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sobre Villarcayo de Merindad de Castilla la Vieja
Capital administrativa de las Merindades situada en una gran llanura regada por el río Nela; centro de servicios comarcal
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En el corazón de Las Merindades burgalesas, donde el valle del río Nela dibuja paisajes de ribera muy reconocibles para cualquiera de la zona, está Villarcayo de Merindad de Castilla la Vieja, capital histórica de esta comarca que guarda bastante bien las esencias del norte de Castilla. Con sus casi 4.000 habitantes y a 599 metros de altitud, esta villa mezcla vida rural de verdad con servicios de pequeña ciudad, y hace de centro de referencia para muchos pueblos de alrededor.
Villarcayo suele sorprender a quien llega pensando que se va a encontrar “un pueblo más” en la carretera. Sus calles aún conservan parte del trazado y el ambiente de las villas castellanas medievales, mientras que el entorno natural permite salir a caminar casi desde la misma plaza. Además, funciona como puerta de entrada a varias de las zonas más interesantes de la provincia de Burgos y del conjunto de Las Merindades.
La situación estratégica de Villarcayo, en la confluencia de valles y caminos históricos, la convirtió desde tiempos medievales en un enclave importante, condición que todavía hoy mantiene como centro neurálgico de la comarca.
¿Qué ver en Villarcayo de Merindad de Castilla la Vieja?
El patrimonio arquitectónico de Villarcayo refleja su pasado señorial y comercial. La iglesia de Santa Marina, de origen románico aunque muy transformada a lo largo de los siglos, preside el casco urbano con su robusta torre. Este templo ha visto pasar la evolución de la villa desde la Edad Media hasta hoy, y se nota en la mezcla de estilos.
Paseando por el centro histórico, presta atención a la arquitectura tradicional de piedra y madera que caracteriza las construcciones más antiguas. Las casonas blasonadas recuerdan el linaje de familias nobles que residieron en la villa, especialmente en torno a la plaza mayor, donde, si vas un día de mercado o festivo, se ve muy claro que Villarcayo sigue funcionando como núcleo comarcal. No es un casco viejo enorme, pero sí lo bastante compacto como para recorrerlo a pie sin agobios.
El puente medieval sobre el río Nela es uno de los elementos patrimoniales más fotografiados. Esta construcción, que durante siglos ha servido para el paso de viajeros y mercancías, se integra bastante bien en el paisaje de ribera y permite vistas agradables del río, sobre todo con buen caudal. Si te apartas un poco de la carretera y te bajas a la orilla, el entorno gana bastante.
En los alrededores, hay motivos de sobra para moverse. La comarca de Las Merindades concentra románico rural, cascadas y formaciones geológicas que justifican hacer base en Villarcayo y salir cada día en una dirección distinta. Aquí lo interesante empieza en cuanto coges el coche o la bici y sales del casco urbano.
Qué hacer
Villarcayo funciona muy bien como punto de partida para descubrir Las Merindades. Las rutas de senderismo por el valle del Nela permiten conocer un paisaje de transición entre la meseta castellana y las montañas del norte, con bosques de ribera, campos y lomas suaves que se dejan caminar. No esperes grandes cumbres aquí mismo, sino paseos tranquilos de fondo verde.
Los amantes de la naturaleza pueden acercarse a los hayedos y robledales que rodean la zona, especialmente vistosos en otoño cuando el suelo cruje y el color cambia casi semana a semana. Las rutas en bicicleta de montaña son también una opción cada vez más habitual para recorrer los caminos rurales de la comarca, con pistas que enlazan fácilmente unos pueblos con otros. Conviene, eso sí, llevar algo de planificación previa: no todo está señalizado como en un parque nacional.
La gastronomía local merece un capítulo aparte. En Villarcayo encontrarás sitios donde probar productos típicos de Las Merindades: la olla ferroviaria, las alubias rojas, los quesos artesanos y la morcilla de Burgos forman parte de una cocina contundente, pensada para el frío. No faltan los asados castellanos ni la repostería tradicional, con sobaos, quesadas y dulces más caseros que de escaparate. Aquí se viene a comer sin prisas y, si puede ser, después de haber caminado un poco.
Como capital comarcal, Villarcayo cuenta con servicios que facilitan la estancia y permiten organizar excursiones a lugares cercanos como Orbaneja del Castillo, el entorno del Salto del Nervión o los numerosos pueblos con iglesias románicas que salpican el territorio. En la práctica, esto significa poder dormir, repostar, comprar comida y arreglar un pinchazo sin tener que hacer kilómetros extra.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Villarcayo mantiene vivas las tradiciones de Las Merindades. Las fiestas patronales en honor a Santa Marina se celebran habitualmente a mediados de julio, con actos que combinan actividades tradicionales, música y bailes populares que llenan de vida las calles.
En agosto, como en muchos pueblos de Castilla, hay celebraciones que reúnen a vecinos y veraneantes en un ambiente bastante familiar. La Semana Santa se vive también con especial intensidad, con procesiones y actos litúrgicos que llevan años repitiéndose y que siguen teniendo tirón entre la gente del pueblo.
A lo largo del año se organizan eventos culturales y gastronómicos dedicados a productos y costumbres locales, una buena excusa para acercarse si ya conoces la zona y te apetece verla “en modo fiesta”. La programación concreta cambia según el año, así que conviene consultar antes de ir [VERIFICAR].
Información práctica
Llegar a Villarcayo desde Burgos capital es sencillo: se recorren aproximadamente 80 kilómetros por la N-623 en dirección norte, un trayecto de poco más de una hora que atraviesa paisajes cada vez más montañosos. Desde el País Vasco, la localidad es accesible a través de Bilbao, a unos 90 kilómetros de distancia, combinando tramos de carretera nacional y comarcal. Ojo con el invierno: la nieve y las heladas pueden complicar algo los tiempos, aunque las carreteras principales suelen mantenerse transitables.
Villarcayo cuenta con opciones de alojamiento variadas y con todos los servicios necesarios para una estancia cómoda: supermercados, bancos, centro de salud, comercios y algún que otro taller, algo que se agradece si vas en ruta varios días por la comarca.
Como consejo, utiliza esta villa como base para explorar Las Merindades con calma, dedicando varios días a descubrir distintos valles y pueblos en radios de 30–40 kilómetros. Ir y venir a lo loco en un solo día acaba siendo más carretera que paisaje.
Cuándo visitar Villarcayo
La mejor época para visitar Villarcayo depende bastante de lo que busques:
- Primavera: días más largos, campos verdes y ríos con buen caudal. Suele ser buena época para combinar paseos y visitas a pueblos sin pasar calor.
- Otoño: muy recomendable por los colores de hayedos y robledales. Si te gusta caminar, probablemente sea el momento más agradecido.
- Verano: clima más suave que en la meseta, pero con más movimiento y tráfico en los puntos turísticos de la comarca. A cambio, los días dan para mucho y apetece alargar las tardes por la ribera.
- Invierno: puede hacer frío y llover o nevar, pero el ambiente es más tranquilo. El paisaje cambia mucho y la gastronomía se disfruta más, aunque algunas rutas y cascadas pueden no ser tan accesibles. Si vas en esta época, lleva ropa de abrigo de verdad, no solo “chaqueta de ciudad”.
Lo que no te cuentan
Villarcayo no es un pueblo de postal en el sentido clásico: tiene parte histórica, pero también barrios más modernos, polígonos y vida diaria de cualquier cabecera de comarca. Eso es precisamente lo que hace que funcione bien como base: hay servicios, movimiento y gente todo el año.
El casco urbano se recorre rápido, en una mañana lo tienes visto con calma. El “juego largo” está en usarlo como punto central para moverte por Las Merindades: valles, cascadas, desfiladeros y románico están fuera, repartidos en varias direcciones. Si llegas pensando en un solo pueblo monumental, te quedarás a medias; si lo planteas como centro de operaciones, encaja mucho mejor.
Errores típicos
- Quedarse solo en el centro: ver la plaza, la iglesia y el puente y marcharse. Lo interesante empieza al salir del casco hacia los distintos valles.
- Subestimar las distancias: sobre el mapa todo parece cerca, pero muchas carreteras son secundarias, con curvas y pueblos de paso. Calcula tiempos con margen.
- Ir en pleno agosto pensando en “soledad rural”: hay más gente, más coches y más movimiento. No es masificación, pero el ambiente es otro.
- Olvidar el tema del frío y la lluvia: incluso en mayo o septiembre refresca en cuanto cae el sol. Mejor pasarse de ropa que quedarse corto.
Si solo tienes…
…1–2 horas
Da una vuelta por la plaza mayor y el entorno de la iglesia de Santa Marina, baja hasta el puente medieval sobre el Nela y recorre un tramo corto de la ribera. Te servirá para hacerte una idea del papel de Villarcayo en la comarca.
…un día entero
Mañana en el casco urbano y paseo por el valle del Nela, comida tranquila y, por la tarde, salida en coche a alguno de los pueblos románicos cercanos o a una zona de cascadas de Las Merindades. Termina el día de nuevo en Villarcayo, con servicios a mano y sin tener que conducir de noche por carreteras que no conoces.