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sobre Corral de Ayllón
Cerca de Ayllón; destaca por su aeródromo (el más grande de vuelo sin motor de España en su época)
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En las estribaciones de la Sierra de Ayllón, donde Segovia se arrima a las tierras de Soria, está Corral de Ayllón, una pequeña aldea que parece ir por libre respecto al calendario. Con apenas 75 habitantes y a 1.023 metros de altitud, este núcleo rural resume bastante bien lo que es la España interior: poca gente, poco ruido y una vida que se mueve a otro ritmo.
El silencio aquí manda. Entre casas de piedra y madera, con balcones sencillos de arquitectura popular segoviana, Corral de Ayllón se integra en un paisaje de páramos, robledales y pinares que invita a bajar marchas. Más que “hacer cosas”, aquí se viene a pasear un rato, mirar alrededor y, si te cuadra, seguir ruta por la comarca.
Desde este rincón del nordeste segoviano se puede explorar una zona de gran riqueza natural y cultural, donde cada valle guarda ermitas románicas, los montes regalan buenas vistas y los caminos recuerdan todavía la trashumancia y la vida rural de antes.
Qué ver en Corral de Ayllón
La principal “visita” de Corral de Ayllón es el propio pueblo. No esperes monumentos llamativos ni plazas llenas de terrazas: son unas pocas calles, con casas de mampostería de piedra, entramados de madera y cubiertas de teja árabe adaptadas al clima duro de la zona. Se recorre en poco tiempo, pero tiene detalles que piden un paseo tranquilo.
La iglesia parroquial, aunque modesta, es el centro del pueblo y el lugar donde ocurre casi todo cuando hay algo que celebrar. Su espadaña se recorta sobre el cielo serrano y sirve de referencia visual desde cualquier punto del caserío.
El entorno natural es el verdadero punto fuerte de Corral de Ayllón. Los bosques de robles y pinos que rodean la localidad cambian de cara con cada estación: el verde intenso de la primavera, el frescor sombreado del verano, los ocres y rojizos del otoño, y la blancura ocasional del invierno cuando la nieve cuaja.
Desde el pueblo se divisan, si el día está medio claro, las cumbres de la Sierra de Ayllón, un espacio natural protegido que marca el límite entre Segovia, Guadalajara y Madrid. En los alrededores hay pequeños altos y cerros que funcionan como miradores naturales, sin barandillas ni paneles: solo tú, el viento y un mar de encinas y robles hasta donde alcanza la vista.
Qué hacer
El senderismo es la actividad principal en Corral de Ayllón. Desde el pueblo o sus inmediaciones parten caminos que permiten rutas de diferentes longitudes, más pensadas para caminar sin prisas que para grandes retos deportivos. Muchos de estos senderos son los antiguos caminos que unían los pueblos serranos, así que no esperes señalización perfecta: conviene llevar mapa o aplicación en el móvil con los tracks descargados.
Una opción interesante es seguir viejos caminos ganaderos que atraviesan robledales maduros, donde en otoño es posible encontrar setas (siempre con conocimiento, respeto al medio y sin abusar de las cantidades). La micología tiene bastante tirón en toda la comarca durante los meses húmedos, pero no todo lo que sale del suelo se come.
Para quienes disfrutan de la naturaleza tranquila, la observación de aves funciona muy bien en estos parajes: rapaces sobrevolando los cortados, pájaros carpinteros en los bosques y un buen número de especies forestales. El silencio ayuda a escuchar antes de ver; si vas en grupo, se agradece bajar el volumen.
La gastronomía local, aunque sencilla, gira en torno a productos de la tierra: cordero asado, legumbres de la zona y embutidos artesanos. En los pueblos cercanos hay asadores y mesones donde todavía se cocina la versión más tradicional de la cocina castellana, pero en Corral en sí no esperes demasiada oferta.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales se celebran durante el verano, generalmente en agosto, cuando muchos hijos del pueblo regresan unos días. No son grandes fiestas de verbena masiva, sino celebraciones de escala pequeña: misa, procesión, alguna actividad popular y mucha vida en la calle para lo que suele ser el resto del año.
En la comarca se mantienen tradiciones vinculadas al ciclo agrícola y ganadero, aunque ya no con tanta fuerza como antes. Las matanzas invernales y las romerías a ermitas cercanas en primavera son momentos en los que reaparecen costumbres que llevan generaciones repitiéndose.
La Navidad tiene un carácter muy familiar, con el regreso de quienes mantienen lazos con el pueblo. Más que un “evento turístico”, son días de reencuentro y de mantener viva la red de relaciones que sostiene a estos municipios pequeños. Si llegas de fuera, vas a ser más espectador que otra cosa, y está bien entenderlo así.
Información práctica
Corral de Ayllón se encuentra a unos 100 kilómetros de Segovia capital, aproximadamente una hora y media por carretera según el tráfico y el estado de la vía. El acceso se realiza tomando la N-110 en dirección a Soria y desviándose posteriormente por carreteras comarcales que atraviesan la comarca del Nordeste segoviano.
Es recomendable llevar calzado adecuado para caminar por terrenos irregulares y ropa de abrigo, incluso en verano, porque las noches serranas refrescan más de lo que uno espera viniendo de ciudad. No hay comercios en el pueblo, así que conviene aprovisionarse en localidades cercanas de mayor tamaño como Ayllón o Riaza. Si te alojas en casas rurales de la zona, pregunta antes por el tema de pan, gasolina y cajeros; no está todo a mano como en una ciudad.
Cuándo visitar Corral de Ayllón
La mejor época para visitar depende de lo que busques, pero conviene ajustar expectativas:
- Primavera: campos verdes, temperaturas suaves y días más largos. Buen momento para caminar sin calor y ver el campo “vivo”.
- Verano: la altitud ayuda a escapar del calor excesivo, sobre todo por las noches, pero a mediodía el sol pega fuerte y hay poca sombra fuera de los bosques. Madrugar o dejar las caminatas para la tarde es buena idea.
- Otoño: probablemente el momento más agradecido para el paisaje, con colores fuertes en robledales y pinares y temporada de setas si las lluvias acompañan.
- Invierno: ambiente más duro, posibles heladas y nieve. Solo recomendable si te manejas bien con el frío y el coche en estas condiciones; si nieva, las carreteras comarcales se pueden complicar más de lo que parece en el mapa.
Si hace mal tiempo (lluvia continua, niebla o nieve), el pueblo se ve rápido y muchas rutas de senderismo dejan de tener sentido, así que es mejor combinar la visita con otros pueblos de la zona o con alguna parada más urbana.
Lo que no te cuentan
- Corral de Ayllón es pequeño de verdad: se recorre en media hora larga con calma. Funciona mejor como parada dentro de una ruta por la comarca que como único destino de viaje.
- Las fotos pueden dar sensación de pueblo más grande o más monumental de lo que es. La gracia está en la tranquilidad y el entorno, no en tener muchas cosas que visitar.
- Las carreteras comarcales se estrechan y serpentean según te acercas. No es complicado, pero conviene no ir con prisas ni apurar la llegada al anochecer, sobre todo en invierno, porque hay fauna, nieblas y poco tráfico si pasa algo.
Si solo tienes…
Si solo tienes 1–2 horas
Paseo por el casco, vuelta en torno a la iglesia, pequeñas incursiones por los caminos cercanos y un rato de calma mirando hacia la Sierra de Ayllón. Con eso ya te llevas una idea bastante fiel del lugar.
Si tienes el día entero
Lo más sensato es combinar Corral de Ayllón con otros pueblos de la zona (Ayllón, Riaza, etc.) o con alguna ruta de senderismo por la Sierra de Ayllón. Corral puede ser buen punto para empezar o terminar la jornada, más que el centro exclusivo del plan. Si vas con ganas de caminar, plantéalo como base para una ruta circular por pistas y caminos, volviendo al pueblo a última hora, cuando se queda casi en silencio.