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sobre Cerezo de Arriba
Municipio de montaña que alberga la estación de esquí de La Pinilla; turismo activo todo el año
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En las estribaciones de la Sierra de Ayllón, donde Segovia se encuentra con Soria y la meseta castellana comienza a elevarse hacia las montañas, se encuentra Cerezo de Arriba. Esta pequeña localidad de poco más de un centenar de habitantes se alza a unos 1100 metros de altitud, rodeada de paisajes serranos que cambian de color con cada estación: verde intenso en primavera, dorado en verano, ocre en otoño y blanco en los meses de invierno.
Cerezo de Arriba pertenece a esa Segovia menos conocida, la del Nordeste provincial, donde el turismo de masas no ha llegado y el tiempo parece transcurrir a otro ritmo. Sus calles, sus casas de piedra y madera, y el silencio apenas interrumpido por el sonido de algún esquilón o el viento entre los pinares encajan más con quien busca calma que con quien necesita mucha actividad.
El municipio forma parte de un territorio donde la arquitectura tradicional serrana se conserva con bastante fidelidad y donde la vida rural mantiene ritmos todavía muy ligados al campo y a las estaciones. Aquí no hay grandes monumentos ni atracciones de foto rápida, pero sí una escala humana que se agradece: se ve rápido, se recorre a pie sin problema y funciona bien como base o parada para patear la Sierra de Ayllón.
Qué ver en Cerezo de Arriba
El principal atractivo de Cerezo de Arriba es su conjunto arquitectónico tradicional. Pasear por sus calles permite fijarse en la arquitectura popular serrana, con casas construidas en piedra y entramados de madera, balcones volados y tejados a dos aguas preparados para las nevadas invernales. Es una arquitectura funcional, pensada para el clima, y eso se nota más que cualquier intención decorativa.
La iglesia parroquial, dedicada a San Juan Bautista, preside el núcleo urbano con su sobria presencia. Aunque de dimensiones modestas, este templo sigue siendo el centro de la vida comunitaria y conserva algunos elementos de interés para quienes disfrutan del arte religioso rural. No es una gran joya artística, pero sí un buen ejemplo de templo serrano.
El verdadero valor de Cerezo de Arriba está en su entorno natural. Los paisajes circundantes forman parte de la Sierra de Ayllón, un territorio de transición entre la meseta y la montaña donde abundan los pinares, robledales y pastizales de altura. Desde el pueblo parten diversos caminos tradicionales que atraviesan estos parajes, algunos de ellos antiguos caminos ganaderos que durante siglos comunicaron pueblos y valles.
En las zonas algo más elevadas, muy cerca del casco urbano, hay puntos con vistas amplias sobre la comarca. Al atardecer, con buena visibilidad, se aprecia bien ese cambio entre la meseta más abierta y las primeras laderas serranas.
Qué hacer
El senderismo es la actividad principal en Cerezo de Arriba. Desde el propio pueblo se puede salir caminando por pistas y senderos locales de diferente longitud y dificultad, desde paseos suaves aptos para ir con calma hasta recorridos más largos y con algo de desnivel por zonas de mayor altitud. Los caminos tradicionales hacia pueblos vecinos permiten encadenar rutas circulares interesantes.
En otoño, la recogida de setas está muy arraigada en la comarca. Los pinares y robledales de los alrededores albergan diversas especies micológicas, pero no es un juego: es fundamental conocer bien las especies o ir acompañado de alguien que sepa. De lo contrario, mejor limitarse a pasear y fotografiar.
La observación de aves funciona bien en estas sierras. Rapaces como el águila real, el buitre leonado o el milano real se dejan ver en las alturas, mientras que en los bosques viven multitud de especies forestales. No es un “parque temático” de ornitología, pero con algo de paciencia y prismáticos se disfrutan bastante los cielos y los cortados.
Para quienes practican fotografía de naturaleza y paisaje, Cerezo de Arriba sirve como buen punto de partida. Las mejores jornadas suelen coincidir con nieve reciente, cambios de tiempo o los días de nieblas bajas en los fondos de valle y cielos despejados en altura.
La gastronomía serrana cierra el círculo: asados de cordero lechal, judías de la tierra, sopas castellanas y productos derivados del cerdo forman parte de una cocina directa y contundente, adaptada a inviernos fríos y a jornadas de trabajo duro en el campo. Conviene no ir con prisas: las comidas aquí siguen el ritmo de siempre, más pausado que en ciudad.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales en honor a San Juan Bautista se celebran en torno al 24 de junio, con actos religiosos y celebraciones populares que reúnen a vecinos y a quienes regresan al pueblo en esas fechas. Más que un “evento turístico”, es el momento del año en que muchas familias vuelven a verse.
En agosto suele haber también actividad festiva, enlazando con el periodo vacacional y la llegada de quienes mantienen sus raíces en Cerezo de Arriba. Son días de más gente en la calle, actividades tradicionales, música y comida compartida, con un ambiente muy de reencuentro.
Información práctica
Para llegar a Cerezo de Arriba desde Segovia capital, hay que tomar la N-110 en dirección a Soria. El trayecto de aproximadamente 80 kilómetros se hace en algo más de una hora, atravesando paisajes representativos de la provincia. El acceso final se realiza por carreteras comarcales asfaltadas y señalizadas.
Es recomendable llevar calzado cómodo para caminar y algo de abrigo incluso en verano, porque las noches refrescan y el viento se nota más a esta altitud. También conviene prever agua y alguna provisión básica, sobre todo si se piensa enlazar el pueblo con rutas por la sierra.
No está de más revisar el parte meteorológico local antes de subir: nieblas, nevadas o heladas pueden cambiar bastante los tiempos de desplazamiento y el estado de las pistas.
Cuándo visitar Cerezo de Arriba
La mejor época para visitar el municipio depende bastante de lo que se busque:
- Primavera y otoño: temperaturas más agradables y paisajes en cambio continuo. Buen momento para caminar sin pasar calor.
- Verano: opción interesante para quienes huyen de los 35 °C de la meseta baja; aquí, las noches suelen ser frescas y los días algo más suaves.
- Invierno: pueden aparecer nevadas y heladas serias. El paisaje compensa, pero hay que ir preparado para carreteras frías, posibles placas de hielo y temperaturas bajas durante todo el día.
Si el tiempo se tuerce (niebla cerrada, lluvia continua o ventisca), las rutas largas por la sierra pierden sentido y es mejor limitarse a paseos cortos alrededor del pueblo o directamente organizar el día pensando en desplazarse a otros núcleos de la zona.
Lo que no te cuentan
Cerezo de Arriba es pequeño y se recorre rápido: el casco urbano se ve con calma en una mañana corta o en una tarde. Tiene más sentido como punto de apoyo para conocer la Sierra de Ayllón y el Nordeste de Segovia que como destino donde pasar varios días sin moverse.
Las fotos que se ven en redes suelen centrarse en paisajes de la sierra que no siempre están a pie de pueblo: algunos requieren coche y luego caminata. Conviene tener claro que la parte “de montaña” exige salir del casco y, a veces, sumar desnivel y tiempo de marcha.
Si se busca mucha oferta de bares, tiendas o actividades organizadas, es fácil frustrarse: aquí el plan es sencillo, caminar, mirar alrededor y poco más.
Errores típicos
- Pensar que es un pueblo “de postal” continuo: el casco tiene rincones agradables, pero también casas cerradas, huertos, corrales y construcciones más funcionales. Es un pueblo vivo, no un decorado.
- Subestimar el clima de la sierra: incluso en agosto refresca por la noche y en otoño-invierno el frío cala. Ir sin ropa de abrigo adecuada complica tanto los paseos como las rutas más largas.
- Calcular mal las distancias en la sierra: algunos caminos que “parecen cerca” en el mapa implican desniveles y terreno que frenan el ritmo. Mejor planificar con margen de tiempo y luz.
- Llegar con la idea de pasar varios días solo en el pueblo: tiene más sentido combinar Cerezo de Arriba con otros pueblos del entorno y con rutas por la Sierra de Ayllón que encerrarse aquí tres o cuatro días seguidos.