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sobre Bercimuel
Aldea tranquila en el nordeste; destaca por su iglesia y la paz de su entorno rural
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En el nordeste segoviano, donde las tierras empiezan a levantarse hacia el Sistema Central y los horizontes se pierden entre cereal y encinas, se encuentra Bercimuel. Esta aldea de apenas 34 habitantes, a 966 metros de altitud, es uno de esos pueblos donde aún se oye la vida rural diaria sin grandes adornos ni ruido.
Bercimuel es más bien un lugar al que se viene a bajar marchas: poca gente, calles tranquilas, casas de piedra y adobe, y un silencio que, al principio, descoloca un poco si llegas desde ciudad. Aquí no hay masificaciones ni infraestructuras turísticas, y es justo eso lo que marca el carácter de la visita. Si buscas pueblo pequeño de verdad, sin carteles bonitos ni rutas tematizadas, encaja bastante bien.
La localidad forma parte de esa constelación de pueblos que conforman el mosaico rural del nordeste de Segovia, una comarca que guarda patrimonio y paisajes interesantes para quien está dispuesto a moverse un poco más allá de las rutas trilladas, enlazando varios núcleos en el mismo día en lugar de plantarse solo en uno.
Qué ver en Bercimuel
El principal interés de Bercimuel está en su conjunto arquitectónico tradicional, con construcciones típicas de la arquitectura popular segoviana. La iglesia parroquial preside el núcleo urbano, un templo sencillo pero con detalles que merece la pena mirar con calma: cantería, reformas de distintas épocas y ese aire sobrio tan propio de la zona. No vas a encontrar grandes filigranas, pero sí ese tipo de iglesia de pueblo donde se ve la historia a base de parches y ampliaciones.
Pasear por las calles de Bercimuel es como hojear un pequeño catálogo de arquitectura popular castellana en versión muy concentrada. Las viviendas conservan elementos tradicionales: muros de piedra, entramados de madera, portones con dovelas labradas y patios interiores que hablan de una vida ligada a la agricultura y la ganadería. Algunas casas mantienen antiguas bodegas subterráneas, excavadas en la roca, testimonio de una tradición vitivinícola que tuvo peso en la zona, aunque hoy en día muchas estén cerradas o se usen de almacén.
El entorno natural que rodea la aldea también tiene su interés. La dehesa cercana, con encinas dispersas y pastizales, es el paisaje clásico del interior peninsular. Los campos de cultivo se alternan con manchas de vegetación autóctona, componiendo un mosaico que cambia con las estaciones: verdes intensos en primavera, dorados secos en verano y una gama de ocres bastante fotogénica en otoño. No es un paisaje espectacular de postal de montaña, pero sí de esos que se aprecian cuanto más rato pasas mirándolo.
Qué hacer
Bercimuel funciona bien como punto de partida para rutas de senderismo por el nordeste segoviano. Los caminos rurales que salen del pueblo se adentran en un paisaje de lomas suaves y vistas amplias, adecuado para caminatas tranquilas más que para grandes retos de montaña. Es habitual ver rapaces sobrevolando la zona o cruzarse con rebaños de ovejas que mantienen la tradición pastoril, sobre todo fuera de las horas más calurosas.
Los aficionados a la fotografía de paisaje encontrarán buenas luces y horizontes limpios. Las puestas de sol desde las zonas algo elevadas cercanas al pueblo dejan panorámicas agradecidas: los campos de cereal dorados, las encinas recortadas y un cielo que, en días claros, se tiñe de naranjas y violetas. Aquí el trípode suele sobrar; con un paseo corto y algo de paciencia, sales con varias fotos decentes.
La gastronomía local se basa en productos de la tierra. En Bercimuel no hay restaurantes ni bares, así que tocará desplazarse a localidades cercanas para probar los clásicos segovianos: cordero asado, judiones, cochinillo, embutidos y quesos artesanales. Muchos viajeros aprovechan para comprar directamente a productores de la zona cuando se da la ocasión, pero conviene no darlo por hecho y llevar ya algo resuelto si vas a comer allí.
Para quienes se interesan por el turismo ornitológico, el entorno acoge diversas especies de aves esteparias y rapaces. Unos prismáticos en la mochila pueden convertir un paseo sin más pretensiones en una jornada entretenida de observación. No hay miradores preparados ni paneles, aquí es más de pararse en un camino y dejar que el campo vaya pasando.
Fiestas y tradiciones
Como en muchas pequeñas aldeas castellanas, el calendario festivo de Bercimuel gira en torno a celebraciones tradicionales que reúnen a vecinos y retornados. Las fiestas patronales suelen celebrarse en verano, generalmente en agosto, cuando vuelven al pueblo quienes viven fuera y la población se multiplica por unos días.
Son fiestas de formato pequeño, muy de conocerse todos: misa, procesión, encuentros vecinales y actividades sencillas que sirven de excusa para que la gente se vea, charle y mantenga vivas costumbres que vienen de lejos. No esperes verbenas multitudinarias ni grandes montajes, pero sí ambiente de pueblo de toda la vida.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Segovia capital, Bercimuel se encuentra a unos 65 kilómetros por carretera. Lo habitual es tomar la N-110 en dirección Soria y después desviarse por carreteras comarcales. El trayecto ronda la hora de coche y permite ir viendo el paisaje segoviano. Es prácticamente imprescindible disponer de vehículo propio, ya que no hay transporte público regular hasta el pueblo.
Mejor época para visitar: La primavera (mayo-junio) y el otoño (septiembre-octubre) suelen ser las mejores apuestas, con temperaturas más suaves y el campo en su mejor momento. En verano los días son largos y da tiempo a enlazar varios pueblos, pero puede hacer calor en las horas centrales y el sol pega fuerte si sales a caminar. El invierno tiene su atractivo, sobre todo si aparece la nieve, aunque las temperaturas son bajas por la altitud y conviene ir bien equipado.
Consejos prácticos: Lleva calzado cómodo para caminar por caminos de tierra y calles irregulares, algo de abrigo incluso en verano (las noches refrescan) y comida y agua si piensas pasar varias horas. No hay comercios en el pueblo, así que es mejor aprovisionarse en localidades mayores cercanas. Y si vas a hacer rutas, descarga antes los mapas o tracks: la cobertura de móvil puede fallar según la compañía.
Si solo tienes unas horas
- Da un paseo tranquilo por el casco urbano, rodeando la iglesia y fijándote en detalles constructivos de las casas, especialmente portones y esquinas de piedra.
- Acércate a los alrededores del pueblo por alguno de los caminos agrícolas; en 30–40 minutos de caminata ya tienes buenas vistas del paisaje y una idea clara de cómo se trabaja esta tierra.
- Si te gusta la fotografía, calcula la visita para el atardecer: es cuando el pueblo y los campos se ven más agradecidos y el silencio del final del día se nota aún más.
Lo que no te cuentan
Bercimuel es pequeño y se recorre rápido. No esperes un casco histórico monumental ni una lista larga de puntos señalizados en un mapa. Funciona mejor como parada dentro de una ruta por la comarca que como destino para pasar varios días sin moverte.
Las fotos que circulan por internet suelen centrarse en la iglesia, alguna casa bien conservada y panorámicas de los campos; la realidad es un pueblo sencillo, con partes más cuidadas y otras menos, como en casi todos los núcleos rurales tan pequeños. Puede que veas obras, corrales, maquinaria agrícola aparcada… es un sitio donde se vive y se trabaja, no un decorado. Si vas con esa idea, la visita se disfruta bastante más.
Errores típicos
- Llegar pensando en “mucho que ver” dentro del pueblo: en una hora puedes haberlo recorrido. Lo interesante es combinarlo con otros pueblos del nordeste de Segovia o con alguna ruta de senderismo.
- Confiar en encontrar servicios: no hay bares, tiendas ni gasolineras. Ve con el depósito razonablemente lleno y la mochila preparada.
- Calcular mal los tiempos: las carreteras comarcales son tranquilas pero más lentas de lo que marcan las prisas de ciudad. Mejor tomárselo con calma y planificar menos paradas, pero más disfrutadas.