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Castilla y León · Cuna de Reinos

Nava de Arévalo

Municipio grande de la Moraña con varias pedanías; importante actividad agrícola y servicios

647 habitantes · INE 2025
864m altitud

Por qué visitarlo

Montaña Iglesia de San Pedro Turismo rural

Mejor época

verano

Fiestas del Cristo (septiembre) septiembre

Qué ver y hacer
en Nava de Arévalo

Patrimonio

  • Iglesia de San Pedro
  • Ermita del Cristo

Actividades

  • Turismo rural
  • Fiestas patronales

Fiestas y tradiciones

Fecha septiembre

Fiestas del Cristo (septiembre), Fiestas de San Pedro (junio)

Las fiestas locales son el momento perfecto para vivir la autenticidad de Nava de Arévalo.

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sobre Nava de Arévalo

Municipio grande de la Moraña con varias pedanías; importante actividad agrícola y servicios

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En el corazón de La Moraña abulense, donde la meseta castellana se extiende en suaves ondulaciones de trigales y tierras rojizas, Nava de Arévalo es uno de esos pueblos que siguen viviendo al ritmo del campo. Con unos 650 habitantes y situado a más de 800 metros de altitud, este municipio invita a bajar una marcha y mirar alrededor: campos, cielo y poco más… que ya es bastante si vienes con la cabeza llena de ruido.

Aquí el cielo manda. Los días despejados parece que no se acaban nunca y las puestas de sol tiñen de ocres y dorados los campos que rodean el casco urbano. Pasear por Nava de Arévalo es asomarse a la historia reciente de la España rural, con sus calles tranquilas y la vida diaria de un pueblo que no está pensado para el turismo, sino para la gente que lo habita todo el año.

La Moraña, conocida por su riqueza agrícola y su patrimonio mudéjar, encuentra en Nava de Arévalo un ejemplo bastante claro de esa mezcla de paisaje cerealista, arquitectura tradicional y vida tranquila que buscan quienes huyen de destinos masificados… y aceptan que aquí la “atracción principal” es el propio territorio.

¿Qué ver en Nava de Arévalo?

El patrimonio arquitectónico de Nava de Arévalo refleja la importancia que tuvo este territorio en épocas pasadas. La iglesia parroquial de San Juan Bautista preside el núcleo urbano con su fábrica de mampostería y ladrillo, muy en la línea de las construcciones morañegas. Su torre, visible desde lejos entre los campos, sigue siendo ese punto fijo en el horizonte cuando uno se va acercando por las carreteras comarcales.

El trazado urbano conserva la estructura típica de los pueblos castellanos dedicados a la agricultura, con casas de adobe y tapial que cuentan, a su manera, la historia de generaciones de labradores. Más que “perderse por sus calles”, lo que toca es dar un paseo tranquilo, fijarse en los detalles de las fachadas, en los portones antiguos y en cómo conviven lo viejo y lo nuevo. Entre las viviendas aparecen antiguas bodegas excavadas en la tierra, recuerdo de una cultura vinícola que antaño tuvo más peso en la zona.

Los alrededores de Nava de Arévalo abren amplias perspectivas sobre La Moraña, un paisaje de horizontes largos, casi siempre planos, salpicado ocasionalmente por palomares de adobe, esas construcciones cilíndricas tan vinculadas a esta comarca. Muchos están medio derruidos, pero, precisamente por eso, añaden un punto de melancolía al entorno rural y recuerdan que esto no es un decorado preparado para la foto.

La naturaleza de la zona, aunque carente de grandes desniveles, cambia bastante según la estación: los verdes breves pero intensos de primavera, los dorados del verano y los tonos tierra del otoño hacen que la misma pista de tierra no tenga nada que ver en abril o en agosto.

Qué hacer

Nava de Arévalo es un buen punto de partida para rutas de senderismo suave y cicloturismo por La Moraña. Los caminos agrícolas que conectan el pueblo con localidades vecinas permiten meterse en ese mar de cereales tan característico, apto para caminatas tranquilas y salidas en bicicleta en las que el principal sonido suele ser el viento y, con suerte, algún tractor a lo lejos. No hay grandes cuestas, pero sí largas rectas, así que conviene calcular bien el tiempo y llevar agua y algo de abrigo si sopla aire.

Los aficionados a la fotografía de paisaje tienen aquí un territorio muy agradecido al amanecer y al atardecer. La luz rasante realza las texturas de los campos cultivados, las rodadas de los tractores y las siluetas de palomares y torres contra el cielo. Si vienes con la idea de hacer fotos “espectaculares” de montaña o bosques frondosos, te llevarás otra cosa: líneas, horizontes y cielos enormes, muy de Castilla.

La gastronomía local sigue girando en torno al producto de la tierra: legumbres, especialmente garbanzos de buena calidad, carnes de lechazo y cerdo, y la repostería tradicional castellana. Los asados en horno de leña mantienen el sabor de la cocina de siempre de la provincia de Ávila, más pensada para alimentar jornadas de trabajo que para hacer “tapas instagrameables”.

Desde Nava de Arévalo es fácil organizar excursiones a otros pueblos de La Moraña para conocer el patrimonio mudéjar de la comarca, con sus iglesias de ladrillo y torres que forman una ruta arquitectónica interesante si te gusta ir enlazando pueblos y no te importa hacer kilómetros por carreteras secundarias.

Fiestas y tradiciones

El calendario festivo de Nava de Arévalo mantiene vivas tradiciones centenarias. Las fiestas patronales se celebran en torno al 24 de junio, en honor a San Juan Bautista, con actos religiosos, verbenas populares y actividades que reúnen a vecinos y gente que vuelve solo esos días al pueblo. Es el momento en que más vida hay en las calles.

En agosto, como en muchos pueblos castellanos, se organizan celebraciones estivales aprovechando el regreso de emigrados y veraneantes para animar la vida social. Quien quiera ver el pueblo “en movimiento” debería apuntar estas fechas en la agenda; el resto del año el ambiente es mucho más tranquilo, casi siempre centrado en la rutina del campo y los servicios básicos.

Las tradiciones vinculadas al ciclo agrícola, aunque menos visibles que antaño, todavía marcan el ritmo del pueblo, especialmente durante la época de siembra y cosecha, cuando los horarios y las conversaciones giran en torno al tiempo y a las campañas.

Lo que no te cuentan

Nava de Arévalo es pequeño y se ve rápido. El casco urbano se recorre en poco rato y no hay una lista interminable de monumentos. Es un lugar más para pasear despacio, observar el día a día y usarlo como base para conocer La Moraña que para pasar varios días sin moverse.

Las fotos de atardeceres y campos inmensos pueden engañar un poco: el paisaje es muy abierto y muy bonito… si te gustan la llanura y los matices del campo de secano. Si buscas montes, ríos caudalosos o bosques cerrados, aquí no los vas a encontrar.

El acceso en coche es sencillo, pero una vez en el pueblo conviene asumir que los servicios (alojamiento, horarios de bares, tiendas, etc.) son los de un municipio pequeño. Mejor venir con cierta previsión (gasolina, comida, efectivo) y no esperar la infraestructura de una zona turística al uso.

Cuándo visitar Nava de Arévalo

La primavera (abril-mayo) y el otoño (septiembre-octubre) son los momentos más agradables para caminar y moverse por los caminos. En primavera el campo está más verde y activo, y en otoño las luces al atardecer funcionan muy bien para pasear y para fotografía.

El verano puede ser caluroso a mediodía, con días largos en los que apetece más salir pronto o ya a últimas horas, aunque las noches refrescan gracias a la altitud. Es cuando el pueblo tiene más movimiento por el regreso de gente de fuera.

El invierno es frío y a veces duro, pero tiene su punto si te gustan los paisajes sobrios: la escarcha en los campos, las chimeneas encendidas y esos días claros en los que el horizonte parece aún más lejano. Ahora bien, conviene venir abrigado y con ganas de pasar más rato bajo techo.

Errores típicos al visitar Nava de Arévalo

  • Esperar demasiada “actividad turística”: aquí no hay museos en cada esquina ni una agenda cultural diaria. Es un pueblo agrícola y se nota.
  • Subestimar el clima: en verano el sol castiga en las horas centrales y en invierno el frío cala. Si vas a caminar por los caminos, ajusta bien la ropa y los horarios.
  • Pensar que todo estará abierto todo el día: los horarios de bares, tiendas y servicios se parecen más a los de un pueblo de trabajo que a los de una zona de veraneo. Mejor no dejar las compras o recados para última hora.

Si solo tienes…

Si solo tienes 1–2 horas

Da una vuelta por el casco urbano, acércate a la iglesia de San Juan Bautista, fíjate en las casas de adobe y en las antiguas bodegas, y remata con un pequeño paseo hacia las afueras para ver el pueblo desde los campos.

Si tienes el día entero

Combina la visita a Nava de Arévalo con un recorrido en coche por otros pueblos de La Moraña, buscando torres mudéjares y palomares. Deja las primeras y últimas horas del día para caminar o pedalear por los caminos agrícolas y reservar las horas centrales para comer y descansar en el pueblo.

Datos de interés

Comunidad
Castilla y León
Comarca
La Moraña
Código INE
05152
Costa
No
Montaña
Temporada
verano

Habitabilidad y Servicios

Datos clave para vivir o teletrabajar

2024
ConectividadFibra + 5G
TransporteTren a 10 km
SaludHospital a 10 km
EducaciónColegio
Vivienda~5€/m² alquiler · Asequible
Fuentes: INE, CNMC, Ministerio de Sanidad, AEMET

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