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sobre Pola de Gordón (La)
Capital del municipio en el valle del Bernesga; reserva de la biosfera con hayedos espectaculares como el de Ciñera
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En pleno corazón de la Montaña Central leonesa, La Pola de Gordón se levanta a más de mil metros de altitud como uno de esos pueblos donde la montaña no es un decorado, sino el día a día. Este municipio de casi 3.000 habitantes fue durante décadas tierra minera y de paso hacia Asturias, y hoy combina esa memoria reciente con un entorno de valles estrechos, laderas empinadas y casas de piedra pegadas al río Bernesga.
El municipio se alarga siguiendo el cauce del Bernesga, encajado entre las estribaciones de la Cordillera Cantábrica, donde las montañas cierran el horizonte por casi todos los lados. Aquí el verde de los bosques de roble y haya se mezcla con el gris de las pizarras y el ocre de las construcciones tradicionales, y el paisaje cambia mucho según la estación: marrones y nieblas en invierno, verdes intensos en primavera y un otoño muy marcado que se nota en los montes y también en el ritmo del pueblo.
La Pola de Gordón conserva el ambiente de los pueblos de montaña donde la vida depende del tiempo, de la nieve y de la carretera. El pasado minero se nota en los barrios, en las conversaciones y en cómo se ha organizado el valle. Es un sitio para quien busque turismo rural sin florituras, sabiendo que aquí se viene a caminar, a respirar fresco y a ver cómo se vive realmente en la montaña leonesa, con sus cosas buenas y sus cosas menos bonitas.
Qué ver en Pola de Gordón (La)
El patrimonio de La Pola de Gordón refleja siglos de historia en un entorno marcado por la montaña y, más recientemente, por la actividad minera. La iglesia parroquial de San Pedro preside el núcleo principal con su arquitectura tradicional, un templo que ha sido testigo de generaciones de vecinos y conserva elementos de interés para quien disfruta del arte sacro rural, sin grandes alardes pero con ese punto sobrio de la montaña leonesa.
Paseando por sus calles, especialmente en los núcleos de La Pola, Beberino y Vega de Gordón, vas encontrando la arquitectura tradicional leonesa con casas de piedra, balconadas de madera y tejados de pizarra integrados en el paisaje montañoso. El caserío mantiene todavía esa esencia de pueblo minero de la cuenca del Bernesga, con viviendas más recientes mezcladas con las casas de toda la vida, garajes, naves y rincones donde se ve que aquí se ha trabajado duro.
El entorno natural es el gran atractivo de este territorio. Las Hoces de Vegacervera, muy cercanas, ofrecen uno de los paisajes kársticos más llamativos de la provincia, con paredes verticales de caliza que se elevan sobre el río Torío. Aunque técnicamente están fuera del municipio, forman parte del conjunto paisajístico de la zona y suele aprovecharse la misma escapada para pasar por allí si vienes con coche.
Los miradores naturales desde las alturas que rodean el municipio permiten contemplar vistas panorámicas del valle del Bernesga, especialmente al amanecer o al atardecer, cuando la luz rasante realza los contrastes del relieve. No siempre están señalizados como “mirador” al uso: muchas veces es cuestión de seguir pistas y viejos caminos ganaderos hasta un collado o una loma despejada, preguntando a los vecinos si no lo ves claro.
Qué hacer
La Pola de Gordón es terreno propicio para el senderismo y las rutas de montaña. Desde el municipio parten numerosos caminos hacia las cumbres circundantes, con distintos desniveles y dificultades. Las rutas por los valles laterales permiten descubrir aldeas pequeñas, antiguas majadas de pastores y rincones donde el silencio es lo normal, salvo cuando sopla el viento o baja fuerte el río. Conviene llevar mapa o track descargado: no todos los caminos están bien marcados.
La pesca en el río Bernesga sigue siendo una actividad habitual entre los aficionados, especialmente en primavera y otoño. Es un río de montaña, frío y con tramos rápidos, así que conviene venir preparado y, por supuesto, con la licencia y normativa al día.
Para quienes vienen con bici de carretera, las secundarias que serpentean por el valle tienen lo justo de tráfico y lo suficiente de desnivel como para entrenar en serio. Las subidas largas están ahí, y el Puerto de Pajares queda relativamente cerca para quien quiera meterse una jornada dura de ciclismo por la montaña cantábrica. En MTB, las pistas mineras y forestales dan mucho juego, pero mejor informarse antes porque algunas pistas se usan todavía para trabajos forestales o ganaderos.
En gastronomía, aquí manda la cocina tradicional leonesa de montaña: platos de cuchara potentes, embutidos caseros, cecina, sopas y guisos que entran mejor cuanto más fresco hace fuera. Los quesos de la zona y las setas de otoño suelen tener protagonismo cuando es temporada, y las raciones suelen ser generosas, de las de “llena bien antes de subir al puerto”.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de La Pola de Gordón mantiene vivas tradiciones muy arraigadas en la montaña leonesa. Las fiestas patronales en honor a San Pedro se celebran a finales de junio, con verbenas, actos religiosos y actividades para todos los públicos que reúnen a vecinos y a mucha gente que vuelve al pueblo en esas fechas.
En verano, especialmente en agosto, diversos núcleos del municipio celebran sus propias fiestas patronales, buen momento para ver el pueblo con más vida, con comidas populares, hinchables para los críos y bailes tradicionales según el año y el lugar.
El Carnaval también tiene su espacio en el calendario, con celebraciones que combinan elementos más modernos con costumbres que vienen de lejos y que animan un invierno que, por aquí, se puede hacer largo.
Información práctica
Cómo llegar: Desde León capital, La Pola de Gordón se encuentra a unos 30 kilómetros por la N-630 en dirección a Asturias. El trayecto ronda la media hora en coche si la carretera está limpia. Existe también conexión regular de autobús que comunica el municipio con la capital leonesa y otros pueblos del valle [VERIFICAR frecuencias]. Hay tráfico pesado en algunos tramos, así que conviene no apurar horarios.
Consejos básicos: Lleva ropa y calzado adecuado para la montaña, incluso en verano: las tardes refrescan y el tiempo puede cambiar muy rápido. En invierno, presta atención a la nieve y al hielo tanto para conducir como para caminar. Consulta el estado de las rutas antes de emprender caminatas largas y respeta siempre el entorno natural; aquí los caminos se usan de verdad para el ganado y para acceder a fincas.
Cuándo visitar La Pola de Gordón
- Primavera: buena época para caminar, con montes verdes y agua por todas partes. Puede haber todavía neveros en cotas altas y los caminos pueden estar embarrados.
- Verano: temperaturas más suaves que en la meseta, pero los días de calor aprietan en las horas centrales. Suele haber más ambiente en el pueblo y más tráfico hacia Asturias.
- Otoño: seguramente la estación más agradecida para disfrutar del paisaje, con hayedos y robledales en pleno cambio de color y días todavía razonablemente largos.
- Invierno: nieve frecuente según el año; carreteras y puertos pueden complicarse, así que conviene consultar el parte y llevar cadenas si se anuncia temporal. Si vienes solo a pasear por el pueblo, abrigo serio y calzado con buena suela.
Lo que no te cuentan
- La Pola de Gordón no es un pueblo de postal al uso: es un núcleo de montaña atravesado por la nacional, con zonas más industriales y restos de su pasado minero. Precisamente ahí está parte de su interés, pero si buscas un casco medieval pulido, este no es el sitio.
- El municipio es alargado y con bastantes núcleos dispersos. Si quieres ver algo más que el casco principal, necesitarás coche y tiempo.
- Las distancias engañan: lo que en el mapa parece “al lado” puede implicar carreteras con curvas, desniveles y un buen rato de conducción. Calcula siempre algo más de tiempo, sobre todo con nieve o niebla.
Si solo tienes…
1–2 horas
Paseo tranquilo por el centro de La Pola de Gordón, visita a la iglesia de San Pedro, asomarte al río Bernesga y sentarte un rato a ver el movimiento de la carretera y del pueblo, que aquí van de la mano. Da tiempo también a subir a alguna calle alta para tener una vista rápida del valle.
Si tienes el día entero
Combina la visita a La Pola con alguna ruta de senderismo cercana o con un recorrido en coche por el valle, enlazando varios núcleos del municipio y, si te organizas bien, acercándote hasta las Hoces de Vegacervera o hacia la subida a Pajares. Es un día más de paisaje y carretera que de “ver monumentos”, así que planifica paradas para caminar un poco y otro tanto para comer con calma.