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sobre Ayllón
Villa medieval amurallada declarada Conjunto Histórico-Artístico; destaca por sus palacios y ambiente señorial
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En el extremo nororiental de la provincia de Segovia, donde las tierras castellanas empiezan a rozar las sorianas, está Ayllón, uno de esos pueblos que han seguido a lo suyo mientras todo cambiaba alrededor. Con sus algo más de 1.100 habitantes y a casi 1.000 metros de altitud, esta villa medieval conserva un patrimonio arquitectónico que, si te gusta el mundo rural castellano, justifica el desvío hasta estas comarcas de piedra y encinas.
Ayllón no es un sitio para parar diez minutos, hacer una foto y seguir. Pide un poco de calma: callejear, sentarse en la plaza, subir a ver el pueblo desde arriba. Aquí, entre casonas blasonadas y plazas porticadas, se nota todavía ese aire de villa histórica que fue importante en el pasado y que hoy se muestra tal cual es, con sus casas bien arregladas, otras no tanto y la vida diaria pasando por medio del casco antiguo.
El entorno natural que rodea la villa, entre parameras y valles surcados por pequeños arroyos, completa un conjunto que mezcla patrimonio y naturaleza serrana, muy a mano para una escapada de fin de semana desde Madrid o desde buena parte de Castilla.
Qué ver en Ayllón
El corazón monumental de Ayllón late en su Plaza Mayor, uno de los espacios urbanos más armónicos de la provincia. Porticada y con soportales de columnas de piedra, esta plaza ha sido escenario de mercados y celebraciones durante siglos. Los edificios que la rodean, con sus fachadas de ladrillo y entramado de madera, dibujan una estampa que parece sacada de otra época… y que sigue siendo el centro de la vida diaria, con coches pasando, niños jugando y terrazas cuando hace bueno, no solo un decorado para fotos.
La iglesia de San Miguel domina la parte alta del pueblo, mostrando su origen románico en el ábside y la torre, aunque reformada en siglos posteriores. Desde su entorno se obtienen buenas vistas del caserío y de los alrededores. Muy cerca se encuentra la iglesia de Santa María la Mayor, otro templo que merece una visita rápida por su mezcla de elementos góticos y renacentistas.
Uno de los elementos más fotografiados es el Arco Medieval, puerta de entrada al casco antiguo que formaba parte de las antiguas murallas. Atravesarlo es como cruzar un umbral hacia el pasado, pero conviene recordar que detrás hay vida cotidiana: vecinos, coches, reparto… no es un parque temático y se nota. Las calles empedradas que parten de aquí invitan a perderse entre casonas señoriales con escudos heráldicos en sus fachadas, testimonio del poder que acumularon algunas familias nobles en la zona.
Conviene acercarse también al Palacio de los Contreras, edificio del siglo XVI que llama la atención por su fachada renacentista, y a los restos del antiguo castillo, del que se conservan algunos lienzos de muralla en lo alto del cerro. Aunque en ruinas, el lugar ofrece una perspectiva muy completa del pueblo y del valle. La subida es corta pero con cuesta, mejor con calzado decente y sin prisas si hace calor.
El entorno natural de Ayllón permite paseos entre dehesas y pinares, con pequeñas rutas que enlazan el pueblo con el paisaje serrano de la comarca. No son grandes travesías de montaña, pero sí caminos tranquilos, con aire limpio y silencio de verdad, sobre todo fuera del verano y de los fines de semana más movidos.
Qué hacer
Ayllón se disfruta sin prisas. El simple hecho de pasear por sus calles ya compensa el viaje: una puerta claveteada, un alero de madera tallada, un balcón con flores (si es la temporada)… No hace falta seguir un recorrido muy marcado; lo lógico es moverse entre la plaza, las iglesias y la subida al castillo, dejándose llevar por las calles que van saliendo.
Los aficionados al senderismo encuentran en los alrededores varias opciones para caminar entre naturaleza. Existen rutas que recorren el valle y suben a los cerros cercanos, ofreciendo panorámicas del pueblo y de la comarca. El paisaje cambia con las estaciones: verde intenso en primavera, dorado en verano, ocre en otoño. Conviene informarse in situ del estado de los caminos, porque con lluvias algunos tramos se embarran fácilmente y no todos están señalizados como en un parque natural.
La gastronomía es otro de los puntos fuertes de la zona. Ayllón y su comarca mantienen una cocina castellana contundente, con platos tradicionales como el lechazo asado, las alubias de Riaza, las setas en temporada y los embutidos artesanales. Los asados en horno de leña se agradecen sobre todo en días fríos. También hay productos de huerta y repostería casera, que suelen aparecer más los fines de semana y en épocas de más movimiento.
Para los amantes de la fotografía, el pueblo da bastante juego: vistas generales del conjunto histórico, detalles arquitectónicos, contraluces bajo los soportales de la plaza… Las últimas horas de la tarde, con luz baja sobre la piedra, son las más agradecidas. Si se sube al cerro del castillo, mejor calcular bien la hora de vuelta si no se lleva frontal: el camino no está iluminado y de noche no tiene gracia.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Ayllón mantiene tradiciones de siempre. Las fiestas patronales en honor a San Miguel se celebran a finales de septiembre, con actos religiosos, verbenas y actividades para distintos públicos. Es cuando el pueblo está más animado y puede costar más encontrar alojamiento.
En agosto tienen lugar las fiestas de verano, que atraen tanto a vecinos como a gente de la comarca y visitantes, con eventos culturales, deportivos y lúdicos. La Semana Santa también se vive con intensidad, con procesiones que recorren las calles empedradas del casco histórico y que cambian bastante la sensación del pueblo.
Durante el año se organizan diversas actividades culturales, incluyendo mercados medievales que recrean el ambiente de antaño. Son jornadas más bulliciosas, con puestos, música y bastante gente, especialmente pensadas para venir en familia. Si buscas tranquilidad absoluta, mejor evitar esos días.
Información práctica
Ayllón se encuentra a unos 100 kilómetros de Segovia capital, con acceso por la N-110 en dirección a Soria. Desde Madrid, la distancia es similar (algo más de 120 kilómetros), tomando la A-1 y después carreteras comarcales. El último tramo discurre por un paisaje serrano abierto, con algún puerto suave y buenas vistas si no tienes prisa.
Es recomendable llevar calzado cómodo para caminar por las calles empedradas y, si se planean rutas por el entorno, ropa adecuada para el campo. En invierno, gorro y abrigo serio: el frío y el viento se notan y no hay muchos sitios cerrados para pasar el rato si el tiempo se tuerce.
Cuándo visitar Ayllón
La mejor época para visitar Ayllón depende de lo que se busque:
- Primavera: temperaturas suaves, campos verdes y más agua en los arroyos. Buen momento para combinar pueblo y paseos.
- Verano: clima algo más fresco que en las ciudades cercanas, sobre todo por las noches. Los días largos dan margen para alargar visitas y excursiones, pero agosto se llena más.
- Otoño: quizá el momento más agradecido si te gusta el paisaje, con colores ocres y menos gente que en agosto.
- Invierno: frío y, a veces, niebla o nieve. El pueblo gana en atmósfera, pero hay que ir preparado y comprobar antes posibles horarios reducidos de monumentos y servicios.
Si solo tienes…
Si solo tienes 1–2 horas
- Paseo tranquilo por la Plaza Mayor y alrededores.
- Acercarte al Arco Medieval y callejear un poco por el casco antiguo.
- Subida rápida al entorno de San Miguel para tener una vista general del pueblo.
Si tienes el día entero
- Mañana de casco histórico: plaza, iglesias, palacio y subida al cerro del castillo.
- Comida larga (es zona de asados, no se va rápido).
- Tarde para un paseo por los caminos cercanos o para acercarte a algún pueblo de la comarca y completar la jornada.
Lo que no te cuentan
- El casco histórico se ve rápido. Si vas solo a pasear por el pueblo, en dos o tres horas puedes recorrer lo esencial sin agobios. Para llenar el día compensa combinar Ayllón con algún sendero suave o con otros pueblos de la zona.
- Las fotos que circulan suelen enseñar la Plaza Mayor y poco más. El resto del pueblo es agradable, pero no todo es fotogénico; vas a ver también casas corrientes y zonas más nuevas.
- En fines de semana de buen tiempo, aparcar cerca del centro puede ser un pequeño quebradero de cabeza. Mejor entrar, dar una vuelta y no dudar en dejar el coche un poco más arriba o a la entrada del pueblo y caminar cinco minutos.