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sobre Torreadrada
Pueblo con fuentes y manantiales; destaca por su iglesia y ermita
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Aparca en la plaza, que casi siempre hay sitio. El pueblo está a dos kilómetros de la carretera, metido en una loma entre campos de cereal. No hay rutas señalizadas ni paneles informativos. Lo ves todo en un cuarto de hora.
Son unas cincuenta personas viviendo aquí. Calles cortas, mucho silencio y casas bajas de piedra. Unas están arregladas, otras llevan cerradas años. También quedan corrales viejos donde antes había ganado. En invierno hace frío de verdad. En verano, calor seco y pocos vecinos a la vista durante el día.
La iglesia es del siglo XVI, dedicada a Nuestra Señora del Rosario. Hecha de mampostería, con una torre donde hay un reloj. Por fuera es sencilla, sin grandes adornos. Los domingos suele abrir unas horas para misa. Si no es domingo, solo verás la puerta cerrada.
Calles y lo que hay alrededor
Las calles terminan rápido y empiezan los campos. Terreno llano: cereal, barbecho y caminos de tierra para tractores. No hay un casco histórico como tal ni edificios especiales aparte de la iglesia.
Si el día está despejado, desde algunos puntos se ve al fondo la Sierra de Guadarrama. No siempre se distingue bien. El resto es meseta: horizonte largo y casi ningún árbol.
Salir a andar por los caminos
Para pasear basta con salir por cualquier pista agrícola que rodea el pueblo. No necesitas equipo especial; son los mismos caminos que usan los tractores y pasan junto a huertas antiguas.
En primavera crecen amapolas entre el cereal y se ven algunas aves del campo. Nada organizado ni señalizado: paisaje abierto y bastante silencio.
Por la noche apenas hay contaminación lumínica; el cielo se ve oscuro si quieres mirar estrellas.
Fiestas y costumbres locales
Las fiestas patronales son en agosto: misa, procesión por las calles del pueblo y algunos puestos con comida casera hecha por vecinos. Es una celebración pequeña.
En invierno todavía hacen matanza del cerdo en algunas casas, sobre todo gente mayor; es una costumbre antigua que va quedando.
Antes de ir
Torreadrada no es un destino en sí mismo; es un pueblo pequeño donde viven pocas personas. Si pasas por esta zona del nordeste segoviano puedes parar un rato para ver cómo son estos núcleos. No esperes más que eso: calles tranquilas, una iglesia sencilla y campo alrededor. Vienes cuando pases por aquí; no merece un viaje expreso