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sobre Boñar
Villa turística conocida por el Negrillón y sus aguas medicinales; punto estratégico cerca del embalse del Porma
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El día entra despacio por la ribera del Porma. A esa hora el agua apenas hace ruido y los álamos todavía sueltan humedad. En el puente se oye primero el río y luego algún coche cruzando el pueblo. Así empieza muchas mañanas el turismo en Boñar, un lugar de paso en la Montaña Oriental leonesa donde el movimiento diario sigue muy ligado al campo y a la carretera que sube hacia la montaña.
Boñar está a algo menos de mil metros de altura. No es un pueblo aislado: por aquí se entra y se sale constantemente. Ganaderos, gente que trabaja en León, ciclistas que cruzan hacia los puertos. Ese tránsito forma parte del ambiente del pueblo.
El centro junto al Porma
La calle Mayor conecta la zona del puente con la iglesia de San Pedro. Las fachadas alternan piedra oscura y revocos más recientes. Algunos balcones de madera siguen cargados de macetas cuando llega el buen tiempo.
La iglesia actual mezcla épocas distintas. El edificio ha cambiado varias veces con los años y eso se nota en la fachada y en la torre. Dentro se ven arreglos de distintas etapas, algo habitual en templos de pueblos que han ido reparándose poco a poco.
El puente sobre el Porma es sencillo, sin adornos. Aun así suele ser uno de los puntos donde la gente se detiene un momento. Desde allí se ve cómo el río atraviesa el pueblo y cómo cambia según la estación. En primavera baja con más fuerza; en verano el nivel suele ser más bajo y deja ver las piedras claras del fondo.
El río y las riberas
El Porma marca bastante el paisaje de Boñar. Las choperas y los sauces ocupan buena parte de la orilla. Cuando sube el agua tras varios días de lluvia, el cauce cambia rápido y algunas zonas de la ribera quedan anegadas.
Por la mañana temprano es habitual ver pescadores preparando las cañas. La trucha sigue siendo una presencia conocida en estos tramos del río, aunque la normativa cambia con frecuencia. Conviene revisar permisos y temporadas antes de acercarse a pescar.
Carreteras que se abren hacia la montaña
Desde Boñar salen varias carreteras que se adentran en la Montaña Oriental. Una de las más conocidas conduce hacia las hoces de Vegacervera. El valle se estrecha de golpe y la roca caliza levanta paredes altas a ambos lados del río.
La carretera serpentea entre túneles excavados en la piedra y curvas cerradas. Fuera de los fines de semana de verano suele haber poco tráfico. Es cuando mejor se aprecia el silencio del desfiladero y el eco del agua al fondo.
El embalse del Porma
Hacia el norte aparece el embalse. Su tamaño cambia bastante según el año y la época. Cuando el nivel está alto, el agua llega cerca de las laderas y el paisaje se vuelve más compacto. En temporadas secas quedan al descubierto antiguas terrazas y caminos que antes bajaban al valle.
Al atardecer la luz cae de lado sobre la superficie del agua y las montañas que lo rodean. Es un buen momento para acercarse con calma, sobre todo entre semana, cuando hay menos movimiento.
Caminos y puertos alrededor de Boñar
Los valles cercanos guardan senderos que se usaron durante años para mover ganado o comunicar pueblos próximos. Algunos siguen marcados y se recorren a pie sin demasiada dificultad. Otros son pistas forestales largas que suben poco a poco hacia zonas más abiertas de la montaña.
La bicicleta también aparece mucho por aquí. Las carreteras secundarias tienen pendientes serias y poco tráfico fuera del verano. En días despejados es fácil cruzarse con grupos pequeños subiendo hacia puertos de la zona.
Si vienes en invierno conviene mirar la previsión del tiempo. La nieve no es rara en las cotas altas y algunas carreteras secundarias pueden complicarse.
Comida de montaña y vida diaria
La cocina local sigue muy ligada a la ganadería. Los embutidos curados y los guisos contundentes aparecen con frecuencia en las mesas, sobre todo cuando el frío aprieta. No es una cocina ligera, pero encaja bien con el clima de la zona.
A finales de junio se celebran las fiestas de San Pedro, que son las principales del pueblo. En verano el ambiente aumenta cuando regresan muchos vecinos que viven fuera durante el año. Las plazas y las orillas del río se llenan más de lo habitual.
Boñar mantiene un ritmo bastante claro entre semana: tiendas abiertas por la mañana, coches cruzando la carretera principal, gente que entra y sale hacia León o hacia los pueblos del valle. No es un decorado rural. Es un lugar que sigue funcionando mientras el Porma pasa por el centro, igual que ha hecho siempre.