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sobre Muñosancho
Municipio agrícola de la llanura; incluye la pedanía de Villamayor
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Aparca en la entrada, cerca del cementerio. Las calles son cortas y no están hechas para el coche. Si vienes en verano, hazlo a primera hora o al atardecer; a mediodía el sol de La Moraña no perdona y no hay sombra donde refugiarse.
Qué hay que ver
No mucho. El pueblo son unas pocas calles que se recorren en diez minutos.
La iglesia de San Pedro Apóstol es lo único que destaca, con su torre de piedra. Normalmente está cerrada. Solo se abre para misa.
La plaza tiene un pilón y unos bancos. Es un sitio funcional, sin más.
La arquitectura es la de siempre por aquí: tapial, piedra, puertas grandes para los tractores y ventanas pequeñas. En algunos tejados quedan palomares, otros se van cayendo. Se nota que esto fue ganadero: todavía hay corrales y portones anchos por todas partes.
El campo alrededor
Aquí lo interesante es lo de fuera. Muñosancho está rodeado del paisaje típico de La Moraña: una llanura enorme de cereal. Trigo y cebada.
No hay senderos señalizados, pero puedes andar por cualquier camino agrícola que salga del pueblo. Son rectos y polvorientos.
Si te gustan las aves, trae prismáticos. En estos campos abiertos aún se ven rapaces como el cernícalo primilla. Con suerte, alguna ganga. No te quedes solo en las afueras; métete por los caminos entre parcelas.
En días muy claros se ve la Sierra de Ávila al sur, pero queda lejos y baja.
Fiestas y vida
Las fiestas son por San Pedro, en verano. Hay procesión corta y música en la plaza por la noche. Es más una reunión de familias que vuelven al pueblo que un evento turístico.
El resto del año hay silencio. Poca gente en la calle entre semana.
Para qué sirve
No vengas expresamente a Muñosancho. Párate si estás recorriendo la comarca con el coche. Aparca, da un paseo rápido por el pueblo y otro por los caminos del alrededor. Luego sigue tu ruta. Aquí lo que importa es el paisaje abierto, no el casco urbano