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sobre Dévanos
Situado en el cañón del río Añamaza con paisaje espectacular de rocas
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Dévanos se asienta en la vertiente soriana del Moncayo, una posición fronteriza que ha marcado su historia. Este pueblo de la comarca de Tierras del Burgo no llega al centenar de habitantes y su estructura, de calles estrechas y casas de mampostería, responde a la necesidad de resguardarse del cierzo que baja de la montaña. Su altitud, por encima de los 900 metros, define un paisaje y un ritmo distintos a los del llano.
La vida aquí ha girado tradicionalmente en torno a la ganadería extensiva y los recursos del monte. El resultado es un núcleo compacto, sin pretensiones monumentales, donde lo que importa es entender cómo se ha vivido en una ladera del Sistema Ibérico.
La iglesia y la traza del pueblo
La iglesia de Nuestra Señora del Patrocinio preside el conjunto. Su origen es medieval, probablemente románico, aunque las sucesivas reformas han ido alterando su aspecto. Lo más significativo no es su arquitectura, que es modesta, sino su ubicación: elevada en el pueblo, actuaba como referencia visual y sonora para una población dispersa en caseríos. El campanario cumplía una función práctica, marcando los tiempos del trabajo y los avisos a la comunidad.
Las casas siguen el modelo de la arquitectura popular serrana: piedra caliza y arenisca del lugar para los muros, madera para los dinteles y los corrales adosados. No hay grandes casonas señoriales; la construcción es utilitaria, adaptada a un clima duro. Si se pasea sin prisa, se aprecia cómo las calles se adaptan a las curvas de nivel, creando rincones cerrados para protegerse del viento.
El horizonte del Moncayo
La omnipresencia de la montaña es lo que define Dévanos. El Moncayo (2.314 m) no es solo una postal al fondo; determina el microclima, la vegetación escalonada y la sensación de estar en un lugar concreto. Desde las últimas casas del pueblo, las vistas abarcan desde las laderas cubiertas de robles y quejigos hasta las cumbres, donde en invierno la nieve tarda en fundirse.
Esta relación con la montaña es antigua. Para los celtíberos era un lugar sagrado, y esa percepción de territorio especial perdura de algún modo. Los atardeceres, cuando la luz lateral golpea la sierra, explican por sí solos la parada.
Senderos y bosques
La razón principal para venir hasta aquí es caminar. Dévanos es un punto de partida silencioso para rutas por la vertiente soriana del Moncayo. Los caminos tradicionales, algunos usados aún por pastores, se adentran en bosques de roble melojo y llevan a praderas de altura.
La señalización no es abundante y algunos senderos están poco pisados. Conviene llevar mapa o GPS y preguntar en el pueblo por el estado de las veredas. No es un terreno para grandes aglomeraciones; es más probable cruzarse con rastros de jabalí o ver el vuelo de un buitre que con otros excursionistas.
La fauna está presente: corzos, zorros, diversas rapaces. La primavera, con el deshielo y los arroyos crecidos, y el otoño, con la berrea y los colores del bosque, son probablemente los mejores momentos para recorrer estos parajes.
Un vínculo con el calendario antiguo
El ritmo de Dévanos sigue ligado al ciclo agrario y ganadero. Las fiestas principales son en agosto, coincidiendo con el regreso de los que viven fuera. Son celebraciones familiares y comunitarias, sin programación turística.
En invierno, algunas familias aún realizan la matanza tradicional, un evento social que vertebra parte de la vida local. La Semana Santa se vive con procesiones sobrias, herederas de una religiosidad rural.
La gastronomía refleja este vínculo: guisos de caza, cordero asado, migas y lo que dé la huerta de temporada. Es una cocina de aprovechamiento, nacida de un medio donde los recursos no sobraban.
Cómo llegar y moverse
Se llega por carretera desde Soria, tomando la N-122 hacia Burgo de Osma y desviándose después por la comarcal SO-P-3046. Son unos 50 kilómetros en total. El transporte público es prácticamente inexistente, por lo que hace falta coche propio.
Una vez aquí, el pueblo se recorre a pie en media hora. Para las rutas de montaña, es esencial calzado adecuado y previsión, pues el tiempo en la sierra cambia con rapidez. Dévanos no tiene servicios turísticos destacados; es un lugar para quien busca la quietud y el paisaje de una ladera del Moncayo sin intermediarios.