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sobre Torre Val de San Pedro
Municipio serrano formado por varios barrios; entorno verde y ganadero
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Hay pueblos que te obligan a bajar el ritmo quieras o no. Torre Val de San Pedro es uno de ellos. Llegas en coche, aparcas, das dos pasos por una calle de piedra… y de repente todo va más despacio. No porque esté preparado para el turismo, sino porque el pueblo sigue funcionando como ha funcionado siempre.
Torre Val de San Pedro, en la provincia de Segovia y dentro del entorno de Pedraza, ronda el centenar largo de vecinos. Aquí no hay grandes monumentos ni planes organizados. Lo que hay es un pueblo pequeño que sigue viviendo de lo que ha vivido siempre: campo, ganado y casas de piedra pensadas para aguantar inviernos serios.
Las calles son cortas, irregulares, con muros de granito y caliza. En algunas esquinas todavía aparecen huertas pegadas a las casas y, según la época, no es raro oír cencerros de vacas en los prados cercanos. En el centro está la iglesia de San Pedro Apóstol, sobria, con ese aire de las iglesias rurales que han ido cambiando con los siglos según hacía falta arreglar algo.
Pasear por los alrededores del pueblo
Si vienes a Torre Val de San Pedro, lo más lógico es caminar un poco por los alrededores. No hablo de grandes rutas de montaña, sino de esos caminos que salen del pueblo y se meten en el campo casi sin avisar.
Por aquí dominan el pino silvestre y el roble rebollo. En primavera el suelo se llena de verde nuevo; en otoño el paisaje se vuelve más ocre. Y en días claros, mirando hacia el sur, la Sierra de Guadarrama aparece bastante nítida en el horizonte. En invierno, cuando ha nevado arriba, la estampa cambia bastante.
Son paseos sencillos, de los que haces sin prisa. Una hora, quizá algo más, y vuelves al pueblo con esa sensación de haber desconectado un rato del ruido habitual.
Temporada de setas en los pinares
Si preguntas por el otoño, casi todo el mundo menciona lo mismo: las setas.
Los pinares de la zona suelen atraer a bastante gente cuando llegan las lluvias buenas. Níscalos y boletus son los más buscados. Eso sí, conviene ir con cabeza: no todas las especies se pueden recoger y, si no se conocen bien, lo prudente es no jugársela. En muchos pueblos de la zona la gente se toma bastante en serio el respeto al monte.
Pedraza está a un paso
Otra ventaja de parar en Torre Val de San Pedro es que Pedraza queda muy cerca. Y Pedraza sí es de esos sitios que todo el mundo acaba visitando tarde o temprano.
Tiene su muralla, calles empedradas y plazas porticadas que parecen pensadas para caminar sin rumbo. Después de una mañana por el campo, acercarse un rato a Pedraza suele encajar bien: paseo tranquilo, un rato por la plaza, y listo.
Comer por la zona
En esta parte de Segovia la comida sigue siendo bastante directa. Cordero lechal, cochinillo, guisos de cuchara cuando hace frío… platos contundentes, de los que te dejan con pocas ganas de correr después.
También aparecen productos de la tierra como las judías de La Granja o verduras de huerta cuando es temporada. Nada especialmente sofisticado, pero sí muy ligado a la forma de comer de la zona.
Fiestas y vida del pueblo
Las fiestas giran alrededor de San Pedro Apóstol, hacia finales de junio. Suelen ser días de reuniones entre vecinos, comidas compartidas y alguna verbena cuando cae la noche.
En verano, sobre todo en agosto, a veces se organizan actividades o encuentros más informales. Es la época en la que vuelve gente que tiene casa en el pueblo y el ambiente se anima un poco más que el resto del año.
Cuándo acercarse a Torre Val de San Pedro
Cada estación cambia bastante el paisaje por aquí.
La primavera trae el campo muy verde y días largos para caminar. El otoño es la época de los pinares y las setas. En invierno el pueblo puede quedarse muy tranquilo, sobre todo si llega la nieve. Y en verano, aunque el sol apriete al mediodía, las tardes suelen ser bastante llevaderas.
Torre Val de San Pedro no es un destino de agenda llena. Es más bien ese tipo de sitio al que llegas, das un paseo, miras el paisaje un rato y entiendes rápido cómo funciona la vida en un pueblo pequeño de la sierra segoviana. Y a veces, con eso, ya basta.