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sobre Robla (La)
Importante núcleo industrial y ferroviario; punto de partida del histórico tren de La Robla
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Aparcar no suele ser problema. Hay sitio cerca de la estación y en varias calles del centro. Desde ahí se hace todo andando en poco rato. La Robla es un municipio de la Montaña Central leonesa que muchos conocen por el tren y por su pasado minero. Si llegas en el tren turístico del Expreso de La Robla, la parada suele ser breve. Con una vuelta por el centro te haces una idea.
No es un sitio para callejear horas. Aquí se viene a ver un par de cosas y seguir camino.
Aguas que curan y un pueblo marcado por el carbón
A finales del siglo XIX se descubrieron aguas mineromedicinales en la zona. Poco después llegó el ferrocarril minero que unía León con Bilbao. Durante décadas el carbón mandó en el pueblo. Las minas y la central térmica dieron trabajo a media comarca.
Hoy ese mundo está prácticamente cerrado. Queda la memoria, la vía del tren y un balneario que sigue funcionando. Las aguas son de tipo clorurado sódico y se usan para tratamientos termales. En verano suele llenarse de gente mayor que viene a pasar unos días tranquilos.
Si no tienes pensado entrar, basta con ver el edificio por fuera y seguir.
La iglesia del centro
La iglesia parroquial está en el casco urbano, a pocos minutos de la estación. Es un templo de piedra grande para el tamaño del pueblo. El interior es sencillo, con algunos retablos antiguos.
No es una catedral ni pretende serlo. Pero recuerda bien lo que fue La Robla durante el siglo XX: un núcleo industrial que llegó a tener bastante más movimiento del que parece hoy.
Si está abierta, entra un momento. Cinco minutos bastan.
Caminos por el Bernesga
Por La Robla pasa el Camino de San Salvador, la ruta histórica que une León con Oviedo. Los peregrinos suelen parar lo justo: sello, café y a seguir hacia la montaña.
También hay senderos señalizados por el entorno del valle del Bernesga y los montes cercanos. Algunos atraviesan robledales y pistas forestales. Son recorridos sencillos, pero en invierno el barro complica bastante las cosas.
Si vas a caminar, lleva botas y agua. No siempre hay fuentes en el recorrido.
Morcilla leonesa y la tarta del pueblo
En la zona se come lo mismo que en buena parte de la provincia: embutido, cecina y platos de cuchara cuando aprieta el frío.
La morcilla leonesa es habitual en muchas mesas del pueblo. Lleva sobre todo cebolla y suele servirse frita o en bocadillo.
Aquí también es conocida la llamada tarta de La Robla. Es un pastel de hojaldre con crema y merengue, bastante contundente. Con una ración suele bastar.
Consejo de un escéptico
Aparca cerca de la estación y muévete andando. Mira la iglesia, date una vuelta por la plaza y acércate al río. En una hora lo tienes visto.
Si vienes siguiendo el tren turístico o el Camino de San Salvador, la parada tiene sentido. Desviarse muchos kilómetros solo para ver La Robla no compensa.
Y en invierno trae abrigo. En el valle del Bernesga el frío se mete rápido en los huesos.