos básicos:
- Lleva calzado cómodo, agua y protección solar: casi no hay sombras en los caminos.
- No hay comercios en el pueblo, así que es mejor aprovisionarse antes.
- El alojamiento más cercano se encuentra en Arévalo y en otros núcleos mayores de La Moraña.
- Respeta siempre los caminos, los cultivos y las propiedades privadas. Aquí se vive del campo, y los senderos son, literalmente, las herramientas de trabajo de muchos vecinos.