Vista aérea de Mota del Marqués
Instituto Geográfico Nacional · CC-BY 4.0 scne.es
Castilla y León · Cuna de Reinos

Mota del Marqués

Villa histórica dominada por las ruinas de su castillo y la iglesia de San Martín; importante hito en la A-6

342 habitantes · INE 2025
764m altitud

Por qué visitarlo

Iglesia de San Martín Visitas culturales

Mejor época

verano

Nuestra Señora de Castellanos (septiembre) septiembre

Qué ver y hacer
en Mota del Marqués

Patrimonio

  • Iglesia de San Martín
  • Palacio de los Ulloa
  • Ruinas del Castillo

Actividades

  • Visitas culturales
  • Senderismo

Fiestas y tradiciones

Fecha septiembre

Nuestra Señora de Castellanos (septiembre)

Las fiestas locales son el momento perfecto para vivir la autenticidad de Mota del Marqués.

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sobre Mota del Marqués

Villa histórica dominada por las ruinas de su castillo y la iglesia de San Martín; importante hito en la A-6

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En el corazón de la comarca de Montes Torozos, sobre un cerro que domina las extensas parameras vallisoletanas, se alza Mota del Marqués. Este pequeño pueblo de apenas 340 habitantes conserva el apellido que heredó de los Marqueses de Ulloa, cuyo castillo medieval aún vigila desde lo alto el paisaje castellano. A 764 metros de altitud, la villa respira el aire pausado de la meseta, donde el tiempo parece transcurrir a otro ritmo.

Mota del Marqués es uno de esos lugares que invitan a bajar revoluciones y a tomarse el día con calma. Sus calles empedradas, sus casonas blasonadas y su patrimonio histórico hablan de un pasado de esplendor que convirtió a este enclave en plaza fuerte y punto estratégico en la Edad Media. Hoy es un refugio tranquilo para quienes buscan historia y la esencia más desnuda de Castilla y León: aire frío en invierno, sol que cae a plomo en verano y horizontes que parecen no acabar.

La luz dorada que baña estos páramos, especialmente al atardecer, crea una atmósfera que han sabido captar pintores y fotógrafos. Aquí, lejos del bullicio urbano, se redescubre el valor del silencio y la belleza de los paisajes sencillos pero rotundos de la meseta castellana.

¿Qué ver en Mota del Marqués?

La silueta del Castillo de los Ulloa es la imagen más reconocible del pueblo. Esta fortaleza medieval del siglo XV, aunque en estado de ruina consolidada, mantiene en pie su torre del homenaje y varios lienzos de muralla. Declarado Bien de Interés Cultural, el castillo se puede visitar y, más que “vistas espectaculares”, lo que regala es esa sensación de estar en medio de un mar de campos, con los Montes Torozos abriéndose en todas direcciones. La subida es corta pero con algo de desnivel: en diez o quince minutos, a ritmo tranquilo, se está arriba.

En el casco urbano, la Iglesia de San Martín, templo gótico-renacentista, custodia un retablo mayor barroco que merece una parada si la encuentras abierta. Su torre campanario se eleva como otro de los hitos visuales del pueblo. Pasear por las calles del centro histórico permite descubrir casas solariegas con escudos heráldicos en sus fachadas, testigos mudos de la nobleza que habitó estas tierras. El paseo se hace rápido: en una hora se puede dar más de una vuelta al núcleo antiguo, y si vas con calma empezarás a fijarte en puertas, picaportes y detalles de piedra que al principio pasan desapercibidos.

Conviene acercarse también al Rollo o Picota, símbolo de la jurisdicción señorial que Mota del Marqués ostentó en el pasado. Esta columna de piedra, situada en la plaza, es uno de los mejores ejemplos de estas construcciones en la provincia de Valladolid.

El entorno natural de Mota del Marqués recoge los paisajes característicos de Montes Torozos: extensos campos de cereal, páramos ondulados y pequeños valles que forman un mosaico agrícola que invita más a caminar sin prisas que a hacer grandes rutas técnicas. Los aficionados a la ornitología pueden encontrar aquí un buen punto para observar aves esteparias, siempre con prismáticos, algo de paciencia y respetando los cultivos.

Qué hacer

Las rutas de senderismo por los alrededores permiten conocer la geografía sobria de esta comarca elevada. Caminar por las parameras te conecta con el paisaje castellano de verdad, el de los inviernos crudos y los veranos largos, donde el horizonte parece no tener fin. Los caminos rurales que parten del pueblo funcionan bien para practicar cicloturismo tranquilo o simplemente estirar las piernas entre campos de trigo y cebada.

La visita al castillo es, en la práctica, la actividad principal. Más que “explorar sus torres”, se trata de recorrer los restos, asomarse a los muros que quedan en pie e imaginar cómo debió de ser aquello cuando sí era una fortaleza viva. Al atardecer, cuando el sol baja y tiñe el páramo de tonos ocres y rojizos, es cuando más se agradece subir, sobre todo si no sopla mucho aire. Si vas con poco tiempo, compensa ajustar la visita a esa franja del día.

La gastronomía local es otro de los atractivos. En un pueblo de este tamaño la oferta es limitada y conviene no llegar con la idea de tener muchas opciones donde elegir ni horarios muy amplios. Aun así, se puede probar lo típico de la zona: lechazo asado, legumbres de la comarca, queso castellano y vinos de las denominaciones de origen cercanas. Cocina castellana sin florituras: raciones generosas y platos que abrigan, sobre todo en temporada fría.

Los aficionados a la fotografía encontrarán en Mota del Marqués un escenario agradecido si les gusta la austeridad: líneas de horizonte limpias, el perfil del castillo recortado sobre el cielo, cielos dramáticos cuando se levanta tormenta y atardeceres largos en verano. No es un pueblo de postal colorida, sino de matices ocres, grises y dorados.

Fiestas y tradiciones

Las fiestas patronales en honor a San Martín se celebran a mediados de noviembre, coincidiendo con el 11 de noviembre, día del santo patrón. Estas celebraciones mantienen el sabor de las tradiciones rurales con procesión, actos religiosos y convivencia vecinal. En esas fechas el frío ya se deja notar, así que mejor ir abrigado si coincide tu visita.

En agosto tiene lugar la fiesta grande del verano, que reúne a los habitantes del pueblo con los hijos de Mota que regresan en la época estival. Son días de verbenas, actividades culturales y deportivas, y reencuentros que devuelven ruido y movimiento a unas calles que el resto del año son mucho más tranquilas. Si buscas ambiente, es cuando más vida encontrarás.

Como en buena parte de Castilla, la Semana Santa se vive con devoción, con procesiones que adquieren un carácter especial en el entorno de este pueblo histórico, con el castillo siempre al fondo como recordatorio de que aquí la historia pesa.

Lo que no te cuentan

Mota del Marqués es pequeño y se ve rápido. Si solo vienes a pasear el pueblo y subir al castillo, en un par de horas lo tendrás hecho y te sobrará tiempo. Funciona muy bien como parada dentro de una ruta por Montes Torozos o camino de otros destinos cercanos, más que como lugar para quedarse varios días.

Las fotos del castillo desde lejos pueden dar una sensación algo épica que luego, al acercarse, se rebaja: es una ruina consolidada, interesante por las vistas y la historia, pero no esperes un castillo restaurado ni salas visitables. El interés está en el conjunto: cerro, ruinas y la llanura alrededor, y en cómo cambia todo según la luz del día.

El viento es un protagonista silencioso aquí. En días ventosos, subir al castillo puede resultar incómodo y más aún en invierno, cuando la sensación térmica baja bastante respecto al pueblo. Si eres friolero, guantes y gorro no sobran.

Si solo tienes…

Si solo tienes 1–2 horas

  • Subir al castillo con calma, parando en algún mirador improvisado en la ladera.
  • Dar una vuelta rápida por el centro: plaza, rollo y exteriores de la iglesia.

En este tiempo te llevas una idea bastante completa del lugar sin ir con prisas.

Si tienes el día entero

  • Mañana tranquila en el pueblo: castillo, paseo por el casco y visita a la iglesia si está abierta.
  • Comida reposada y, por la tarde, paseo por algún camino agrícola de los alrededores o acercarte en coche a otros pueblos de Montes Torozos.

Es un sitio para ir a ritmo lento: intentando verlo todo deprisa pierde parte de su gracia.

Cuándo visitar Mota del Marqués

Primavera (mayo-junio) es quizá el momento más agradecido: los campos están verdes, las temperaturas suelen ser suaves y el paisaje parece menos duro. Otoño (septiembre-octubre) también es buena época, con el campo cambiando de color y días todavía largos.

En verano el calor aprieta, típico de la meseta. Si vas en julio o agosto, compensa madrugar para subir al castillo y dejar las horas centrales para comer bajo techo o moverte en coche. En invierno, el frío y el viento pueden hacer el paseo más breve de lo previsto; aun así, el pueblo tiene un punto de sobriedad muy castellana que también tiene su atractivo en días grises, si sabes a lo que vas.

Si llueve, la subida al castillo puede resultar resbaladiza en algunos tramos de tierra, y el plan se reduce básicamente a callejear por el núcleo y entrar en la iglesia si está abierta. En días así, Mota del Marqués se convierte más en escala breve que en visita larga.

Datos de interés

Comunidad
Castilla y León
Comarca
Montes Torozos
Código INE
47097
Costa
No
Montaña
No
Temporada
verano

Habitabilidad y Servicios

Datos clave para vivir o teletrabajar

2024
Conectividad5G disponible
SaludCentro de salud
EducaciónColegio
Vivienda~5€/m² alquiler · Asequible
Fuentes: INE, CNMC, Ministerio de Sanidad, AEMET

Fuentes oficiales

Registros institucionales y datos abiertos (cuando están disponibles).

  • IGLESIA DE SAN MARTIN
    bic Monumento ~0.2 km

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