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sobre Navares de Enmedio
El central de los Navares; destaca por su iglesia y fiestas tradicionales
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En el corazón del Nordeste segoviano, donde las parameras castellanas se funden con el horizonte en un paisaje de líneas limpias y viento casi constante, se encuentra Navares de Enmedio. Este pequeño pueblo de menos de cien habitantes conserva bastante reconocible la esencia de la Castilla de piedra, adobe y vida tranquila. Su nombre, que marca su posición geográfica entre otros Navares, lo sitúa dentro de una microcomarca muy concreta y con relación diaria entre pueblos vecinos.
A más de mil metros de altitud, Navares de Enmedio es un lugar pausado, de esos en los que se oye el perro del vecino antes de verlo. Entre las fachadas de adobe y los corrales de piedra, las calles se recorren sin prisa y se ven rápido: en menos de una hora puedes hacerte una idea bastante fiel del pueblo. Aquí, lejos del bullicio urbano, el viajero se encuentra con un turismo rural muy sencillo, sin artificios, donde lo que hay es campo, cielo y ritmo lento.
El entorno natural de estas tierras altas segovianas tiene mucho de sobriedad: grandes superficies de cultivo, manchas de encina y un cielo enorme que manda en el paisaje. Al atardecer, los cambios de luz sobre los campos dan más juego para la cámara que el propio caserío.
Qué ver en Navares de Enmedio
El principal atractivo de Navares de Enmedio está en su conjunto urbano tradicional, un testimonio bastante honesto de la arquitectura popular castellana. Al recorrer sus calles, uno se encuentra con casas de adobe y entramado de madera, típicas de esta comarca segoviana, con portones robustos y corrales que recuerdan el pasado agrícola y ganadero, que en parte sigue vivo.
La iglesia parroquial constituye el centro neurálgico del pueblo, como ocurre en tantos municipios castellanos. Su presencia marca el skyline de esta pequeña localidad y sigue siendo el punto de encuentro de la vida comunitaria. Fíjate en los detalles constructivos de estos templos rurales: no son monumentales, pero cuentan bien la historia de generaciones de vecinos. Si te paras un rato en la plaza y escuchas, entenderás rápido el tipo de vida que se lleva aquí.
El entorno natural circundante es otro de los valores de Navares de Enmedio. Los páramos que rodean el pueblo conforman un paisaje de belleza austera, donde predominan los campos de cereal que cambian de color según la estación: verdes en primavera, dorados en verano y ocres largos en otoño. Los aficionados a la ornitología encontrarán en estas tierras un buen lugar para observar aves esteparias, especialmente durante la primavera y el otoño, siempre que se tenga un poco de paciencia y se madrugue algo.
Desde el pueblo parten diversos caminos rurales que permiten adentrarse en este paisaje de páramo. Son pistas amplias, sin apenas desnivel, pero conviene usarlas para entender cómo es la vida en estas tierras de secano donde el clima continental marca el ritmo de las estaciones y las faenas del campo.
Qué hacer
Navares de Enmedio funciona bien como base tranquila para dar paseos a pie o en bici por caminos rurales de escasa dificultad técnica. Los recorridos por los alrededores permiten disfrutar de amplias panorámicas sobre la comarca del Nordeste segoviano, con vistas que se extienden hasta donde alcanza la vista. Es recomendable llevar un mapa descargado o GPS, ya que estamos en zona de campo abierto y muchos caminos se parecen bastante entre sí; con niebla o con mala luz es fácil dudar.
La observación de la naturaleza cobra especial protagonismo en primavera, cuando los campos se cubren de flores silvestres y las aves esteparias están en plena actividad. Llevar prismáticos es una buena idea si te interesa un poco el tema, porque es un paisaje más de mirar lejos que de detalles de bosque.
La gastronomía local se basa en los productos de la tierra: lechazo asado, legumbres de la zona y embutidos tradicionales forman parte de una cocina castellana sencilla y contundente. Aunque el pueblo es pequeño y no tiene una gran oferta propia, en la zona es posible degustar estos platos en establecimientos de los municipios cercanos. Conviene ir con algo previsto (bocadillo, agua) si vas a pasar el día entero dando vueltas por los caminos.
Un plan que encaja bien con la escala del lugar es recorrer la ruta por los distintos Navares (Navares de las Cuevas, Navares de Ayuso), fijándose en las diferencias de paisaje y de construcción entre unos y otros y entendiendo cómo esta microcomarca funcionaba históricamente como un conjunto de aldeas relacionadas entre sí.
Fiestas y tradiciones
Como muchos pueblos pequeños de Castilla, Navares de Enmedio celebra sus fiestas patronales durante el verano, generalmente en agosto, cuando muchos hijos del pueblo regresan para el periodo estival. Estas celebraciones mantienen las tradiciones rurales con actividades religiosas, verbenas y comidas populares que refuerzan los lazos comunitarios.
Las tradiciones religiosas marcan el calendario festivo, con celebraciones que se han transmitido de generación en generación. Si te coincide la visita en esas fechas, la imagen del pueblo cambia por completo: más gente en la calle, coches en cada esquina y un ambiente mucho más animado que el resto del año. Si lo que buscas es calma y paseos solitarios, esos días quizá no son los mejores.
Lo que no te cuentan
Navares de Enmedio es un pueblo pequeño y se ve rápido. Conviene tenerlo claro: el caserío en sí se recorre en un rato, lo interesante es combinarlo con otros pueblos cercanos o con rutas por pistas agrícolas. No vengas pensando en una jornada entera “de monumentos” porque no es ese tipo de sitio.
Las fotos de atardeceres y cielos enormes son reales, pero pueden dar una sensación de pueblo monumental que no se ajusta a lo que hay. Es un lugar tranquilo, de vida rural diaria, más para pasear despacio, escuchar el silencio y ver cómo se trabaja el campo que para ir “a ver cosas” en serie. Funciona mejor como parada dentro de un recorrido más amplio por el Nordeste de Segovia.
Como en buena parte de la meseta, el viento y el sol mandan. En días de verano, a ciertas horas la sensación de calor en los caminos abiertos es fuerte, aunque la altitud suaviza las temperaturas por la noche. Y en invierno el frío cala; no es raro ver charcos helados a media mañana.
Cuándo visitar Navares de Enmedio
La primavera (mayo-junio) y el otoño (septiembre-octubre) son los momentos más agradables: temperaturas moderadas, luz bonita y el campo en transición. En primavera hay más verde y flores; en otoño, cielos más cambiantes y los tonos ocres del cereal ya recogido.
El verano puede ser caluroso en las horas centrales, pero las mañanas y los atardeceres son buenos momentos para caminar. En invierno hace frío, con heladas habituales y posibles nevadas que cambian el aspecto del pueblo. Si vas en esa época, ajusta expectativas: menos paseos largos y más sensación de meseta dura. Compensa llevar ropa de abrigo seria, gorro, guantes y calzado que no resbale.
Si hace mal tiempo (viento fuerte, lluvia), el abanico de actividades se reduce mucho, porque casi todo pasa por estar al aire libre. En esos casos, tiene más sentido plantear la visita como una parada breve dentro de una ruta por la comarca.
Errores típicos al visitar Navares de Enmedio
- Esperar “mucho que ver” en el propio pueblo: el núcleo es reducido y se recorre rápido. Disfruta del paseo, pero organiza el día pensando también en otros pueblos o en rutas por el campo.
- Subestimar el clima de meseta: el sol pega fuerte en verano y el frío en invierno es más seco y persistente de lo que parece. Lleva agua, protección solar y ropa adecuada según la época.
- Confiarse con los caminos rurales: como el paisaje es abierto, parece que es difícil perderse, pero los cruces se parecen entre sí. Mejor llevar el recorrido pensado de antemano o una aplicación de mapas offline.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Segovia capital, hay que tomar la carretera que se dirige hacia el nordeste de la provincia, en dirección a Riaza. El trayecto, de aproximadamente 70 kilómetros, transcurre por carreteras secundarias que atraviesan el paisaje paramero característico de esta zona. El acceso final se realiza por vías locales bien señalizadas, pero conviene llevar el trayecto revisado de antemano, sobre todo si llegas de noche, porque la iluminación en la zona es muy limitada.
Consejos prácticos:
Dado el tamaño del pueblo, no esperes muchos servicios: puede que no encuentres tienda abierta todos los días ni bar con horarios amplios. Es buena idea llevar algo de comida básica, agua suficiente y el depósito del coche razonablemente lleno. Los cajeros automáticos más cercanos suelen estar en localidades mayores de la zona, así que organiza el efectivo antes de llegar.