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sobre Iruelos
Aldea casi despoblada con encanto rural y aislamiento
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Llegar a Iruelos es aparcar donde puedas y dar una vuelta. El pueblo tiene 29 habitantes, calles de tierra y no hay nada preparado para el turismo. Se ve en media hora.
Deja el coche en cuanto entres, en cualquier ensanche del camino. Dentro no hay sitio para maniobrar y varias vías acaban en corrales cerrados.
Cómo moverse por aquí
El pueblo se recorre andando, sin prisa ni indicaciones. Las distancias son cortas: de un extremo a otro se tarda cinco minutos.
No esperes servicios. Si necesitas algo, tendrás que ir a algún pueblo más grande de La Ramajería.
Qué ver en Iruelos
Iruelos es un conjunto de casas bajas de piedra y adobe, corrales y pajares. Su interés está en ver la estructura de un pueblo agrario que ha cambiado poco.
La iglesia de San Miguel está en el centro. Es sencilla, de mampostería, con una torre pequeña. Suele estar cerrada.
El resto son calles tranquilas, portones grandes para el ganado y alguna casa arreglada junto a otras que se caen a pedazos. No hay monumentos.
Los caminos alrededor
Al salir del casco empiezan los caminos agrícolas entre muros de piedra seca. Se puede caminar por ellos, pero no son rutas señalizadas.
Conviene llevar el móvil para orientarse o saber por dónde has entrado. Algunos pasos tienen cancelas para el ganado; si las encuentras cerradas, déjalas igual después de pasar.
Es campo de trabajo. Con suerte verás cigüeñas en los postes o milanos sobre las encinas.
Ambiente local
Aquí viven muy pocas personas. No siempre verás a nadie por la calle; si hay movimiento, suele ser por tareas del campo.
Costumbres como la matanza del cerdo se mantienen cuando toca temporada, pero eso pertenece a la vida interna del pueblo.
Por la noche hay poca luz artificial y el cielo se ve oscuro.
Si pasas por La Ramajería, puedes parar un rato. Aparca fácil, da una vuelta y sigue camino. Iruelos es una parada breve, no un destino