Artículo completo
sobre Monteagudo de las Vicarías
Villa histórica con castillo-palacio y murallas en zona esteparia
Ocultar artículo Leer artículo completo
En el extremo suroriental de la provincia de Soria, en la comarca de Las Vicarías, Monteagudo de las Vicarías es un pueblo pequeño, de los de verdad: unos 170 vecinos censados y muchas casas cerradas la mayor parte del año. Aquí no hay grandes monumentos abarrotados ni colas. Hay silencio, campo y piedra.
El nombre de Monteagudo ya da la pista: un cerro que manda sobre el paisaje de alrededor. A poco que te alejes, el sonido baja a casi nada: viento, algún tractor, aves rapaces y poco más. Para quien viene de ciudad, esa calma choca los primeros minutos.
La comarca de Las Vicarías arrastra un pasado vinculado a señoríos eclesiásticos, y eso se nota en la arquitectura, en los escudos y en la propia organización de los pueblos, con la iglesia todavía como referencia visual y social, aunque hoy la vida pase más por el bar y la plaza.
¿Qué ver en Monteagudo de las Vicarías?
El patrimonio está concentrado en el casco urbano, compacto y fácil de recorrer a pie. No hace falta ir con un listado en la mano: basta dar una vuelta tranquila y fijarse.
La iglesia parroquial se ve enseguida, domina el pueblo con su torre. Como pasa en tantos pueblos sorianos, conviene no ir con expectativas de catedral. Es un templo sobrio, castellano, que tiene más interés por lo que representa (el centro histórico de la vida del pueblo) que por grandes obras de arte en su interior. Para entrar, suele ser cuestión de coincidir con misa o preguntar en el bar si alguien tiene llave [VERIFICAR].
Las calles mantienen aún bastantes casas tradicionales de piedra y adobe, algunas restauradas, otras a medio caer. Lo más interesante es el conjunto: portones de madera enormes, corrales, pajares y bodegas excavadas en la ladera o bajo las casas. Muchas están cerradas, pero se intuye bien cómo era la vida antes de que la gente se marchara a la ciudad.
En las afueras, en cuanto sales por cualquier camino, el paisaje agrícola y de encinas se abre rápido. Es territorio de cereal, barbechos y pequeñas manchas de dehesa. Según la época del año, pasas del verde intenso de primavera al amarillo quemado del verano o a los ocres del otoño. No es un paisaje espectacular en el sentido clásico, pero tiene esa amplitud que te permite ver el cielo entero.
Qué hacer
Aquí no vienes a encadenar actividades. Vienes a bajar el ritmo. Dicho esto, hay varias cosas que tienen sentido hacer si te gusta el campo.
Las rutas de senderismo y paseos por caminos rurales son lo más natural. No esperes grandes desniveles ni senderos técnicos; son pistas y caminos de servicio que conectan Monteagudo con otros pueblos de Las Vicarías. Buen sitio para caminar sin prisa, correr por pista o ir en bici de gravel o BTT, siempre teniendo en cuenta el sol y la falta de sombra.
La observación de aves es uno de los puntos fuertes de la zona. El entorno estepario y las dehesas son hábitat de avutardas, sisones y varias rapaces. No es un zoo: hay días que ves mucho y otros casi nada. Si te lo tomas en serio, mejor madrugar, llevar prismáticos y evitar los meses más duros de calor a media mañana.
Sobre gastronomía, en el propio pueblo las opciones son muy limitadas y dependen mucho de la temporada y de si el bar está abierto [VERIFICAR]. Lo sensato es asumir que comerás en pueblos cercanos o que llevarás algo en el coche. La zona soriana es fuerte en lechazo, embutidos y setas en temporada, pero eso no significa que vayas a encontrarlo siempre ni en cualquier sitio.
La fotografía de paisajes funciona bien aquí si te gusta la luz seca de la meseta, las líneas de los campos y los cielos enormes. Amaneceres y atardeceres, con nubes altas, suelen dar muy buen juego.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales de verano se concentran en torno a agosto [VERIFICAR], como en la mayoría de pueblos de la zona. Es cuando vuelven los que se fueron y el pueblo multiplica su población unos días. Verbenas, procesiones, juegos y algún encierro o suelta de reses según el año [VERIFICAR]. Si buscas ambiente de pueblo vivo, ese es el momento.
En invierno, las celebraciones son mucho más tranquilas. Las fiestas ligadas a la Navidad y a San Antón mantienen el tono tradicional, con la bendición de animales recordando el peso que tuvo la ganadería en la economía local. No esperes grandes despliegues, pero sí cierta sensación de comunidad entre los que resisten todo el año.
Cuándo visitar Monteagudo de las Vicarías
Primavera (abril-junio): buena época para ver el campo verde y activo. Días más largos, buena luz para fotos, temperaturas soportables. Si llueve, los caminos pueden embarrarse, pero se puede caminar igual con calzado adecuado.
Verano: calor fuerte en las horas centrales, con el sol pegando sin piedad y casi sin sombra en los caminos. Para pasear, madrugar o esperar al atardecer. A cambio, coincide con las fiestas y hay más vida en la calle.
Otoño: menos gente, buen momento para campo, fotos y paseos tranquilos. Los tonos del cereal ya cortado y las encinas dan un paisaje más sobrio pero muy fotogénico.
Invierno: frío, heladas frecuentes y posibles nieblas. Interesante si te atrae la Castilla más austera, pero hay que venir abrigado y asumir que anochece pronto y que muchos servicios pueden estar cerrados.
Si solo tienes…
Si solo tienes 1–2 horas
- Paseo corto por el casco urbano, subiendo y bajando las calles principales.
- Vuelta rápida alrededor del pueblo para ver el paisaje agrícola y alguna bodega excavada desde fuera.
- Parada de fotos al atardecer si el día acompaña.
Si tienes el día entero
- Paseo largo enlazando caminos rurales hasta algún pueblo cercano y vuelta por otra pista.
- Comida en ruta (bocadillo o tupper en una zona de sombra, que no sobran).
- Tarde tranquila de lectura o fotos en los alrededores, esperando la luz de última hora.
Lo que no te cuentan
Monteagudo de las Vicarías se ve rápido. En una hora puedes pasear el casco urbano de arriba abajo, hacer alguna foto y asomarte a los alrededores. No tiene infraestructuras para pasar varios días sin moverte salvo que vengas expresamente a leer, escribir o estar en silencio.
Las fotos de redes pueden dar la sensación de un pueblo más monumental de lo que es. Es un lugar sencillo, de arquitectura popular y paisaje abierto. Si lo visitas como parada dentro de una ruta por la comarca de Las Vicarías o la provincia de Soria, encaja bien. Como único destino de un viaje largo, se queda corto.
También conviene tener en cuenta que el acceso en transporte público es escaso o inexistente [VERIFICAR]. Lo más práctico es venir en coche, y si vienes en invierno, revisar el parte meteorológico por posibles heladas o nevadas.
Errores típicos
- Llegar pensando en “mucho que ver” y descubrir que el pueblo es pequeño y tranquilo: aquí el plan es pasear y poco más.
- Confiar en encontrar siempre bar o tienda abiertos: fuera de agosto es fácil encontrarse todo cerrado a ciertas horas.
- Salir a caminar en verano sin agua ni gorra: los caminos tienen muy poca sombra y el sol castiga.
Información práctica
Cómo llegar:
Antes de venir, comprueba bien el mapa, porque la referencia a la N-111 y la relación con Logroño en algunos textos es confusa para esta zona [VERIFICAR]. Lo más fiable es usar un navegador actualizado y buscar “Monteagudo de las Vicarías” directamente, ya que los accesos cambian según desde qué punto vengas (Soria, Zaragoza, Calatayud, etc.). Las carreteras son secundarias pero en general están en buen estado, con poco tráfico.
Consejos prácticos:
- Calzado cómodo para caminos de tierra y piedra.
- Agua y algo de comer, sobre todo fuera de agosto, porque puedes encontrarte sin bares ni tiendas abiertos.
- Ropa de abrigo casi todo el año por las noches; incluso en verano refresca.
- Respeta las fincas, no entres en campos sembrados ni cruces vallados sin permiso.
- Si vas en bici, ojo con los días de viento: en esta zona sopla y se nota en los tramos abiertos.