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sobre Cilleruelo de San Mamés
Pequeña localidad agrícola; destaca por su iglesia y la tranquilidad de sus calles
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A las ocho de la mañana, el silencio en Cilleruelo de San Mamés se rompe con muy poco: algún mirlo en un tejado, el golpe suave de una puerta que alguien abre para ventilar la casa, el viento rozando las contraventanas de madera. La luz llega despacio por el este y empieza a marcar las juntas de las piedras en las fachadas. Alrededor, los campos todavía guardan la humedad de la noche y huelen a tierra fría. Aquí viven poco más de cuarenta personas, y el ritmo del pueblo sigue muy ligado al campo y al ganado.
Un caserío pequeño y compacto
El nombre del pueblo apunta a un pasado agrícola bastante claro. “Cilleruelo” suele relacionarse con las antiguas cillas o espacios donde se guardaba grano y provisiones. San Mamés, el patrón, aparece también en la iglesia parroquial. Es un edificio sencillo, de muros gruesos de piedra y una torre sin demasiada altura que apenas sobresale del caserío. La mayor parte del año permanece cerrada y solo se abre cuando hay misa o alguna celebración.
El núcleo urbano se recorre en pocos minutos. Un puñado de calles, algunos callejones con piedra irregular y casas levantadas con mezcla de mampostería, adobe y teja curva. Nada ornamental: muros anchos para aguantar los inviernos, portones de madera gastados y pequeños aleros que protegen ventanas y puertas. En invierno el viento se cuela con facilidad por esta zona del nordeste segoviano, y se nota en cómo están construidas las casas.
Campos abiertos en todas direcciones
Al salir del pueblo lo que aparece es una llanura agrícola muy abierta. Trigo y cebada ocupan la mayor parte del terreno, y el color cambia mucho según el mes. En primavera el verde es casi uniforme; en julio y agosto todo vira hacia el dorado seco. Cuando sopla viento, el cereal se mueve como una superficie continua.
Hacia el sur, en días claros, se adivina la línea lejana de la sierra de Guadarrama. No hay miradores señalizados ni paneles: basta con caminar un poco por cualquiera de los caminos agrícolas que salen del pueblo.
Caminos entre pueblos
Varias pistas de tierra conectan Cilleruelo con localidades cercanas como Valdevacas o Santa María la Real de Nieva. Son caminos anchos, usados por maquinaria agrícola, y se pueden recorrer andando o en bici sin demasiada dificultad.
No hay rutas marcadas ni señalización específica. Conviene llevar un mapa en el móvil o un track descargado, porque en algunos cruces todos los caminos parecen iguales. Tampoco hay casi sombra: en verano el sol cae de lleno desde media mañana.
En estos campos abiertos, con algo de suerte, se ven aves de las que viven en la llanura cerealista. A veces pasan aguiluchos bajos sobre el cultivo y, en silencio, alguna rapaz más grande que aprovecha las corrientes de aire.
El cielo cuando cae la tarde
Uno de los momentos más tranquilos del día llega al anochecer. El horizonte es tan abierto que el cielo ocupa medio paisaje. Los tonos naranjas y grisáceos de la tarde se quedan un rato suspendidos sobre los campos, y cuando se apagan del todo aparece un cielo bastante limpio de luces.
Si vienes a verlo, trae algo de abrigo incluso en verano: en cuanto se pone el sol la temperatura baja rápido.
Comer y comprar en los alrededores
En Cilleruelo no hay bares ni tiendas abiertas de forma habitual. Para comprar algo o sentarse a comer hay que acercarse a pueblos cercanos de la zona, donde siguen funcionando hornos de leña y cocinas muy pegadas a la tradición castellana: asados, sopas contundentes, legumbres.
Lo práctico es llegar con agua y algo de comida si se piensa pasar varias horas caminando por los alrededores.
Fiestas y momentos en que el pueblo se llena
La referencia principal del calendario suele ser la festividad de San Mamés, que tradicionalmente se celebra en agosto. En esas fechas regresan vecinos que viven fuera y el pueblo se anima unos días con misa, comidas compartidas y música por la noche si el año acompaña.
El resto del año la vida es bastante tranquila. En noviembre, por Todos los Santos, es habitual ver movimiento en el pequeño cementerio cercano, con familias que vuelven para limpiar las tumbas y pasar la tarde charlando junto a la iglesia.
Cómo llegar y qué tener en cuenta
Cilleruelo de San Mamés se alcanza por carreteras locales del nordeste de Segovia. No hay transporte público regular hasta el pueblo, así que lo normal es llegar en coche desde localidades cercanas o desde Segovia capital.
Las carreteras finales son estrechas y a veces con firme irregular, algo bastante común en esta parte de la provincia. Conviene conducir sin prisa.
Para moverse por el entorno bastan unas botas o zapatillas resistentes y agua, sobre todo en verano. Aquí no hay servicios turísticos ni alojamientos dentro del propio pueblo. Mucha gente pasa solo unas horas caminando por los caminos y luego continúa hacia otros pueblos de la comarca.
Al final del día, cuando el viento baja y el campo se queda quieto, Cilleruelo vuelve a lo mismo que se percibe al llegar temprano: silencio amplio, horizontes largos y el sonido seco del cereal cuando se mueve. Un paisaje sencillo, pero muy claro.