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Castilla y León · Cuna de Reinos

Cubilla

Pequeña localidad rodeada de bosques en la entrada del Cañón de Río Lobos

22 habitantes · INE 2025
1091m altitud

Por qué visitarlo

Montaña Iglesia de San Pedro Senderismo

Mejor época

verano

San Pedro (junio) agosto

Qué ver y hacer
en Cubilla

Patrimonio

  • Iglesia de San Pedro

Actividades

  • Senderismo
  • Naturaleza

Fiestas y tradiciones

Fecha agosto

San Pedro (junio)

Las fiestas locales son el momento perfecto para vivir la autenticidad de Cubilla.

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sobre Cubilla

Pequeña localidad rodeada de bosques en la entrada del Cañón de Río Lobos

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En el corazón de los Pinares sorianos, donde el bosque de pino silvestre se extiende como un mar verde bastante homogéneo, se encuentra Cubilla, una pequeña aldea que parece detenida en el tiempo. Con apenas una veintena de habitantes fijos y a 1091 metros de altitud, este núcleo rural representa bien la realidad de la Castilla despoblada, la de los pueblos donde se viene a estar tranquilo de verdad y sabiendo que no habrá muchos servicios alrededor.

El paisaje que rodea Cubilla es el de la típica sierra soriana: extensos pinares que tapizan suaves lomas, aire limpio que huele a resina y un silencio profundo solo interrumpido por el viento, algún perro lejano o el paso ocasional de un coche. Es territorio de setas en otoño, de paseos tranquilos entre árboles viejos y de noches estrelladas sin apenas contaminación lumínica.

Aquí el turismo funciona de otra manera: no hay lista de monumentos ni rutas urbanas. Lo que hay es un caserío pequeño, vida rural muy reducida pero todavía viva, y un entorno forestal que condiciona todo.

¿Qué ver en Cubilla?

El principal interés de Cubilla está en su arquitectura tradicional serrana, con construcciones de piedra y mampostería que se integran en el paisaje sin estridencias. La iglesia parroquial, dedicada a San Juan Bautista, preside el caserío con su presencia sobria. Es un templo modesto, sin grandes alardes artísticos, pero muy acorde con la dureza de estas tierras altas, con muros gruesos preparados para resistir los inviernos largos.

El paseo por las calles de Cubilla permite apreciar las casas tradicionales de la zona, algunas rehabilitadas como segunda residencia y otras mostrando las huellas claras del abandono rural. Las construcciones auxiliares, pajares y corrales hablan de una época en que la economía local se apoyaba casi por completo en la ganadería y la explotación forestal. No es un pueblo para ir con un plano, sino para dar una vuelta corta y fijarse en detalles.

Más allá del núcleo, el verdadero patrimonio de Cubilla es natural. Los pinares que rodean la aldea forman parte de una de las masas forestales de pino albar más importantes de España. Caminar por estos bosques, especialmente al atardecer cuando la luz se cuela entre las copas, suele ser lo más agradecido de la visita. En otoño, el suelo se llena de níscalos y boletus, y la zona se llena de cestas y navajas, con sus luces y sus sombras.

Qué hacer

La actividad principal en Cubilla y su entorno es el senderismo sin demasiadas complicaciones técnicas. Existen varias pistas y caminos que permiten adentrarse en los Pinares, desde paseos sencillos de una hora hasta caminatas más largas que conectan con otros pueblos de la comarca. El terreno suele ser suave y los caminos forestales están claros, aunque conviene llevar mapa o track porque las pistas se parecen mucho entre sí y es fácil desorientarse si uno se confía.

La recolección de setas es una de las grandes razones por las que se acerca gente en los meses de septiembre y octubre, siempre respetando la normativa local y con los permisos correspondientes. Es fundamental ir acompañado de alguien que sepa o llevar guías especializadas para evitar intoxicaciones y también para no arrasar el monte. Si no conoces bien la zona, merece la pena preguntar en los pueblos mayores por cómo está el tema de permisos ese año.

Para quienes disfrutan con la observación de naturaleza, la zona alberga fauna típica de bosque mediterráneo de montaña: corzos, jabalíes, zorros y una buena variedad de aves forestales. El silencio ayuda, pero aquí no hay miradores preparados ni observatorios: es cuestión de paciencia y de horarios, sobre todo amanecer y anochecer, y de aceptar que muchas veces no se ve nada más que el propio bosque.

La gastronomía de la zona gira en torno a los productos de la tierra: setas en temporada, carne de caza, embutidos artesanos y las típicas tortas de chicharrones. En Cubilla, por su tamaño, no hay bares ni restaurantes, así que hay que salir a pueblos vecinos para sentarse a la mesa. Conviene traer agua y algo de comida si se piensa pasar varias horas.

Fiestas y tradiciones

Como en muchos pueblos pequeños de Castilla, el calendario festivo de Cubilla se concentra en el verano, cuando regresan los emigrados y antiguos vecinos. Las fiestas patronales se celebran en honor a San Juan Bautista, hacia finales de junio, con misa, procesión y comida de hermandad. No es un programa pensado para turistas, sino para la gente del pueblo que vuelve unos días y organiza las actividades entre todos.

Durante estos días, Cubilla multiplica su población y recupera temporalmente el bullicio de tiempos pasados. Son jornadas de reencuentro, de mantener vivas las costumbres y de reforzar el vínculo con el lugar, aunque la mayor parte del año se viva en otro sitio.

En invierno, el pueblo queda prácticamente desierto, reservado para los que aguantan las nevadas y las temperaturas bajo cero típicas de estas altitudes.

Información práctica

Cubilla se encuentra a unos 35 kilómetros al norte de Soria capital. Para llegar, hay que tomar la carretera N-234 en dirección a Burgos y, tras pasar Cidones, desviarse por carreteras comarcales que atraviesan los Pinares. El acceso está asfaltado, aunque conviene consultar el estado de las vías en invierno si hay nevadas o hielo, y no apurar la gasolina: no abundan las gasolineras en la zona y las distancias entre pueblos engañan.

No hay alojamientos en el propio pueblo, pero la comarca de Pinares cuenta con casas rurales y pequeños hoteles en localidades cercanas como Cidones, Vinuesa o la propia ciudad de Soria. Es recomendable llevar provisiones si se planea pasar el día, y mantener siempre el respeto por el entorno natural y la tranquilidad de los vecinos que aún residen en la aldea: aquí se oye todo.

Cuándo visitar Cubilla

La mejor época para visitar Cubilla suele ser de mayo a octubre, cuando las temperaturas son más suaves y los caminos están transitables. En primavera el campo aparece más verde y suele haber agua en arroyos y fuentes, mientras que el otoño suma el atractivo de los colores del bosque y la temporada micológica, con la contrapartida de más coches y más gente por los montes, sobre todo en fines de semana.

El invierno aquí es duro: días cortos, frío intenso y posibilidad de nieve. El paisaje gana fuerza, pero hay que venir preparado, tanto de ropa como de previsión: posibles cortes, heladas y muy poca vida en la calle. Es más para quien conoce bien la zona o busca precisamente esa sensación de aislamiento.

Si llueve, las pistas pueden embarrarse y el paseo deja de ser tan cómodo; en esos días puede merecer la pena limitarse al entorno inmediato del pueblo y dejar las caminatas largas para mejor tiempo.

Lo que no te cuentan

Cubilla se ve rápido. El caserío se recorre en menos de media hora y no hay una lista larga de puntos concretos “a visitar”. Quien venga buscando un pueblo lleno de servicios, bares y ambiente de terraza se va a llevar una decepción.

Cubilla funciona mejor como parada tranquila dentro de una ruta por los Pinares que como destino único para varios días, salvo que lo que uno quiera sea precisamente eso: silencio, paseos por el monte y poco más.

Las fotos de pinares infinitos y caminos solitarios son reales, pero el entorno es muy uniforme: si buscas variedad de paisajes en poco espacio, quizá haya otros lugares de la provincia que encajen mejor.

Errores típicos

  • Pensar que hay “más pueblo” del que hay: el núcleo es muy pequeño y se recorre enseguida. Lo interesante está en el entorno forestal, no en una supuesta “zona monumental”.
  • Confiarse con las distancias y el combustible: los pueblos están relativamente cerca en kilómetros, pero las carreteras son secundarias y no hay gasolineras en cada esquina. Mejor venir con el depósito medio lleno como mínimo.
  • Entrar al monte sin orientación: las pistas forestales se parecen entre sí. Si te alejas mucho del pueblo, lleva GPS o al menos track descargado y batería suficiente.

Si solo tienes…

Si solo tienes 1–2 horas
Pasea sin prisa por el caserío, acércate a la iglesia y sal por cualquiera de las pistas que rodean el pueblo para hacer una pequeña vuelta entre pinares. No hace falta llegar muy lejos para captar la esencia del lugar: bastan 20–30 minutos de caminata de ida y vuelta por una sola pista, sin complicarse con cruces ni desvíos.

Datos de interés

Comunidad
Castilla y León
Comarca
Pinares
Código INE
42070
Costa
No
Montaña
Temporada
verano

Habitabilidad y Servicios

Datos clave para vivir o teletrabajar

2024
Vivienda~5€/m² alquiler · Asequible
CostaPlaya a 18 km
Fuentes: INE, CNMC, Ministerio de Sanidad, AEMET

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