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sobre Astorga
Capital de la Maragatería y cruce de caminos; ciudad monumental con legado romano y modernista de primer orden
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En el corazón de la Maragatería leonesa, a 869 metros de altitud, se alza Astorga como un cruce de caminos donde la historia romana se mezcla con el fervor jacobeo y la huella modernista de Gaudí. Esta ciudad de poco más de 10.000 habitantes conserva un patrimonio monumental que sorprende por su riqueza y diversidad, desde las murallas que la ciñen hasta el singular palacio episcopal que corona su casco histórico.
Capital histórica de la comarca maragata, Astorga fue la romana Asturica Augusta, una de las ciudades más importantes del noroeste peninsular. Esa herencia milenaria convive hoy con el paso constante de peregrinos que recorren el Camino de Santiago, convirtiendo sus calles empedradas en un escenario vivo donde cada piedra cuenta una historia. La gastronomía de tradición arriera y la costumbre de vivir mucho la calle, sobre todo en verano, invitan a detenerse, pasear sin prisa y mirar más allá de los cuatro monumentos de siempre.
Qué ver en Astorga
El Palacio Episcopal, obra de Antoni Gaudí construida entre 1889 y 1913, es el edificio que todo el mundo viene a ver. Este edificio neogótico de aspecto casi de castillo, con sus torres y su piedra clara, alberga el Museo de los Caminos. La visita combina exterior e interiores y conviene reservarle tiempo: no es solo “hacer la foto desde fuera”.
Junto al palacio se levanta la Catedral de Santa María, iniciada en el siglo XV y no concluida hasta el XVIII. Su fachada barroca contrasta con el interior gótico. Vale la pena fijarse en el retablo mayor, la capilla mayor y el museo catedralicio, donde se conservan piezas de orfebrería de gran valor. El claustro renacentista es un rincón tranquilo, sobre todo fuera de temporada alta.
Las murallas romanas, levantadas en el siglo III d.C. y reforzadas en época medieval, rodean parte del casco antiguo. Un paseo por el perímetro amurallado ayuda a entender por qué aquí hubo una ciudad importante y, además, regala buenas vistas hacia la Maragatería. En varios puntos se conservan torreones y puertas originales de la antigua Asturica Augusta.
El Museo Romano exhibe mosaicos, cerámicas y otros vestigios que ilustran la vida cotidiana en la ciudad romana. Las termas romanas, parcialmente excavadas, y la Ergástula romana (antiguas galerías subterráneas) completan la ruta por el pasado clásico de Astorga. Conviene informarse de horarios antes de ir, porque pueden variar según la época [VERIFICAR].
En la Plaza Mayor, el ayuntamiento barroco del siglo XVII concentra buena parte del movimiento diario. El reloj, con sus dos figuras autómatas vestidas de maragatos que dan las horas, es un símbolo local conocido como "los maragatos". A determinadas horas se llena de gente mirando hacia arriba; si quieres verlo tranquilo, escoge horas menos obvias o fuera de fines de semana.
Qué hacer
Astorga es parada clásica en el Camino de Santiago Francés, así que recorrer parte de esta ruta, aunque sea solo el tramo urbano, permite entender la ciudad con otros ojos: albergues, mochilas, tiendas pensadas para el peregrino y un flujo constante de gente que no viene “de turismo” al uso.
Para quien quiera caminar algo más, la comarca ofrece rutas que parten desde la ciudad hacia los Montes de León, con paisajes de media montaña y pueblos maragatos donde la arquitectura tradicional se mantiene en distintas fases de conservación. La llamada Ruta de los Pueblos Maragatos acerca a localidades cercanas marcadas por la cultura arriera; lo más sensato es escoger dos o tres y asumir desplazamiento en coche. No es territorio para ir con prisas ni para encadenar pueblos a la carrera.
La gastronomía tiene peso propio en una visita a Astorga. El cocido maragato se sirve al revés de lo habitual: primero las carnes, luego las verduras y al final la sopa. Raciones generosas, mejor ir con hambre y sin planes de caminata fuerte justo después. Igualmente conocidos son el chocolate astorgano y las mantecadas, que siguen elaborándose de forma tradicional en varias confiterías del centro.
Visitar el Museo del Chocolate ayuda a entender por qué en una ciudad de este tamaño hay tanta cultura chocolatera. La tradición arrancó en el siglo XVIII y durante años aquí hubo numerosos obradores. Suele incluir degustación, pero conviene confirmarlo en el momento [VERIFICAR]. Si vas con poco tiempo, una visita rápida y comprar algo de chocolate para llevar ya dan una buena idea del peso que tuvo esta industria.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas principales de Astorga se celebran en agosto, en honor a Santa Marta, con procesiones, actos culturales y verbenas que llenan las calles durante varios días. Si vas en esas fechas, asume más ruido, más gente y más ambiente nocturno.
En Semana Santa, Astorga vive con intensidad las procesiones, destacando el Desenclavo del Viernes Santo y la Procesión del Encuentro del Domingo de Resurrección. Es un buen momento para ver la ciudad más volcada en lo religioso y, a la vez, más complicada para aparcar y moverse por el centro.
El Carnaval tiene también su peso, con desfiles y el tradicional entierro de la sardina. Durante el verano se celebra la Feria de la Asunción (en agosto), una cita comercial y festiva de larga tradición.
Información práctica
Cómo llegar: Astorga se encuentra a unos 48 kilómetros de León capital, conectada por la autovía A-6 y la carretera nacional N-VI. El trayecto en coche ronda la media hora larga, según tráfico. También hay servicio regular de autobuses desde León y conexiones con otras localidades de la provincia. La ciudad cuenta con estación de tren de media distancia [VERIFICAR situación actual de líneas].
Cuándo visitar Astorga
La primavera y el otoño suelen ser buenos momentos para recorrer Astorga: temperaturas más suaves y menos agobio de gente que en agosto. El verano tiene más ambiente, actividades y fiestas, pero puede hacer calor y el casco histórico se nota más lleno. En invierno, la altitud se deja notar: hace frío y puede helar, pero a cambio los monumentos se ven con más calma y la ciudad recupera un ritmo más local. Si te interesa más la parte romana y museos que el bullicio festivo, compensa evitar agosto y Semana Santa.
Si solo tienes…
Si solo tienes 1–2 horas
Céntrate en el exterior del Palacio Episcopal y la Catedral, asómate a un tramo de las murallas y remata en la Plaza Mayor para ver el ayuntamiento y, si coincide, a "los maragatos" dando las horas. Todo se hace andando y sin grandes cuestas, pero conviene no dispersarse por calles secundarias si vas con el reloj justo.
Si tienes el día entero
Suma a lo anterior el Museo Romano, alguna de las infraestructuras romanas (termas o ergástula), el Museo del Chocolate y un paseo más largo por el perímetro amurallado. A mediodía, cocido maragato sin prisas y, por la tarde, callejeo tranquilo por el casco histórico o una escapada corta en coche a algún pueblo maragato cercano. Con un día completo da de sí, pero no sobra: hay más contenido del que aparenta desde la carretera.
Errores típicos
- Calcular mal los tiempos: intentar verlo todo en dos horas no funciona. Entre colas, horarios y andando de un sitio a otro, el centro se come fácilmente medio día largo.
- No mirar horarios de museos y monumentos: cierran a mediodía o tienen días sin visita; revisa antes y organiza el recorrido.
- Pensar que la Maragatería “está ahí al lado”: los pueblos maragatos no están a un paseo urbano. Se necesita coche y algo de tiempo de carretera.
- Confiarse con el coche en el casco histórico: el centro tiene zonas restringidas y calles estrechas. Mejor dejar el coche en un aparcamiento exterior y entrar andando.