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Castilla y León · Cuna de Reinos

Riaño

Nuevo pueblo construido tras el embalse; famoso por sus vistas al "fiordo leonés" y el columpio más grande de España

476 habitantes · INE 2025
1130m altitud

Por qué visitarlo

Montaña Embalse de Riaño Paseo en barco por el fiordo

Mejor época

verano

Santa Águeda (febrero) agosto

Qué ver y hacer
en Riaño

Patrimonio

  • Embalse de Riaño
  • Iglesia románica trasladada
  • Columpio de Riaño

Actividades

  • Paseo en barco por el fiordo
  • Fotografía

Fiestas y tradiciones

Fecha agosto

Santa Águeda (febrero)

Las fiestas locales son el momento perfecto para vivir la autenticidad de Riaño.

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sobre Riaño

Nuevo pueblo construido tras el embalse; famoso por sus vistas al "fiordo leonés" y el columpio más grande de España

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Enclavado en el corazón de la Montaña Oriental Leonesa, Riaño se asienta hoy en un paisaje que impresiona aunque uno ya venga avisado. Este pequeño municipio de apenas 475 habitantes, situado a unos 1.130 metros de altitud, vive pegado al embalse que lleva su nombre, donde la historia reciente del valle se mezcla con la forma tranquila de llevar el día a día en la montaña.

El Riaño actual nació en 1987, cuando el antiguo pueblo quedó sumergido bajo las aguas del pantano. Este hecho marcó profundamente la identidad del lugar, y se nota: en las conversaciones con la gente mayor, en las fotos antiguas, en cómo se habla todavía “del pueblo viejo” como si siguiera ahí. Hoy, el nuevo Riaño es un núcleo muy cómodo como base, puerta de entrada natural al Parque Regional de Picos de Europa y buen punto de partida para explorar los valles de Sajambre y Valdeón.

La localidad respira aire puro de montaña y mantiene un ritmo pausado, de coches contados y vecinos que se conocen. Sus calles ordenadas, el entorno lacustre y las cumbres que la rodean crean un escenario tranquilo para parar uno o dos días, estirar las piernas y mirar alrededor sin demasiada prisa.

¿Qué ver en Riaño?

El protagonista visual de Riaño es el embalse, con sus aguas que cambian de tono según la luz y la época del año, contrastando con el verde de los prados y el gris de las cumbres calcáreas. Los miradores acondicionados en diferentes puntos permiten contemplar el pantano y hacerse una idea de la magnitud de la obra hidráulica que cambió para siempre la fisonomía del valle. Conviene ir con tiempo: la luz de primera hora de la mañana o del atardecer suele ser la más agradecida para las vistas y las fotos, y el ambiente es más calmado.

El Centro de Interpretación del Embalse y la Montaña de Riaño ayuda a entender qué hubo aquí antes del agua: la historia del pueblo sumergido, las tradiciones que se perdieron y el patrimonio natural de la comarca. A través de fotografías, maquetas y testimonios, uno se hace cargo del sacrificio de aquellos vecinos que tuvieron que abandonar sus casas y su pasado. No es un espacio enorme, pero sí denso en contenido, para verlo con calma; en menos de una hora se puede ver, pero se agradece ir sin prisas.

La iglesia parroquial moderna, construida tras la inundación, se alza en el centro del nuevo núcleo urbano. Aunque no tiene la carga histórica de los templos antiguos, guarda algunos elementos salvados del pueblo viejo que merece la pena mirar con otros ojos: más como fragmentos de una historia rota que como “piezas de museo”. Si te interesan estos detalles, entra y mira con atención capiteles, imágenes y piedras reubicadas.

En los alrededores, el puerto de San Glorio, a pocos kilómetros, se ha convertido en uno de los miradores clásicos hacia los Picos de Europa. La carretera hasta allí es de montaña, con curvas y vistas constantes, así que conviene no ir con prisas y prever paradas. También compensa acercarse a los pueblos vecinos del valle de Sajambre, donde todavía se conservan ejemplos de arquitectura tradicional montañesa con construcciones de piedra y madera, corredores y cuadras pegadas a la casa.

Qué hacer

Riaño funciona bien como base para los amantes del senderismo. Desde el pueblo parten rutas de diferente dificultad que permiten adentrarse en los bosques de haya y roble, subir a miradores naturales o recorrer antiguas sendas ganaderas. La Ruta del Mirador de Riaño es una de las más agradecidas en relación esfuerzo/vistas: en poco tiempo se obtienen perspectivas amplias del embalse y las montañas que lo rodean. Es una buena opción para una tarde tranquila, sin necesidad de estar en gran forma.

En el pantano, los deportes náuticos tienen cada vez más presencia. Durante los meses de buen tiempo se pueden practicar kayak, paddle surf o navegar tranquilamente para descubrir otras orillas del embalse. Suele haber empresas locales que alquilan equipamiento y organizan salidas guiadas, pero conviene informarse con antelación, sobre todo fuera de los meses centrales de verano, porque la oferta varía bastante según la temporada [VERIFICAR].

La observación de fauna es otro aliciente. Ciervos, corzos, jabalíes y una avifauna variada habitan estos montes. Con algo de paciencia, no es raro ver corzos al amanecer o al atardecer en los prados cercanos al pueblo o en las laderas próximas a la carretera, así que mejor conducir despacio en esas horas y, si sales a caminar, llevar prismáticos y ropa discreta.

La gastronomía de montaña aquí es seria: raciones generosas, cuchara y carne. Cocido leonés, carnes de caza en temporada, truchas del Esla y quesos artesanales de la zona forman una cocina contundente y sabrosa, más pensada para quien ha estado caminando o al aire libre que para dietas ligeras. Si vienes en verano, calcula que después de un cocido no apetece mucho seguir ruta larga.

En invierno, cuando la nieve cubre las cumbres y a veces baja hasta el pueblo, Riaño se convierte en campamento base para quienes practican esquí de montaña o raquetas de nieve en los puertos cercanos. El clima puede ser duro, con carreteras complicadas, así que en esta época hay que estar pendiente de partes meteorológicos y estado de los accesos, y llevar cadenas o ruedas adecuadas.

Fiestas y tradiciones

Las fiestas patronales se celebran a mediados de agosto en honor a la Virgen de la Asunción, con verbenas, actividades deportivas y actos religiosos que reúnen a vecinos y gente que vuelve al pueblo en vacaciones. Es uno de los momentos en los que más se nota que, aunque pequeño, Riaño sigue teniendo vida propia más allá del turismo.

En septiembre suele celebrarse la Feria de la Montaña, con productos artesanales, gastronomía local y tradiciones de toda la comarca. Artesanos, ganaderos y productores locales muestran una parte del mundo rural que aquí todavía forma parte del día a día, no solo de los fines de semana.

La Semana Santa se vive con recogimiento y cierta sobriedad, con procesiones pequeñas, acordes al tamaño del pueblo y de la comunidad.

Lo que no te cuentan

Riaño, como pueblo, se recorre en poco rato: en una mañana tranquila se puede pasear por el núcleo, asomarse a varios miradores y hacerse una idea bastante completa del lugar. Lo que realmente alarga la estancia no es el casco urbano, sino las rutas, las carreteras de montaña y los valles cercanos.

Las fotos de redes tienden a centrarse en un par de miradores muy fotogénicos, que existen, pero conviene no quedarse solo con eso. Si llegas, haces la foto al pantano y te vas, la visita se queda corta y algo vacía. Riaño gana cuando se le da al menos un día entero y se combina el pueblo con alguna caminata sencilla o la subida a un puerto.

También conviene saber que el viento aquí no es raro: en días ventosos el paseo junto al embalse puede hacerse incómodo y las sensaciones cambian mucho respecto a las fotos de calma total que se ven en internet.

Cuándo visitar Riaño

Primavera y verano (aproximadamente de mayo a septiembre) suelen ser los meses más amables: días largos, temperaturas suaves y naturaleza en su mejor momento. El nivel del embalse también cambia mucho la estampa; según el año, a finales de verano es posible que el agua esté más baja y el paisaje sea menos “postal”. A cambio, hay menos reflejos, más orilla y se aprecia mejor la estructura del valle.

El otoño es muy agradecido para pasear por los hayedos de la zona, con colores intensos y menos gente. El invierno es otra historia: frío, nieve frecuente en cotas medias y carreteras que pueden complicarse. A cambio, los paisajes nevados, con el embalse y las montañas blancas, son de los que se quedan grabados, siempre que se asuma que los planes pueden cambiar por el tiempo. Si hace mal tiempo o nieva fuerte, es mejor centrarse en paseos cortos por el pueblo, visitar centros interpretativos y dejar los puertos de montaña para otro día.

Errores típicos al visitar Riaño

  • Pensar que es un destino urbano de día completo solo por el pueblo: el casco se ve rápido. Para aprovechar el viaje hay que contar con tiempo para moverse en coche por los alrededores o hacer alguna ruta sencilla.
  • Calcular mal los tiempos en carretera: los kilómetros en estas montañas engañan. Una distancia corta en el mapa puede llevar bastante más de lo esperado por curvas, miradores y ganado en la calzada.
  • Llegar a media tarde en invierno: anochece pronto y el frío se nota. Si quieres ver el embalse con buena luz y dar un paseo tranquilo, es mejor llegar antes de mediodía.

Datos de interés

Comunidad
Castilla y León
Comarca
Montaña de Riaño
Código INE
24130
Costa
No
Montaña
Temporada
verano

Habitabilidad y Servicios

Datos clave para vivir o teletrabajar

2024
Conectividad5G disponible
SaludCentro de salud
EducaciónColegio
Vivienda~5€/m² alquiler · Asequible
Fuentes: INE, CNMC, Ministerio de Sanidad, AEMET

Fuentes oficiales

Registros institucionales y datos abiertos (cuando están disponibles).

  • HÓRREO CARANDE_01
    bic Hã“Rreos Y Pallozas ~3.4 km
  • HÓRREO RIAÑO_01
    bic Hã“Rreos Y Pallozas ~0.3 km
  • HÓRREO RIAÑO_02
    bic Hã“Rreos Y Pallozas ~0.6 km
  • TORRE DE RIAÑO
    bic Castillos ~0.4 km

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