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Vilvestre · CC0
Castilla y León · Cuna de Reinos

Barruecopardo

Centro de servicios de la Ramajería conocido por su minería de wolframio y paisaje de rocas graníticas

409 habitantes · INE 2025
719m altitud

Por qué visitarlo

Iglesia de Santa María Magdalena Senderismo entre berrocales

Mejor época

verano

Cristo de las Mercedes (septiembre) septiembre

Qué ver y hacer
en Barruecopardo

Patrimonio

  • Iglesia de Santa María Magdalena
  • Minas de wolframio (visita exterior)

Actividades

  • Senderismo entre berrocales
  • Geología

Fiestas y tradiciones

Fecha septiembre

Cristo de las Mercedes (septiembre)

Las fiestas locales son el momento perfecto para vivir la autenticidad de Barruecopardo.

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sobre Barruecopardo

Centro de servicios de la Ramajería conocido por su minería de wolframio y paisaje de rocas graníticas

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En el extremo occidental de la provincia de Salamanca, donde las tierras castellanas empiezan a mirar hacia Portugal, se encuentra Barruecopardo, un pequeño municipio de unos 400 habitantes que se alza a 719 metros de altitud en la comarca de La Ramajería. Este pueblo tranquilo, asentado sobre un paisaje de dehesas y penillanuras graníticas, sirve como base realista para entender cómo se vive el mundo rural salmantino, lejos de las rutas más transitadas y de los pósters de oficina de turismo.

Barruecopardo mantiene ese ritmo pausado propio de los pueblos donde el tiempo va por libre. No esperes un casco histórico monumental ni una lista interminable de visitas: aquí el plan es pasear, fijarse en los detalles y hablar con la gente en la plaza o junto a la fuente. Sus construcciones de piedra y sus habitantes hablan de una forma de vida que se mantiene ligada a las raíces agrícolas y ganaderas. La proximidad a la frontera portuguesa y al Duero Internacional añade interés para quienes quieren explorar esta zona de transición entre dos países y dos culturas, pero conviene tener claro que muchas de las vistas más espectaculares del río están en los alrededores, no en el mismo casco urbano.

El municipio forma parte de ese mosaico de pueblos que conforman La Ramajería, una comarca marcada por su relativo aislamiento histórico y, precisamente por ello, depositaria de tradiciones y paisajes que han cambiado poco en las últimas décadas.

¿Qué ver en Barruecopardo?

El principal monumento del pueblo es su iglesia parroquial, una construcción de mampostería granítica que preside el núcleo urbano con su presencia sobria, sin grandes alardes ni florituras. Como muchas iglesias rurales salmantinas, combina elementos de diferentes épocas, reflejo de las sucesivas reformas que ha experimentado a lo largo de los siglos. Su interior guarda el silencio de las pequeñas iglesias de aldea, donde cada piedra ha visto pasar generaciones de feligreses y de niños corriendo por la plaza.

El entorno natural es una de las razones de peso para acercarse a Barruecopardo. El paisaje de dehesas con encinas centenarias y alcornoques define el carácter de esta zona, creando un ecosistema donde pasta el ganado en semi-libertad. Estos pastos son fundamentales para entender la ganadería tradicional de la zona y la calidad de sus productos cárnicos, más allá de las etiquetas y de la foto del plato.

La arquitectura popular merece una mirada atenta: casas de piedra granítica, corrales tradicionales y construcciones auxiliares que muestran la adaptación del ser humano a este territorio, con inviernos fríos y veranos secos. Un paseo por el pueblo permite descubrir detalles como dinteles labrados, esquinas reforzadas con sillares y las características chimeneas salmantinas. No hace falta seguir una ruta marcada: simplemente callejeando, hablando con quien te cruces y asomándote a las travesías salen a la vista.

La proximidad al Duero Internacional convierte a Barruecopardo en un buen punto de partida para explorar los cañones fluviales que forman la frontera natural entre España y Portugal. A escasos kilómetros, el río ha excavado gargantas profundas que albergan una rica fauna, incluidas colonias de aves rupícolas. Eso sí: muchas de esas panorámicas requieren coche y algo de planificación previa; no están “a la vuelta de la esquina” del pueblo y algunas pistas pueden estar en mal estado según la época.

Qué hacer

El senderismo es la actividad estrella en la zona. Existen varios caminos y pistas rurales que permiten adentrarse en las dehesas circundantes, descubriendo la flora y fauna característica del oeste salmantino. No son rutas alpinas ni falta que hace: son paseos entre muros de piedra, encinas y pastos, donde el silencio solo se rompe con el canto de las aves o el tintineo de los cencerros del ganado. En verano, mejor evitar las horas centrales del día y llevar agua de sobra: la sombra no siempre aparece cuando la necesitas.

Para los aficionados a la ornitología, la cercanía a las Arribes del Duero abre buenas posibilidades de observación. Cigüeñas negras, buitres leonados, águilas perdiceras y alimoches son algunas de las especies que sobrevuelan estos parajes. Conviene llevar prismáticos y algo de paciencia; la fauna está, pero no se presenta a la carta y no todo se ve desde el coche.

La micología tiene su momento en otoño, cuando las dehesas se llenan de diferentes variedades de setas. Es importante conocer bien las especies o ir acompañado de gente que sepa, porque aquí nadie se la juega con lo que va a la sartén. Más que una actividad “de foto”, es una forma de pasear el monte con otra mirada, respetando siempre las fincas y los cercados.

La gastronomía local merece una atención especial. La zona es conocida por su carne de ternera criada en dehesa, sus embutidos tradicionales y productos derivados del cerdo ibérico. Las recetas de cuchara y los asados, más que “platos típicos”, son simplemente lo que se ha comido toda la vida: cocina de aprovechamiento ligada al ritmo del campo, a lo que daba la matanza y a lo que había en la huerta.

Fiestas y tradiciones

Las fiestas patronales se celebran en honor al patrón del pueblo, concentrando varios días de actividades festivas que reúnen tanto a vecinos como a emigrantes que regresan para la ocasión. Suelen tener lugar en verano, cuando el pueblo multiplica su población y las calles pasan de la calma absoluta al bullicio de orquestas, peñas y verbenas. Si vas en esas fechas, asume que el ambiente será otro: más ruido, más coches y más vida.

La matanza tradicional, aunque cada vez más testimonial, sigue siendo un evento importante en muchas familias durante los meses de invierno, manteniendo vivas las formas de elaboración de embutidos y conservas. Para quien viene de ciudad, ver el proceso entero puede impactar; para la gente de aquí ha sido, durante generaciones, la despensa del año y una jornada de trabajo y reunión familiar.

Las celebraciones del calendario religioso, como la Semana Santa o las festividades navideñas, se viven con la intensidad propia de los pueblos pequeños, donde cada acontecimiento reúne a toda la comunidad y la iglesia se convierte también en punto de encuentro social, más allá de lo estrictamente religioso.

Información práctica

Para llegar a Barruecopardo desde Salamanca capital, hay que tomar la carretera que conduce hacia Vitigudino y desde allí continuar por carreteras comarcales hacia el oeste. El trayecto de aproximadamente 100 kilómetros permite ver cómo el paisaje va cambiando del campo charro a las dehesas occidentales. La frontera portuguesa queda relativamente cerca en línea recta, aunque las carreteras siempre obligan a dar algo más de vuelta y conviene no ir con prisas de autopista.

La mejor época para visitar Barruecopardo depende de lo que busques. La primavera trae campos verdes y temperaturas agradables, muy agradecidas para caminar. El otoño regala tonos ocres en las dehesas y es temporada micológica. El verano coincide con las fiestas y con más vida en la calle, pero las temperaturas pueden ser altas y, a ciertas horas, el asfalto y la piedra no perdonan. En invierno el paisaje tiene otro punto: más crudo, pero con cielos muy limpios.

Es recomendable llevar calzado cómodo para caminar, prismáticos si te interesa la observación de aves y algo de abrigo fuera del verano: las noches refrescan. En la zona hay tramos con escasa cobertura móvil, especialmente en los alrededores y zonas de cañones, lo que para algunos viajeros es un problema y para otros una excusa perfecta para desconectar y olvidarse un rato del teléfono.


Si solo tienes unas horas

  • Da una vuelta tranquila por el centro del pueblo, acercándote a la iglesia y a las calles de casas de piedra.
  • Acércate en coche a algún mirador de los alrededores hacia las Arribes o el Duero Internacional (mejor preguntar en el pueblo por el acceso en ese momento).
  • Si coincide la hora, siéntate en la plaza a ver pasar la vida: en sitios así se entiende rápido de qué va la comarca.

Errores típicos al visitar Barruecopardo

  • Esperar un “pueblo de postal” monumental: Barruecopardo es más de vida cotidiana que de edificios llamativos. Si ajustas esa idea, se disfruta más.
  • Pensar que el Duero está al lado mismo del casco urbano: para ver los cañones y los grandes cortados hay que coger el coche y dedicarle tiempo.
  • Subestimar el calor del verano: las distancias no son enormes, pero las cuestas, la falta de sombra y el sol de julio/agosto hacen mella. Mejor madrugar o salir por la tarde.

Datos de interés

Comunidad
Castilla y León
Comarca
La Ramajería
Código INE
37044
Costa
No
Montaña
No
Temporada
verano

Habitabilidad y Servicios

Datos clave para vivir o teletrabajar

2024
Conectividad5G disponible
EducaciónColegio
Vivienda~5€/m² alquiler · Asequible
CostaPlaya cercana
Clima enero5.1°C media
Fuentes: INE, CNMC, Ministerio de Sanidad, AEMET

Fuentes oficiales

Registros institucionales y datos abiertos (cuando están disponibles).

  • GRABADO DEL CASTILLO
    bic Arte Rupestre ~0.5 km

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