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sobre Muriel de la Fuente
Alberga el Monumento Natural de La Fuentona nacimiento kárstico del río Abión
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Muriel de la Fuente, en la comarca soriana de Pinares, es uno de esos pueblos que se entienden mejor mirando el mapa antes que la plaza. Está a más de mil metros de altitud, rodeado por masas de pino albar y sabinares que ocupan buena parte del sur de la provincia. Hoy viven aquí poco más de medio centenar de personas, pero el lugar tiene sentido dentro de una red antigua de aprovechamientos forestales, pastos de sierra y agua abundante. El propio nombre apunta a eso: los manantiales que nacen en su término.
El paisaje explica muchas cosas. Los inviernos son largos y fríos, y eso se nota en la forma de construir y de orientarse dentro del pueblo. Las casas tradicionales recurren a la piedra de la zona, con muros gruesos y pocas concesiones decorativas. Las balconadas de madera aparecen en algunas fachadas, más como solución práctica que como adorno. También quedan corrales y pajares que recuerdan una economía basada en el ganado y en el monte.
Caminar por Muriel es, sobre todo, observar cómo se organizaba un pequeño núcleo serrano. Calles cortas, edificios compactos y un conjunto bastante homogéneo que apenas ha cambiado en las últimas décadas. No es un casco monumental; su interés está en la continuidad del conjunto.
Patrimonio y estructura urbana
La iglesia parroquial ocupa uno de los puntos centrales del pueblo. Es un edificio sencillo, con espadaña de piedra y proporciones contenidas, dentro de la tradición constructiva de muchas parroquias rurales de la sierra soriana. Más que por su arquitectura, llama la atención por el papel que ha tenido como lugar de reunión y referencia para los vecinos.
El resto del caserío mantiene rasgos claros de la arquitectura popular de Pinares: mampostería, cubiertas de teja y dependencias anexas destinadas a guardar herramientas, leña o ganado. En algunos patios todavía se reconocen antiguos espacios de trabajo vinculados al monte, que durante siglos fue el principal recurso económico de la zona.
A poca distancia del núcleo urbano aparece uno de los elementos naturales más conocidos del término municipal: la surgencia conocida como la Fuentona, donde nace el río Abión. El paraje, protegido desde hace años, combina una laguna de aguas muy transparentes con paredones de roca caliza y pinares alrededor. El acceso se hace andando por un sendero señalizado desde las inmediaciones del pueblo.
Actividades en el entorno
Desde Muriel de la Fuente salen varios caminos forestales que se internan en los pinares. Son pistas amplias, usadas tradicionalmente para el trabajo del monte, y permiten caminar sin grandes desniveles. En los claros del bosque no es raro ver pequeñas zonas de pasto o antiguos corrales de piedra.
Los pinares de esta parte de Soria también atraen a quienes se interesan por las aves forestales. Entre los troncos viejos suelen moverse pájaros carpinteros y pequeños paseriformes ligados al pinar. Con algo de paciencia se pueden ver rapaces planeando sobre las laderas abiertas.
El otoño cambia bastante el ambiente del monte. Es la época en que muchas personas salen a buscar setas, una actividad muy arraigada en toda la comarca. Conviene recordar que en estos montes la recolección está regulada y que identificar bien las especies es fundamental.
Tradiciones y vida local
El calendario festivo sigue ligado a celebraciones religiosas y a reuniones vecinales. En verano, cuando regresan muchos de los que tienen raíces familiares en el pueblo, se celebran las fiestas patronales y el ambiente cambia durante unos días.
Más allá de esas fechas, la vida en Muriel de la Fuente es tranquila y marcada por el ritmo de un pueblo pequeño. La relación con el monte —pasear, trabajar la madera, recoger setas o simplemente recorrer los caminos— sigue siendo parte central de la vida cotidiana.
Apunte práctico
El pueblo es pequeño y se recorre en poco tiempo. Mucha gente llega hasta aquí para acercarse andando a la Fuentona y al nacimiento del río Abión. El sendero es corto y fácil, y permite entender bien cómo el agua y el monte han marcado la historia de este lugar de Pinares.