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Muriel, Auguste (1829-1877). Photographe · Public domain
Castilla y León · Cuna de Reinos

Muriel

Pequeño pueblo a orillas del río Zapardiel; destaca por su iglesia y el entorno de ribera

106 habitantes · INE 2025
776m altitud

Por qué visitarlo

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción Paseos fluviales

Mejor época

verano

San Roque (agosto) agosto

Qué ver y hacer
en Muriel

Patrimonio

  • Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción

Actividades

  • Paseos fluviales
  • Pesca

Fiestas y tradiciones

Fecha agosto

San Roque (agosto)

Las fiestas locales son el momento perfecto para vivir la autenticidad de Muriel.

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sobre Muriel

Pequeño pueblo a orillas del río Zapardiel; destaca por su iglesia y el entorno de ribera

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En plena comarca de Montes Torozos, a unos 776 metros de altitud, está Muriel, una aldea vallisoletana pequeña de verdad, de las de poco más de cien vecinos empadronados y bastantes casas cerradas buena parte del año. Aquí el día va al ritmo del campo y del calendario agrícola, no del reloj del móvil. Si vienes de ciudad, lo primero que llama la atención es el silencio y la amplitud: cereal, cielo y poco más.

Muriel forma parte del paisaje típico de los Montes Torozos: páramos altos que dominan Tierra de Campos, horizontes muy abiertos y una luz que, o te gusta, o te parece desoladora. La arquitectura popular de piedra, tapial y algo de adobe se mezcla con pajares, corrales y naves agrícolas recientes. No es un pueblo de postal perfecta: hay casas arregladas, otras a medio caer y ese aire un poco melancólico que tienen muchos pueblos de la meseta.

Venir a Muriel es hacer turismo rural tranquilo, pero muy sencillo: pasear, mirar el campo, hablar con quien te cruces si apetece y poco más. No hay grandes monumentos ni una lista larga de cosas que “hacer”, y conviene saberlo antes de venir.

¿Qué ver en Muriel?

El patrimonio de Muriel es modesto y se recorre rápido. El edificio más reconocible es la iglesia parroquial, que se ve desde bastante antes de llegar. Ha sido el centro de la vida comunitaria durante generaciones y, como pasa en muchos pueblos de la zona, ha ido acumulando reformas y remiendos según las épocas.

Dar una vuelta por las pocas calles del casco permite ver la arquitectura tradicional de la comarca: casas de piedra con portones de madera, corrales anexos y construcciones auxiliares ligadas al campo. Fíjate en los muros, en las chimeneas y en cómo se cierran los patios hacia dentro, buscando resguardo del viento del páramo.

En algunas casas y laderas se conservan antiguas bodegas subterráneas excavadas en la tierra o la roca, que se usaban para vino y para conservar alimentos. Muchas están en manos privadas y no se pueden visitar, así que mejor mirarlas desde fuera y con respeto.

El entorno de Muriel es, sobre todo, paisaje agrícola: campos de cereal que cambian de color según la época del año. La primavera trae el verde intenso, el verano el dorado de la siega, y después llega el ocre de la tierra recién trabajada. No hay grandes bosques ni ríos cerca; lo que hay es páramo, pistas rurales y cielo enorme.

La avifauna esteparia es uno de los puntos fuertes para quien sabe lo que está mirando. Desde los caminos que rodean el pueblo se pueden observar especies como avutardas, aguiluchos cenizos o cernícalos primillas, según la época y con algo de paciencia. Si te gusta la observación de aves, trae prismáticos y tiempo; sin eso, puede que solo veas “pájaros lejos”.

Qué hacer

Muriel y su entorno se prestan a caminar sin prisa por caminos agrícolas y pistas entre parcelas. No hay senderos marcados tipo “ruta oficial”, pero sí una red densa de caminos que conectan con otros pueblos de los Montes Torozos. Lo lógico es hacer paseos circulares cortos, de una o dos horas, y volver al pueblo sin complicarse.

Más que rutas deportivas, aquí lo que encaja es pasear, escuchar el viento, mirar las nubes y ver cómo cambia la luz en el páramo. En días despejados, los atardeceres dan bastante juego para fotografía: silueta de la iglesia, campos en sombra y cielo encendido.

La gastronomía que vas a encontrar por la zona es la clásica castellana: lechazo, sopas castellanas, embutidos, queso de oveja y pan de horno de leña. En Muriel no esperes muchos servicios; la realidad es que, para comer o comprar, lo normal es ir a pueblos algo mayores de los alrededores o a la capital de comarca. Las recetas tradicionales se mantienen en casas y en bares y restaurantes de la zona, no tanto en el propio Muriel.

Desde aquí se pueden plantear excursiones a otros pueblos de los Montes Torozos con más patrimonio románico o mudéjar, o combinar la visita con Valladolid, que queda a una distancia asumible en coche para pasar el día.

Fiestas y tradiciones

Las fiestas patronales se celebran en verano. Es cuando el pueblo se llena algo más: vuelven hijos y nietos, se organizan verbenas, comidas y actos religiosos. La escala es pequeña, de pueblo de cien habitantes, pero el ambiente es cercano.

La Semana Santa es discreta, acorde con el tamaño de la localidad, pero todavía se mantienen algunas tradiciones religiosas vividas con bastante recogimiento. Si te coincide, verás más la vida interna del pueblo que un gran espectáculo.

A lo largo del año hay celebraciones ligadas al calendario agrícola y al ciclo religioso, aunque muchas dependen de la participación de la gente y pueden variar según el año [VERIFICAR].

Información práctica

Muriel está a unos 45 km de Valladolid. Se llega en coche combinando la N‑601 (dirección Palencia) con carreteras comarcales por los Montes Torozos. El acceso por asfalto es sencillo, pero conviene llevar el recorrido mirado de antemano: en las secundarias la señalización no siempre es clara y el GPS a veces se lía con los nombres de caminos y los accesos a los pueblos.

En el propio pueblo los servicios son muy básicos o inexistentes: mejor llevar agua, algo de comida y combustible ya resueltos desde una localidad mayor. No cuentes con tiendas, gasolinera ni una oferta amplia de bares.

El clima es el típico continental castellano: veranos muy calurosos y secos, inviernos fríos con heladas frecuentes. Entre abril y junio y en los meses de otoño el campo está más agradecido para pasear y las temperaturas son más llevaderas. En días de aire fuerte el páramo se hace duro: abrigo cortavientos y ropa cómoda marcan la diferencia.

Lleva calzado adecuado para pistas de tierra (nada técnico, pero sí resistente al polvo y al barro si ha llovido), protección solar y gorra en meses cálidos, y prismáticos si te interesa la fauna.

Lo que no te cuentan

Muriel es pequeño y se ve rápido. Si vas solo a “hacer turismo” en el sentido clásico, en una hora habrás recorrido las calles y poco más. El valor está en el paisaje abierto, la calma y, si se da el caso, en la charla con la gente que vive aquí todo el año.

Como pasa con muchos pueblos de la meseta, las fotos pueden engañar: un atardecer bien pillado parece muy épico, pero no hay un casco histórico monumental ni una lista larga de visitas. Es más una parada tranquila dentro de una ruta por los Montes Torozos que un destino para varios días.

Cuándo visitar Muriel

  • Primavera: el mejor momento para ver el campo verde, con temperaturas suaves y más movimiento de aves en los cultivos.
  • Verano: días largos, cielos limpios y mucha luz, pero calor fuerte en las horas centrales; mejor madrugar o salir a última hora.
  • Otoño: tonos ocres y menos calor; buena época para caminar sin agobios.
  • Invierno: frío y heladas. El pueblo se queda muy tranquilo; si buscas ambiente, es la temporada más apagada.

Si llueve, los caminos de tierra se embarran rápido y pueden ser incómodos para andar o circular con coche si te sales del asfalto. Planifica los paseos con margen y evita meterte con el coche por rodadas si no conoces bien el terreno.

Si solo tienes…

Si solo tienes 1–2 horas

  • Vuelta tranquila por el casco.
  • Acercarte a los alrededores de la iglesia para ver el perfil del pueblo.
  • Paseo corto por uno de los caminos agrícolas que salen del núcleo y regresar por el mismo sitio.

Si tienes el día entero

  • Combinar Muriel con otros pueblos de los Montes Torozos y algún mirador de páramo.
  • Dejar Muriel para las últimas horas de la tarde y ver el cambio de luz en los campos.
  • Parar a comer en una localidad mayor y usar Muriel como parada calma dentro de la ruta.

Errores típicos al visitar Muriel

  • Venir pensando en un “pueblo museo” con muchas visitas marcadas: aquí todo es más sencillo y disperso.
  • Llegar en pleno verano a mediodía y pretender hacer caminatas largas sin sombra.
  • Meter el coche por caminos de tierra después de lluvias fuertes “porque el GPS dice que es por ahí”.
  • No traer nada de agua ni comida confiando en encontrar servicios que, a día de hoy, no existen en el propio pueblo.

Datos de interés

Comunidad
Castilla y León
Comarca
Montes Torozos
Código INE
47100
Costa
No
Montaña
No
Temporada
verano

Habitabilidad y Servicios

Datos clave para vivir o teletrabajar

2024
Conectividad5G disponible
TransporteTren a 13 km
SaludHospital a 12 km
EducaciónColegio
Vivienda~5€/m² alquiler · Asequible
CostaPlaya cercana
Fuentes: INE, CNMC, Ministerio de Sanidad, AEMET

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