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sobre Aguilar de Campoo
Importante villa galletera y cabecera de la Montaña Palentina; posee un impresionante conjunto monumental y es punto clave del Románico Norte; rodeada de naturaleza exuberante.
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En el corazón de la Montaña Palentina, a 892 metros de altitud, Aguilar de Campoo es una de las villas medievales más reconocibles de Castilla y León. Con algo menos de 7.000 habitantes, esta localidad ha sabido preservar un patrimonio histórico sólido mientras mantiene una vida cotidiana muy ligada a la industria galletera y a la actividad comarcal. Sus calles empedradas, sus templos románicos y su ubicación entre páramos y valles la convierten en una buena base para quien quiere combinar historia y naturaleza en el norte palentino.
El ambiente de Aguilar sorprende por la mezcla de villa industrial y pueblo histórico: no es un decorado medieval, aquí hay fábricas, colegios, tráfico en las horas punta y gente que hace su vida. El legado medieval convive con una industria galletera centenaria, las rutas de senderismo se entrelazan con el patrimonio románico, y los miradores naturales se asoman al embalse y a las primeras estribaciones de la Cordillera Cantábrica. Es una villa que se disfruta andando, entrando y saliendo de sus plazas y soportales, con tiempo para sentarse y mirar, no tanto saltando de “punto de interés” en “punto de interés”.
La gastronomía tradicional castellana, el arte románico de primer nivel y la proximidad a espacios naturales como el Páramo de la Lora hacen de Aguilar de Campoo un buen punto de partida para explorar la Montaña Palentina.
Qué ver en Aguilar de Campoo
El Monasterio de Santa María la Real es el gran referente monumental de la villa. Este conjunto monástico, de origen premostratense, comenzó su construcción en el siglo XII y hoy alberga el Centro de Estudios del Románico, un lugar clave para entender este estilo en el norte peninsular. Su claustro gótico y la iglesia, con su cabecera románica, se ven mejor con calma, fijándose en capiteles, marcas de cantero y detalles que suelen pasar desapercibidos en una visita rápida. Conviene informarse con antelación de horarios y posibles visitas guiadas.
En lo alto de la villa se encuentran las ruinas del Castillo de Aguilar, fortaleza medieval del siglo XI que, aunque muy arruinada, se entiende bien sobre el terreno: posición estratégica, control del valle y del paso del río. El paseo hasta la cumbre es relativamente sencillo, pero tiene su cuesta, y recompensa con una panorámica amplia sobre el pueblo, el embalse y los montes cercanos. Con suelo mojado o viento fuerte, mejor ir con calzado decente y sin prisas.
La Colegiata de San Miguel, templo románico del siglo XII con reformas posteriores, llama la atención por su torre y su emplazamiento en la plaza del Trigo. Sus capiteles historiados y su portada son un buen ejemplo del románico palentino sin salir del casco urbano. Muy cerca, la Iglesia de Santa Cecilia, también de origen románico y en una cota algo más elevada, completa la ruta monumental y da una buena idea del peso que tuvo Aguilar en la Edad Media.
Paseando por el centro, conviene detenerse en la Plaza de España, corazón de la vida social de Aguilar, con soportales castellanos y edificios nobles que recuerdan su pasado comercial. El Puente Medieval sobre el río Pisuerga es otro de los elementos reconocibles de la villa, ligado históricamente al tránsito de mercancías y viajeros. El tramo de río a ambos lados es un buen sitio para asomarse al agua y ver cómo se organiza el pueblo alrededor del Pisuerga.
Qué hacer
Aguilar de Campoo es un punto de partida muy práctico para recorrer la Ruta del Románico Palentino, una de las concentraciones más importantes de arte románico rural de Europa. Desde aquí se accede en coche a ermitas e iglesias de pueblos cercanos, muchas veces en parajes aislados, donde conviene informarse antes de los horarios de apertura o de la necesidad de concertar visita. No todas las iglesias están abiertas todos los días y, en invierno, la cosa se reduce bastante.
El embalse de Aguilar permite caminar o ir en bicicleta por pistas y senderos de su entorno, buscar zonas tranquilas para observar aves acuáticas o simplemente acercarse a alguno de sus miradores. Según el nivel de agua, el paisaje cambia bastante: hay temporadas en las que asoman ruinas y antiguos caminos. Los aficionados al senderismo tienen rutas de diferente dificultad que se adentran en la Lora y en los montes próximos, con paisajes de páramo, cortados y ermitas aisladas.
La gastronomía tiene dos caras claras: la industrial galletera, que forma parte de la identidad del pueblo, y la cocina de montaña. Lechazo asado, olla ferroviaria, truchas del río y la morcilla de Aguilar son platos que aquí se toman con naturalidad, sin disfrazarlos para la foto. El tapeo por el centro histórico, sobre todo en fines de semana y festivos, es una forma sencilla de probar varias cosas sin sentarse a un menú largo.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas de San Juan y San Pedro, a finales de junio, son las grandes fiestas patronales de Aguilar. Durante varios días hay actividades, conciertos, actos tradicionales y deporte, con bastante movimiento en las calles y plazas.
En agosto se celebran las fiestas en honor a la Virgen de Llano, con romerías y procesiones que mantienen una devoción muy arraigada en la zona. El verano, en general, se llena de actividades culturales, muchas vinculadas al patrimonio románico y a la música en espacios históricos.
La Semana Santa se vive con recogimiento, con procesiones que suben y bajan por las calles empinadas del casco antiguo. El contraste entre las imágenes, los pasos y la piedra de los muros crea escenas muy características de la Castilla interior.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Palencia capital, Aguilar de Campoo se encuentra a unos 90 kilómetros por la N-611, un trayecto de aproximadamente una hora que atraviesa la comarca de Tierra de Campos y se va metiendo en la Montaña Palentina. Desde Burgos, la distancia es similar, por la A-231 y posteriormente la N-627. Existe servicio regular de autobuses desde Palencia, aunque los horarios pueden variar según la época del año, así que conviene revisarlos antes.
Cuándo visitar Aguilar de Campoo
Aunque Aguilar tiene interés todo el año, la primavera (mayo-junio) y el otoño (septiembre-octubre) suelen ser las mejores épocas por temperatura y color de paisaje. El verano es más vivo, con embalse, terrazas y fiestas, pero también con más gente y algo más de calor al mediodía. El invierno puede ser frío, con nieblas y algún día de nieve, pero es cuando mejor se entiende el carácter de la Montaña Palentina y se disfruta el románico con mucha tranquilidad.
Si hace mal tiempo, el casco histórico, el monasterio y algún recurso museístico permiten salvar bien el día, aunque las vistas desde el castillo y los paseos por el embalse pierden bastante con lluvia o niebla cerrada.
Lo que no te cuentan
Aguilar de Campoo se ve relativamente rápido: el casco histórico se recorre en una mañana, incluso con visitas a la colegiata y Santa Cecilia, siempre que no te extiendas demasiado. No hace falta plantearlo como destino de varios días si no vas a usarlo como base para la Ruta del Románico o para hacer rutas por la Montaña Palentina.
El castillo y algunos miradores dan fotos muy vistosas, pero conviene tener en cuenta que la subida al castillo, aunque corta, es una cuesta constante, y que el viento en la zona del embalse puede ser fuerte según el día. En fines de semana de verano y festivos puede costar un poco más aparcar cerca del centro; si vas justo de tiempo, mejor entrar ya con una idea de dónde dejar el coche y asumir un pequeño paseo. Aguilar es más una buena base logística con mucha vida local que un pueblo-museo.
Si solo tienes…
Si solo tienes 1–2 horas
Recorre la Plaza de España y el entorno de la colegiata de San Miguel, cruza el Puente Medieval y, si te da tiempo, sube aunque sea a media ladera hacia el castillo para hacerte una idea de la panorámica. Con ese recorrido ya te llevas una imagen bastante fiel de cómo es Aguilar: piedra, río, fábricas al fondo y la montaña asomando.