Vista aérea de Rivilla de Barajas
Instituto Geográfico Nacional · CC-BY 4.0 scne.es
Castilla y León · Cuna de Reinos

Rivilla de Barajas

Pequeña localidad conocida por su castillo (en ruinas) y la feria de la caza

59 habitantes · INE 2025
901m altitud

Por qué visitarlo

Montaña Castillo de Castronuevo (ruinas) Feria de la Caza

Mejor época

verano

Fiestas de la Magdalena (julio) julio

Qué ver y hacer
en Rivilla de Barajas

Patrimonio

  • Castillo de Castronuevo (ruinas)
  • Iglesia de Santa María Magdalena

Actividades

  • Feria de la Caza
  • Visita a las ruinas

Fiestas y tradiciones

Fecha julio

Fiestas de la Magdalena (julio)

Las fiestas locales son el momento perfecto para vivir la autenticidad de Rivilla de Barajas.

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sobre Rivilla de Barajas

Pequeña localidad conocida por su castillo (en ruinas) y la feria de la caza

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En el corazón de La Moraña abulense, donde los campos de cereal dibujan un mar dorado bajo el cielo castellano, Rivilla de Barajas se alza como un testimonio vivo de la España rural más auténtica. Con apenas 59 habitantes censados, esta pequeña aldea a unos 900 metros de altitud conserva ese silencio habitado que buscan quienes huyen del ruido urbano. Sus calles, con casas de piedra, adobe y tapial, recuerdan bien que aquí lo que se construía era para aguantar inviernos duros y veranos secos, no para la foto ni para salir en redes sociales.

Ubicada en la extensa llanura cerealista que caracteriza La Moraña, Rivilla de Barajas se entiende mejor como una parada tranquila dentro de una ruta por la comarca que como destino aislado de varios días. Aquí no hay grandes monumentos ni animación constante: hay campos, ritmo lento y vida de pueblo de verdad, con lo bueno y lo menos cómodo que eso conlleva.

La aldea forma parte de ese entramado de pequeños núcleos que salpican la comarca, cada uno con su personalidad, pero todos unidos por un patrimonio arquitectónico popular que conviene mirar de cerca si te interesa cómo se ha construido tradicionalmente en la meseta y cómo se va transformando con los materiales más recientes.

¿Qué ver en Rivilla de Barajas?

El principal atractivo de Rivilla de Barajas reside en su arquitectura tradicional castellana. Paseando por sus calles podrás ver las construcciones típicas de La Moraña, con muros de adobe y tapial, materiales muy agradecidos pero que dependen mucho del mantenimiento: hay casas restauradas con criterio y otras en distintos grados de abandono, como en tantos pueblos de la zona. Los tonos terrosos de las fachadas se mezclan con algún añadido más moderno que rompe un poco la estética, pero eso también forma parte del paisaje real de la España rural en 2020 y pico.

La iglesia parroquial se erige como el edificio más destacado del pueblo, siguiendo la tradición de las pequeñas localidades castellanas donde el templo marca el centro de la vida comunitaria. Aunque de dimensiones modestas, conserva elementos arquitectónicos que interesan a quien guste de fijarse en espadañas, portadas sencillas y soluciones prácticas frente al clima más que en grandes ornamentos. No esperes visitas guiadas ni paneles explicativos: aquí lo normal es mirar, respetar horarios de culto y poco más.

Los alrededores del municipio son lo que uno espera de La Moraña: campos de cereal, alguna pequeña vaguada, naves agrícolas y caminos interminables. A primera vista puede parecer un paisaje “plano y ya está”, pero si se le da tiempo, los cambios de luz del día —sobre todo al amanecer y al atardecer— sacan matices que solo se aprecian cuando uno se queda un rato. Las suaves ondulaciones del terreno permiten disfrutar de panorámicas abiertas, con horizontes amplios y poco ruido visual, salvo el de algún tractor o cosechadora según la época.

Qué hacer

Rivilla de Barajas es buen punto de partida para caminar sin prisas por las cañadas y caminos rurales que conectan los pueblos de La Moraña. No son rutas señalizadas al estilo de los grandes senderos, sino caminos de uso diario de agricultores y ganaderos, así que conviene llevar mapa o aplicación de GPS y sentido común. El terreno es llano y sin grandes complicaciones, apto para ir a pie o en bicicleta, pero el sol pega fuerte en temporada cálida y la sombra es escasa. Aquí el paisaje se disfruta más a ritmo lento que tratando de “hacer kilómetros”.

La observación de aves esteparias es otra opción interesante en la zona. La llanura cerealista alberga especies características como la avutarda, el sisón o el aguilucho cenizo, especialmente visibles en primavera y principios de verano, coincidiendo con los cultivos aún altos. No hay miradores preparados ni hides: aquí se mira desde los caminos, con prismáticos y respeto, sin salirse de las pistas y sin molestar a la fauna ni a las explotaciones agrícolas. Si no estás acostumbrado a identificar aves, basta con parar un momento, guardar silencio y dejar que el campo haga su parte.

La gastronomía de La Moraña se basa en productos de la tierra: legumbres, carnes de la zona y los asados castellanos de toda la vida. En una aldea de estas dimensiones no esperes restaurantes ni bares abiertos a todas horas; lo sensato es combinar la visita con una ruta por pueblos cercanos donde sí puedas sentarte a comer o comprar algo de despensa local. Aquí el plan es más de bocadillo, termos y campo que de tapeo.

Fiestas y tradiciones

Las fiestas patronales se celebran durante los meses de verano, como es habitual en muchos pueblos de Castilla y León, coincidiendo con el regreso temporal de antiguos vecinos y familiares. Son celebraciones acordes al tamaño del municipio: misa, procesión, algún acto popular y, sobre todo, reencuentro entre quienes se marcharon y quienes siguen aquí todo el año. El ambiente cambia esos días: donde el resto del año hay calma, en fiestas hay voces en la plaza y coches aparcados en cualquier hueco.

La vida festiva de la aldea está ligada al calendario agrícola, marcando los ritmos de siembra y cosecha que han definido la comarca durante siglos. Más allá de las fechas señaladas, buena parte de la “tradición” se ve en lo cotidiano: tractores entrando y saliendo, conversaciones en la calle, perros que acompañan a los paseos al atardecer y la rutina de un pueblo pequeño donde casi todo el mundo se conoce.

Cuándo visitar Rivilla de Barajas

La mejor época para visitar la zona suele ser la primavera, cuando los campos están verdes o en floración y las temperaturas son más llevaderas, y el inicio del otoño, tras la cosecha, cuando el paisaje se vuelve completamente dorado y los días todavía aguantan. El invierno es crudo: frío, viento y días cortos, aunque a quien le guste la meseta desnuda y silenciosa, es cuando más se nota su carácter. En verano las temperaturas pueden ser altas y el sol fuerte, así que conviene organizar los paseos temprano o a última hora del día y no confiarse con el calor “seco”.

Si llueve, los caminos de tierra pueden embarrarse y volverse algo pegajosos, aunque en general son transitables con cuidado. No hay muchas alternativas bajo techo, así que con mal tiempo la visita se acorta bastante y se queda en dar una vuelta por el casco y poco más.

Errores típicos al visitar Rivilla de Barajas

  • Esperar un pueblo de postal preparado para el turismo: Rivilla de Barajas es un núcleo agrícola pequeño, con vida real y sin maquillaje. Si buscas casitas restauradas en serie, tiendas monas y rutas perfectamente señalizadas, no es el sitio.
  • Pensar que hay servicios básicos garantizados: no des por hecho que encontrarás bar abierto, tienda o alojamiento. Mejor salir ya con agua, algo de comida y el alojamiento resuelto en otra localidad.
  • Subestimar el clima de la meseta: en verano, el sol y el calor se notan mucho en un paisaje tan abierto; en invierno, el viento corta. Un paseo corto puede hacerse pesado sin gorra, abrigo adecuado o protección solar.
  • Creer que “no hay nada que ver” porque es llano: la llanura tiene su lectura propia, pero exige parar, mirar y aceptar que aquí el atractivo no son las grandes fotos, sino los detalles y la escala del paisaje.

Si solo tienes…

Si solo tienes 1–2 horas

Da una vuelta tranquila por el casco, acércate a la iglesia y recorre alguno de los caminos que salen del pueblo hasta perder de vista las casas. Es tiempo suficiente para hacerte una idea del tipo de paisaje y de construcción tradicional de La Moraña.

Si tienes el día entero

Lo más lógico es encajar Rivilla de Barajas dentro de una ruta por otros pueblos morañegos, combinando visitas a iglesias mayores, alguna torre o castillo con estos núcleos más pequeños. Puedes alternar tramos en coche por carreteras locales con caminatas cortas entre pueblos, siempre que planifiques bien los horarios y la comida.

Lo que no te cuentan

Rivilla de Barajas es muy pequeño y se ve rápido. La visita no da, por sí sola, para llenar un día completo salvo que vengas con intención de caminar o de observar aves. Las fotos que se ven a veces de campos infinitos son reales, pero conviene tener claro que el “atractivo” aquí es precisamente ese: un paisaje amplio, repetitivo para algunos, hipnótico para otros, y un pueblo donde el turismo es anecdótico. Si buscas movimiento, tendrás que irlo a buscar a otra parte de La Moraña.

Información práctica

Para llegar a Rivilla de Barajas desde Ávila capital, hay que recorrer aproximadamente unos 30 kilómetros en dirección norte por carreteras comarcales que atraviesan la campiña moraña. El trayecto forma parte de la experiencia: campos, pueblos dispersos y tráfico escaso, pero también algún camión agrícola y tramos donde es mejor no ir con prisas.

Conviene tener presente que se trata de una aldea muy pequeña y sin servicios turísticos, por lo que lo más práctico es usarla como parada dentro de una ruta más amplia por La Moraña, tomando como base Ávila u otra localidad comarcal con alojamiento y restauración. Llevar agua, calzado cómodo y protección solar es casi obligatorio si se pretende caminar un poco por los alrededores.

Datos de interés

Comunidad
Castilla y León
Comarca
La Moraña
Código INE
05196
Costa
No
Montaña
Temporada
verano

Habitabilidad y Servicios

Datos clave para vivir o teletrabajar

2024
TransporteTren cercano
SaludHospital a 26 km
EducaciónInstituto y colegio
Vivienda~6€/m² alquiler · Asequible
CostaPlaya cercana
Clima enero4°C media
Fuentes: INE, CNMC, Ministerio de Sanidad, AEMET

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