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sobre Prádena
Famoso por la Cueva de los Enebralejos y su acebal (uno de los más grandes de Europa)
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Enclavado en la sierra de Guadarrama, a unos 1.119 metros de altitud, Prádena es uno de esos pueblos segovianos que siguen siendo lo que han sido siempre. Con menos de 500 habitantes, este municipio de la comarca de Pedraza ha conservado bien el espíritu serrano de Castilla y León, donde la piedra y la madera se mezclan con un paisaje de montaña que pide ir despacio y mirar alrededor.
Lo que hace particular a Prádena no es solo su entorno natural, sino su principal tesoro subterráneo: la Cueva de los Enebralejos, una cavidad geológica y arqueológica que lleva décadas recibiendo visitantes curiosos por conocer uno de los yacimientos prehistóricos más relevantes de la provincia. Pero este pueblo serrano no se agota en su famosa gruta.
Pasear por sus calles, notar el aire frío de la sierra en invierno o seco en verano, y sentarse a comer sin prisas son buenas excusas para acercarse hasta este rincón de Segovia, donde el ritmo lo marcan aún las estaciones y las tareas del campo.
Qué ver en Prádena
La Cueva de los Enebralejos es la visita principal de Prádena y casi el motivo por el que muchos llegan al pueblo. Este sistema kárstico, dado a conocer en 1932, alberga formaciones de estalactitas y estalagmitas que han ido creciendo durante milenios. Pero su interés no se queda en lo geológico: en su interior se han encontrado restos arqueológicos del Neolítico y la Edad del Bronce, incluyendo enterramientos y pinturas rupestres. La cueva se recorre mediante visitas guiadas que permiten adentrarse en sus galerías y conocer tanto su historia natural como humana.
En el casco urbano, la iglesia parroquial de San Martín de Tours preside la plaza principal con su silueta sobria. Este templo, de origen medieval aunque reformado en siglos posteriores, conserva elementos de interés como su espadaña y un retablo que merece una mirada atenta. La arquitectura popular segoviana se despliega en las calles aledañas, con casas de piedra, balcones de madera y los característicos tejados de teja árabe, muchas veces combinando vivienda y antiguas dependencias agrícolas.
El entorno natural de Prádena es otro de sus puntos fuertes. Rodeado de pinares y robledales, el municipio tiene buenas vistas hacia la sierra de Guadarrama. El río Ciguiñuela atraviesa el término municipal, creando un pequeño valle verde que contrasta con las cumbres del horizonte y con los secanos de la meseta.
Qué hacer
Las rutas de senderismo son una de las actividades más habituales en Prádena. Diversos caminos y senderos, de diferentes niveles de dificultad, parten desde el pueblo hacia los bosques circundantes y las elevaciones cercanas. Estas rutas permiten disfrutar de la flora y fauna serrana, con posibilidad de avistar aves rapaces y, con suerte, algún corzo o jabalí. Conviene informarse in situ o en cartografía actualizada, porque algunos caminos tradicionales se han ido cerrando o mezclan tramos de pista ancha con otros más difusos.
La práctica del ciclismo de montaña encuentra en los caminos forestales y pistas rurales un terreno agradecido para quien ya tenga algo de forma. Hay cuestas, pista ancha y también tramos pedregosos, así que conviene saber dónde se mete uno antes de lanzarse a lo primero que aparece en el mapa.
En invierno, cuando la nieve cuaja en los campos y los pinares, Prádena se presta a rutas con raquetas de nieve, una actividad cada vez más frecuente en la zona que permite explorar el paisaje invernal a un ritmo tranquilo. Eso sí, hay que estar atentos al estado de la nieve y a la previsión meteorológica: el frío y el viento aquí no son un mero detalle.
La gastronomía local es otro de los argumentos para parar en el pueblo. Los asados castellanos, el cordero lechal, las judías y los embutidos artesanos forman parte de una tradición culinaria que se puede probar en los establecimientos del municipio. En otoño, los productos micológicos —especialmente boletus y níscalos— suelen aparecer en muchas cocinas y cartas, aunque la temporada varía según llueva más o menos.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Prádena refleja el carácter rural y el peso de las tradiciones religiosas. Las fiestas patronales en honor a San Martín se celebran en torno al 11 de noviembre, con actos religiosos, verbenas y comidas colectivas que reúnen a vecinos y a quienes vuelven al pueblo esos días.
En agosto, como en muchos pueblos de Castilla, se celebran las fiestas de verano, coincidiendo con el regreso de los emigrantes y veraneantes. Son jornadas de más movimiento, con actividades para distintas edades y eventos deportivos.
La Semana Santa también se vive con recogimiento en Prádena, con procesiones que recorren las calles del pueblo manteniendo la liturgia tradicional castellana.
Cuándo visitar Prádena
Prádena cambia bastante según la época. La primavera es buena para senderismo, con el campo más verde y temperaturas suaves. El verano suele ser más fresco que en la meseta baja, pero a mediodía el sol pega y las rutas se disfrutan mejor a primera hora o al atardecer.
El otoño es probablemente el momento más agradecido si te interesa el bosque y las setas; el pinar y los robledales se llenan de gente los fines de semana. En invierno, el frío es serio y las heladas son la norma, pero si hay nieve el paisaje gana mucho y la cueva se convierte en un plan más cómodo cuando fuera no apetece caminar.
Si hace mal tiempo, el pueblo se recorre rápido, así que conviene combinar la visita con la cueva o con algún otro pueblo cercano de la comarca.
Errores típicos al visitar Prádena
- Pensar que hay “mucho pueblo” para ver: el casco urbano es pequeño y se recorre en poco rato. El interés está muy repartido entre la cueva, el entorno y la propia comarca de Pedraza. Mejor plantearlo como parte de una ruta por la zona que como única visita del día.
- No comprobar horarios de la Cueva de los Enebralejos: las visitas son guiadas y tienen horarios concretos. Llegar “cuando sea” y esperar entrar al momento suele acabar en esperas largas o en quedarse fuera, sobre todo en fines de semana y puentes.
- Subestimar el frío y la altitud: incluso en días soleados, el aire puede ser fresco y el viento corta, especialmente en invierno y entretiempo. Para caminar por los alrededores conviene llevar siempre algo de abrigo extra y calzado cerrado.
Si solo tienes…
Si solo tienes 1–2 horas
- Paseo por el centro, plaza e iglesia de San Martín.
- Acercarte hasta el entorno de la Cueva de los Enebralejos, aunque no entres, para situar el paisaje.
- Tomar algo tranquilo antes de seguir ruta por la comarca.
Si tienes el día entero
- Visita guiada a la cueva por la mañana.
- Ruta a pie por los pinares o el valle del Ciguiñuela, adaptando la distancia al grupo.
- Comida en el pueblo y, por la tarde, combinar con Pedraza, Arcones u otro núcleo cercano.
Lo que no te cuentan de Prádena
Prádena es pequeño y se ve rápido. Si vas solo a “ver el pueblo”, te sobrará tiempo. El valor está en sumar la cueva, alguna ruta sencilla y enlazar con otros puntos de la comarca.
Las fotos de los pinares y la nieve pueden dar a entender que todo son grandes paisajes solitarios. La realidad es que en fines de semana de otoño (setas) y en días de nieve hay bastante movimiento en los montes; conviene madrugar y respetar las zonas privadas y señalizadas.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Segovia capital, Prádena se encuentra a unos 35 kilómetros por la carretera SG-232, con un trayecto de aproximadamente 40 minutos en coche. La carretera transcurre por paisajes serranos agradables y con algún tramo de curvas. Desde Madrid, se puede acceder por la A-1 hasta Cerezo de Arriba y continuar por carreteras comarcales, en un recorrido de algo más de una hora si el tráfico en la autovía lo permite.
Consejos: Es recomendable reservar la visita a la Cueva de los Enebralejos con antelación, especialmente en temporada alta y puentes. Lleva calzado cómodo para caminar y ropa de abrigo si visitas fuera del verano, ya que la altitud hace que las temperaturas sean más frescas. El pueblo es pequeño, así que se presta bien a combinarlo con una parada en Pedraza, Sepúlveda u otros pueblos de la zona en la misma jornada.