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sobre Noviercas
Pueblo ligado a Bécquer con torreón árabe y museo
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En las estribaciones orientales del Moncayo, a unos 1.100 metros de altitud, se encuentra Noviercas, una pequeña aldea soriana de poco más de 150 habitantes que parece ir a su propio ritmo. Rodeada de páramos castellanos y con la mole del Moncayo recortándose en el horizonte occidental, esta localidad de la comarca del Moncayo resume bastante bien cómo se vive el campo en esta parte de Castilla y León.
El silencio de sus calles, las fachadas de piedra algo castigadas por el frío y el viento, y los extensos paisajes de cereales que la rodean hacen de Noviercas un lugar tranquilo, más de parar, pasear un rato y respirar hondo que de ir con una lista de cosas que ver. Aquí el tiempo transcurre a otro ritmo, marcado por el ciclo de las estaciones y las tareas del campo.
La altitud y su ubicación entre la meseta castellana y la montaña del Moncayo dan a este municipio un carácter algo áspero pero muy auténtico, donde se mezclan la sobriedad del páramo con los cambios bruscos de luz, nubes y nieve típicos de las tierras altas sorianas.
Qué ver en Noviercas
El patrimonio arquitectónico de Noviercas se articula en torno a su iglesia parroquial, que preside la localidad con su torre visible desde casi cualquier punto del pueblo. Este templo, de origen medieval con reformas posteriores, conserva elementos de interés como su retablo mayor y sigue siendo el corazón de la vida social, más allá de lo religioso.
Pasear por el casco urbano permite descubrir la arquitectura tradicional soriana: casas de piedra con grandes portones, corrales interiores y chimeneas que recuerdan la dureza del invierno. No todas las casas están restauradas ni relucientes; precisamente esa mezcla de viviendas arregladas y otras medio vacías es parte del paisaje real de la España rural. Las antiguas bodegas excavadas en la roca recuerdan la importancia que tuvo la viticultura en estas tierras, aunque hoy muchas estén cerradas o se usen como merenderos familiares.
El verdadero atractivo de Noviercas está en su entorno natural. Los páramos circundantes permiten panorámicas amplias, especialmente hacia el Moncayo, la cumbre más alta del Sistema Ibérico. En días despejados, las vistas desde los alrededores del pueblo abarcan una buena porción de la meseta castellana, con esa sensación de horizonte largo que aquí se vive a diario.
Los campos de cereales que rodean la localidad crean un paisaje cambiante según la estación: verdes intensos en primavera, dorados en verano y ocres en otoño. En invierno, cuando cae una nevada, todo se vuelve blanco y silencioso, y se entiende mejor por qué las casas se construyeron como se construyeron.
Qué hacer
Noviercas es un buen punto de partida para rutas de senderismo tranquilo por la comarca del Moncayo. Más que grandes ascensiones, aquí lo que hay son caminos rurales que parten del pueblo y permiten caminar entre cultivos, cruzar cañadas y enlazar con otras localidades cercanas, siguiendo antiguas vías pecuarias y caminos carreteros. Son rutas sin complicación técnica, pero conviene tener en cuenta el viento y la falta de sombras en verano: si sales en las horas centrales del día, el sol se nota.
La observación de aves tiene aquí su particular interés. Los páramos castellanos albergan especies esteparias como la alondra, la cogujada o el escribano, y a poco que te salgas del casco urbano empiezan a verse y oírse. En primavera y otoño, durante los pasos migratorios, cambia el ambiente y se suma más movimiento en el cielo.
Para los aficionados a la fotografía de paisaje, Noviercas funciona bien como escenario de luz y horizontes: amaneceres sobre el páramo, puestas de sol con el Moncayo de fondo, cielos estrellados con poca contaminación lumínica y la arquitectura tradicional integrada en un entorno sencillo, sin artificios. Conviene llevar abrigo incluso en noches teóricamente “buenas”, porque la temperatura cae rápido.
La gastronomía local es la de la zona: cocina recia, de producto y temporada. En Noviercas y la comarca se pueden probar platos típicos sorianos como el cordero asado, las migas del pastor, la caldereta o las setas cuando toca micología. Los embutidos artesanales y el pan tradicional siguen siendo protagonistas de muchas mesas familiares.
En invierno, las rutas por los alrededores cambian completamente cuando la nieve cubre los campos. No hace falta ir muy lejos: salir por los caminos que rodean el pueblo ya permite disfrutar de paisajes invernales que recuerdan a la Castilla de Machado, con ese punto melancólico que aquí no es pose, es día a día.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales se celebran en torno a agosto, cuando el pueblo se llena con el regreso de los emigrantes y veraneantes. Durante estos días se organizan actividades tradicionales, bailes y comidas populares. No esperes grandes infraestructuras ni programas interminables, sino el ambiente de un pueblo pequeño donde casi todos se conocen.
La Semana Santa se vive con recogimiento, siguiendo costumbres propias de los pueblos castellanos. Las procesiones por las calles del pueblo mantienen un aire sobrio, sin grandes despliegues, pero con un peso emocional importante para quienes viven o veranean aquí.
En otoño, en torno a la época de la matanza del cerdo, muchas familias continúan esta tradición, elaborando embutidos artesanales según recetas transmitidas de generación en generación. No es un espectáculo turístico ni algo que se anuncie, sino parte del calendario doméstico del pueblo.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Soria capital, Noviercas se encuentra a unos 50 kilómetros por la N-122 en dirección a Ágreda. El trayecto suele rondar los 45 minutos en coche y permite hacerse una idea del paisaje soriano según te vas alejando de la ciudad. También es accesible desde Ágreda, a unos 15 kilómetros.
Consejos prácticos: Noviercas es una aldea pequeña, con servicios limitados y sin una infraestructura turística pensada para grupos grandes. Conviene traer provisiones básicas desde localidades mayores y no confiar en encontrar todo abierto fuera del verano o de los fines de semana. El calzado cómodo viene bien incluso si solo vas a dar un paseo por pistas y caminos de tierra. En invierno, es recomendable consultar el estado de las carreteras en caso de nevadas o placas de hielo. El pueblo se recorre a pie en poco rato (en menos de una hora habrás callejeado todo), así que lo más sensato es venir sin prisas y aceptar que aquí pasan pocas cosas… y eso forma parte de su carácter.
Cuándo visitar Noviercas
La primavera (mayo-junio) trae campos verdes y temperaturas agradables, aunque el viento puede ser fresco, sobre todo a primera y última hora. El verano suele ser buena opción para huir del bochorno de las ciudades: los días son calurosos, pero las noches refrescan. El otoño llega con tonos ocres, nieblas ocasionales y una luz más baja que le sienta bien al paisaje. El invierno es para quien busca frío de verdad, heladas y, algunos años, nevadas que transforman por completo el entorno; si vienes entonces, trae ropa de abrigo seria y margen de tiempo por si el tiempo se tuerce.
Lo que no te cuentan
Noviercas es pequeño y se ve rápido. Si vienes buscando un casco histórico monumental te vas a llevar un chasco; lo interesante aquí es el conjunto: el pueblo, los campos, el cielo cambiando a lo largo del día. Más que un destino para quedarse varios días, suele funcionar bien como parada tranquila dentro de una ruta por la comarca del Moncayo o por la provincia de Soria.
Hay que tener en cuenta también que muchas fotos que circulan por internet suelen centrarse en el Moncayo nevado o en atardeceres espectaculares. Eso ocurre, pero no todos los días: la mayor parte del tiempo lo que encontrarás es un paisaje sobrio, amplio y silencioso. Si es eso lo que te apetece, Noviercas encaja.
Si solo tienes…
Si solo tienes 1–2 horas
- Dar una vuelta tranquila por el casco urbano, acercarte a la iglesia y asomarte a las afueras para tener una panorámica del Moncayo y los campos de cereal.
- Con ese tiempo, el pueblo se recorre sin prisas y aún te queda margen para parar a mirar el horizonte un rato.
Si tienes el día entero
- Combinar el paseo por Noviercas con algún recorrido a pie por los caminos agrícolas de alrededor, enlazando con algún pueblo cercano.
- Reservar la tarde para esperar la caída del sol y ver cómo cambia la luz sobre el Moncayo; en verano, el contraste entre el calor del día y el fresco de la noche se agradece.
Errores típicos
- Llegar con expectativas de “gran destino turístico”: Noviercas no es eso. Es un pueblo agrícola pequeño, sin grandes monumentos ni una lista larga de actividades.
- Subestimar el clima: el viento puede hacer que una temperatura teórica “suave” resulte fría, y en verano el sol cae de plano en los caminos, sin sombras.
- Confiar en los servicios como si fuera una localidad grande: fuera de verano y fines de semana es fácil encontrarse bares o comercios cerrados. Mejor venir con el día un poco organizado y algo de comida y agua en el coche.